Una imagen del operativo tras el hallazgo del cadáver de un hombre en Los Boliches.

Una imagen del operativo tras el hallazgo del cadáver de un hombre en Los Boliches.

Málaga

Un junio negro deja 7 muertes por ahogamiento en Málaga, dos de ellas de niños: "Bastan unos segundos para que ocurra"

El estudio del Proyecto de Investigación sobre el Ahogamiento en España eleva a diez los fallecidos en la provincia hasta el 25 de junio, con una letalidad del 66,7 %.

Más información: Muere un menor de 3 años tras caer a una piscina en un cortijo de Periana (Málaga)

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Las claves

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Siete personas, incluidos dos niños de tres años, han fallecido por ahogamiento en Málaga en las dos primeras semanas de junio.

Ninguna de las muertes ocurrió bajo vigilancia profesional; en todos los casos, la alerta la dieron ciudadanos o familiares.

Málaga presenta una letalidad del 66,7 % en ahogamientos en el primer semestre, situándose como una de las provincias andaluzas con peores cifras.

Expertos subrayan la importancia de la vigilancia constante, especialmente en niños, ya que un ahogamiento puede ocurrir en segundos y en entornos sin socorristas.

Un matrimonio octogenario en una playa de Torrox. Dos niños de tres años en dos piscinas de la Axarquía y el Valle del Guadalhorce. Dos hombres hallados sin vida en el mar de Fuengirola y Nerja. Y un bañista de 65 años rescatado de las aguas de Torre del Mar. En poco más de dos semanas, junio se ha convertido en el mes más mortífero del año por ahogamiento en la provincia de Málaga, con siete víctimas que ponen rostro a una estadística que el verano amenaza con agravar.

La última se produjo este viernes. Un ciudadano llamó al 112 sobre las 10.45 horas para avisar de que habían sacado del mar a un hombre que no respondía en la playa de Torre del Mar, en Vélez-Málaga. La sala de coordinación activó al Centro de Emergencias Sanitarias 061, a la Policía Local y a la Policía Nacional. Los sanitarios solo pudieron confirmar el fallecimiento del hombre, de 65 años.

La primera tragedia del mes llegó el 12 de junio, también en el mar. En una playa de Torrox, en una jornada de viento y oleaje, un matrimonio de 85 y 72 años perdió la vida cuando, al parecer, uno de sus miembros se lanzó a auxiliar al otro, que tenía dificultades para salir del agua.

Pocos días después se sucedieron las dos muertes más dolorosas, las de dos niños de tres años en sendas piscinas. El primero falleció el pasado 17 de junio en Periana, tras caer a la piscina de un cortijo de turismo rural de la Axarquía donde su familia había llegado de vacaciones la víspera. El 23 de junio se repetía un suceso casi idéntico en Cártama, donde una niña de la misma edad fue trasladada por su familia al Hospital del Valle del Guadalhorce con evidentes síntomas de ahogamiento. Llegó al hospital en parada cardiorrespiratoria, pero no se pudo hacer nada por salvar su vida.

Al día siguiente, la jornada posterior a la noche de San Juan, varios bañistas dieron la voz de alarma al mediodía en la playa de los Boliches, en Fuengirola, al ver flotar a una persona sin signos de vida. Los socorristas sacaron del agua el cuerpo de un hombre. Horas antes se había denunciado en el mismo arenal la desaparición de un joven de 34 años. Esta misma semana, también un anciano de unos 80 años aparecía flotando cerca de la orilla en la playa de La Torrecilla, en Nerja, sin que socorristas y sanitarios lograran reanimarlo.

10 muertes

Estas muertes se inscriben en un primer semestre que el Proyecto de Investigación sobre el Ahogamiento en España radiografía con cifras preocupantes. Hasta el 25 de junio, el estudio, accesible en www.ahogamiento.com, contabiliza en la provincia catorce incidentes con quince personas implicadas y diez fallecidas. La proporción equivale a dos de cada tres víctimas, una letalidad del 66,7 % que sitúa a Málaga como una de las provincias andaluzas con un balance más severo. La muerte de Torre del Mar, registrada el día 26, queda fuera de esa fotografía hasta nueva actualización.

Ninguno de los incidentes se produjo bajo vigilancia. Según la clasificación del estudio, los quince ocurrieron en momentos o lugares sin servicio de socorrismo activo, incluidos los ahogamientos no presenciados en los que los socorristas solo intervinieron para rescatar el cuerpo. En todos los casos, quien detectó a la víctima y actuó primero fue un ciudadano, en once ocasiones, o un acompañante, familiar o amigo, en las cuatro restantes. En ninguno intervino antes un profesional del salvamento, lo que refuerza el peso del denominado "primer minuto", cuando la reacción de los testigos resulta decisiva.

El investigador que firma el análisis, Luis Miguel Pascual, sitúa el origen del problema antes de la temporada alta. "El riesgo comienza antes del verano", advierte, en referencia a los primeros calores que adelantan los baños recreativos cuando existen playas que aún no disponen de servicio de socorrismo y los espacios naturales siguen sin vigilancia.

El litoral deja de ser el único foco

Las muertes de junio se concentran en el mar y en las piscinas. La fotografía del semestre añade, además, un escenario que en Málaga ya no es casualidad. Las playas sin vigilancia y los ríos, canales y entornos similares se reparten a partes iguales las víctimas del estudio, con seis cada uno, muy por encima de las piscinas, con dos. El patrón coincide con el del conjunto del país, donde el Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS) contabiliza 39 muertes en ríos entre enero y mayo, casi tantas como las 40 de las playas.

Pascual recuerda que ríos y embalses mantienen temperaturas bajas, corrientes y cambios bruscos de profundidad imperceptibles desde la superficie, y que en estos entornos sin socorrismo el tiempo de respuesta de los servicios de emergencia se alarga y reduce las opciones de reanimar a la víctima.

Los niños, el perfil más vulnerable

Los dos niños de tres años fallecidos en Periana y Cártama encarnan la mayor preocupación de los especialistas. La vicepresidenta de la RFESS, Nuria Rodríguez, ha advertido sobre que un niño puede ahogarse en silencio en menos de un minuto e insistió en la necesidad de colocar barreras físicas en las viviendas particulares para impedir que los pequeños accedan solos a las piscinas.

En la misma línea, Pascual reclama para estas edades una "vigilancia permanente y sin interrupciones" por parte de los adultos e insiste en que "bastan pocos segundos para que se produzca un ahogamiento" en cualquier entorno acuático.