Imagen de la charla.
La Casa Ronald McDonald de Málaga, un hogar para las familias cuando la enfermedad obliga a dejarlo todo
Este recurso ofrece alojamiento gratuito a padres y niños en tratamiento lejos de casa.
Más información: La Casa Ronald McDonald, el hogar de los pequeños del Materno de Málaga: “Cuando un niño enferma, lo hace toda su familia”
Cuando un niño recibe un diagnóstico grave, la vida de su familia cambia de forma radical. A la preocupación por la salud se suman decisiones urgentes: dejar el trabajo, trasladarse a otra ciudad y reorganizar la vida familiar. En ese momento surge una pregunta inmediata para muchas familias: dónde vivir mientras dura el tratamiento.
La respuesta, para muchos, está a pocos metros del hospital. La Casa de la Fundación Infantil Ronald McDonald en Málaga se ha convertido en un refugio para familias que necesitan permanecer cerca de sus hijos hospitalizados.
Desde su apertura en 2012, el centro ha acogido a más de 1.800 familias procedentes de toda Andalucía, de otras regiones de España e incluso del norte de África.
La realidad de esas familias y el papel de la casa han sido protagonistas de un encuentro celebrado en el marco del Festival de Málaga, moderado por el delegado de EL ESPAÑOL de Málaga, Ángel Recio.
En él, médicos, padres, representantes institucionales y empresas colaboradoras han compartido testimonios que ilustran la dimensión humana de este proyecto.
Todo comienza en la consulta médica. La oncóloga pediátrica Laura García, del Hospital Materno Infantil de Málaga, ha explicado que muchas de las familias que se alojan en la casa llegan derivadas desde su servicio, especializado en oncología y hematología pediátrica, aunque también lo hacen desde otras áreas hospitalarias.
“Cuando terminas de explicar la enfermedad, una de las primeras cosas que preguntan los padres es dónde se van a quedar, en muchos casos son tratamientos largos", ha relatado.
En ese momento, contar con un alojamiento cercano al hospital supone un alivio en medio de la incertidumbre. La casa Ronald Mc Donald permite a los padres tener un lugar donde dormir, cocinar o ducharse sin alejarse del centro sanitario.
Además, su proximidad facilita que algunos niños puedan pasar periodos fuera del hospital durante tratamientos largos sin perder el seguimiento médico. “Hay casos en los que podemos dar altas provisionales porque sabemos que en dos minutos pueden volver a urgencias”, ha señalado la especialista.
Las familias también han querido agradecer a la casa su gran acogida. Damián, padre de Nico, un niño de 11 años diagnosticado con meduloblastoma, ha explicado su historia con la Fundación. Tras una operación complicada que dejó secuelas neurológicas, la familia tuvo que reorganizar por completo su vida.
“Desde el primer día nos acogieron con cariño. Fue un rayo de luz”, ha asegurado. Para Nico, que había pasado semanas en el hospital, la convivencia con otros niños supuso un cambio radical. Volvió a interactuar, a jugar y a recuperar momentos de alegría. "Eso le devolvió la ilusión”, ha explicado su padre.
Foto de familia.
Otra de las historias ha sido la de Paula, una niña de Bailén (Jaén) que ha recibido tratamiento en Málaga. Sus padres, Maite y Juan Antonio, recorrieron más de 200 kilómetros para acudir al hospital. Cuando les comunicaron que el tratamiento duraría alrededor de 18 meses, la preocupación se multiplicó.
Tras una primera noche en el hospital, pudieron instalarse allí. Desde entonces, la casa se ha convertido en su residencia temporal durante gran parte del tratamiento. Este recurso ha sido especialmente importante para mantener unida a la familia. Su hijo mayor, Álvaro, de seis años, puede visitarles cada fin de semana.
“Los niños hacen amigos y juegan. Para ellos es como un hotel”, ha explicado su padre, que ha resaltado también el trato recibido durante su estancia. “En todo este tiempo nunca hemos visto una mala cara”.
La casa también permite algo fundamental: preservar la vida familiar durante el proceso médico. Mónica, madre de un bebé prematuro nacido con 26 semanas de gestación, ha relatado cómo el alojamiento le permitió mantener la lactancia mientras su hijo permanecía ingresado.
Además, pudo seguir cuidando a su otro hijo pequeño, de apenas un año y medio. “Mi día a día era sacarme leche cada tres horas para el bebé y estar también con mi otro hijo. Sin la casa habría sido imposible”, ha explicado.
Apoyo económico
La gerente de la casa Ronald Mc Donald, Belén Collantes, ha explicado que este proyecto funciona gracias a la labor de voluntarios y a la colaboración de empresas y donantes. La Fundación Ronald McDonald ayuda en la construcción de la casa pero luego el mantenimiento depende de cada centro, que supone un coste anual cercano a los 450.000 euros.
Empresas como IDILIQ Group o Grupo Sancho Melero participan en programas de apoyo económico y social que ayudan a sostener el proyecto.
Durante el encuentro también han intervenido el delegado de Salud de la Junta de Andalucía en Málaga, Carlos Bautista, quien ha subrayado la importancia del componente humano en la atención sanitaria. "Las emociones también curan", ha asegurado.
En la misma línea, la secretaria general provincial de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Laura Valle, ha subrayado que cuando un niño enferma “toda la familia se ve afectada” y hay que poner recursos a su disposición.
Por su parte, el concejal de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, Francisco Cantos, ha destacado la importancia de iniciativas que complementan el sistema sanitario público y ayudan a humanizar la atención.