Imagen de Marcos junto a su camión.
Tiene 25 años y conduce un tráiler internacional: "Paso más tiempo en Francia que en mi casa"
El transporte internacional de mercancías sufre escasez de conductores jóvenes. Este malagueño de 25 años relata cómo es vivir entre carreteras europeas, cabinas de camión y semanas enteras lejos de casa.
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Con solo 25 años, Marcos recorre media Europa al volante de un tráiler. Duerme en la cabina, cruza fronteras cada semana y asegura que pasa más tiempo en la carretera que en su propia casa. El transporte vive una grave falta de conductores jóvenes mientras este malagueño ha encontrado en la ruta su forma de vida.
Son las cuatro y media de la madrugada en un polígono industrial del área metropolitana de Málaga. Apenas hay movimiento, pero en una explanada de camiones se escucha el arranque de un motor. Marcos revisa por última vez las ruedas, el tacógrafo y la documentación antes de iniciar un viaje de más de mil kilómetros.
Hoy su destino está en Francia. Mañana puede ser Alemania o Bélgica. La ruta cambia, pero la rutina se repite.
Empezó como conductor nacional y poco después dio el salto a las rutas europeas, donde ha construido su vida profesional. "Al principio impresiona un poco, pero luego te acostumbras. Es un trabajo muy libre, aunque también muy sacrificado", explica.
Su jornada no tiene un horario fijo. Depende de los tiempos de carga, de los descansos obligatorios y de los kilómetros que marque el tacógrafo. Pasa días enteros fuera de casa. "Hay semanas en las que estás más pendiente del GPS que de cualquier otra cosa."
El contacto con su familia se reduce a llamadas rápidas o mensajes entre paradas. En ocasiones, puede pasar más de una semana sin volver a Málaga. "Paso más tiempo en Francia que en mi casa", resume sin dramatismo.
A diferencia de otros oficios, el camión se ha convertido en su oficina, su dormitorio y su medio de vida. Conoce áreas de servicio en media Europa y ha aprendido a organizar su día a día en función de las rutas.
El sector del transporte atraviesa desde hace años una situación complicada en toda Europa. Falta mano de obra joven, mientras la edad media de los conductores sigue aumentando. Las empresas advierten de que cada vez cuesta más encontrar profesionales dispuestos a pasar días fuera de casa.
"Casi todos los compañeros tienen bastante más edad. Jóvenes hay pocos, y los que empiezan a veces lo dejan pronto porque no es lo que se imaginaban", relata por teléfono.
Entre las principales dificultades señala la soledad, los horarios irregulares y la presión de las entregas. "No es solo conducir. Tienes que estar pendiente de cargas, descargas, documentación, tiempos… Es mucha responsabilidad", apostilla.
"Si te gusta la carretera, tienes libertad. Ves muchos sitios, conoces gente y no estás encerrado en una oficina", valora, recordando que en este tiempo ha tenido la oportunidad de cruzar Francia, Alemania, Italia o Países Bajos en una misma semana. "Hay días en los que te despiertas en un país y te acuestas en otro", dice a modo de resumen.
Por ahora y pese a la dureza de la tarea, Marcos no se plantea cambiar de profesión. "Es un trabajo duro, pero me ha dado estabilidad. Mientras pueda, seguiré en la carretera", comenta.