Marcel , uno de los participantes del programa Verano Activo

Marcel , uno de los participantes del programa Verano Activo Fernanda Villavicencio EE

Sociedad

Marcel, 71 años, pinta y comparte sus días junto a otros mayores: "La soledad no es mala. Lo malo es sentirse solo"

Madrid y Cruz Roja impulsan Verano Activo, un programa ante la soledad no deseada, que afecta al 20% de los mayores de 75 años.

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Las claves

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Personas mayores se reúnen en la sede de Cruz Roja en Carabanchel para combatir la soledad y participar en actividades como pintura y manualidades.

El programa 'Verano Activo' ofrece un espacio seguro y fresco durante el verano, promoviendo la socialización y el acompañamiento entre mayores.

La soledad no deseada afecta al 20% de los mayores de 75 años en España, especialmente por la pérdida de convivencia y vínculos familiares.

Participantes como Marcel y Rafael destacan la importancia de compartir y aprender en grupo, y encuentran en estas actividades una forma de sentirse acompañados y activos.

Reggaetón, jazz, Chayanne o La vida es un carnaval, de Celia Cruz. Esa es la música que más les gusta. No son chavales de 20 años ni jóvenes de 30. Tampoco nostálgicos de los años 80. Son un grupo de personas mayores que se reúne cada semana con un objetivo: acompañarse frente a la soledad.

Es el caso de Marcel, que junto a otros mayores, pintan un faro, un gato o diferentes paisajes. Todo es válido. Cada semana se reúnen en la sede de Cruz Roja en Carabanchel para participar en actividades grupales que fomentan la socialización y el acompañamiento, especialmente, en esta época del año en donde los vecinos, hijos o amigos se van de vacaciones.

Según los datos manejados por el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, SoledadES, la soledad no deseada aumenta entre la población a partir de los 65 años y alcanza al 20% de los mayores de 75. El dato refleja cómo, durante los últimos años de la vida, el aislamiento tiende a incrementarse.

Participantes del Programa Verano Activo

Participantes del Programa Verano Activo Fernanda Villavicencio EE

De acuerdo a esta misma fuente, la soledad entre las personas mayores suele ser más intensa y persistente y está vinculada a las pérdidas familiares, las limitaciones físicas y la dificultad para crear nuevos vínculos.

En el conjunto de la población, la principal causa de la soledad es la pérdida de convivencia, incluida la distancia o la ausencia de familiares con quienes vivir. Es una situación que señala el 57,3% de las personas que sufren soledad y que se agrava durante la vejez por la viudedad, la emigración de los hijos o la institucionalización.

Sin embargo, entre todos estos datos se cuelan las historias de vida de quienes, a pesar de las cifras, buscan un refugio donde acompañarse, aprender y no dejar de sorprenderse cada día.

El curazaleño

Marcel es venezolano y vive con su esposa. Él se declara "ciudadano de todos lados". Este curazaleño afincado desde hace años en España acumula más de una anécdota curiosa después de una vida marcada por los viajes. Una de ellas es que Ricardo Montaner, "el maracucho", fue su vecino durante muchos años.

Cuenta que cada vez que viaja a Aruba visita un faro desde el que se contemplan atardeceres espectaculares. Ese es precisamente el paisaje que intenta reproducir María Cruz sobre el lienzo.

"Digamos que soy el más reciente del grupo, llevo tres meses viniendo aquí, dos o tres veces por semana", explica. "En realidad, lo que busco es compartir y aprender. Cuando regreso a casa, que tengo tres nietos y tres nietos políticos, y practico con ellos, siento que les aporto algo interesante".

Marcel también ha aprendido, entre otras cosas, a prestar atención a lo que le dice el médico: "Tenemos una profesora que nos enseña. Después de los 40 empiezan a pasar muchas cosas en tu cuerpo que tú no reparas en ellas. Luego, el salto a los 50, 60, y las cosas no se suman, sino que se multiplican, y entonces es importante darnos un tiempo para escucharnos".

Rafael, Juana y Amparo, tres participantes de Verano Activo

Rafael, Juana y Amparo, tres participantes de Verano Activo Fernanda Villavicencio EE

Por un momento hace una pausa y después reflexiona: "Lo que hay que aprender es que la soledad no es mala. Lo malo es sentirse solo, aprovechar la soledad cuando cierras los ojos y tienes la oportunidad de escucharte es muy bueno. Y, al hacerlo, sabes los signos que están y puedes tomar precauciones".

Él tiene cerca a sus hijos. De hecho, decidió trasladarse a España porque ellos ya vivían aquí: "Yo soy curazaleño, le voy a madrugar, pero me crié y nací formalmente en Curazao. Me casé con una venezolana y me puse a trabajar en la industria petrolera, lo que me obligó a viajar por todos lados, por eso no tengo ningún acento definido", relata.

"De hecho, me crié en un campamento de contratistas petroleros en el que había uruguayos, húngaros, italianos… De todo sacas una experiencia, aunque hay que irse acostumbrando a todo y en compañía, con gente que hable tu mismo idioma", concluye.

Uno de los trabajos de Rafael

Uno de los trabajos de Rafael Fernanda Villavicencio EE

Rafael también es venezolano. Llegó a España hace dos años junto a su esposa, aunque una de sus hijas ya vivía aquí: "Me vine para aquí por la situación, ya sabes. Hay mucha gente de mi país que, si tuviera el dinero, se vendría". Cuenta que es dibujante técnico, no artístico, y que nunca pensó que la pintura le gustaría tanto.

"Yo soy de líneas rectas. Tuve una empresa de construcciones pequeñas donde hacía los proyectos. Cuando me vine aquí a España, me cambió todo, me deprimí. Tengo 71 años, pero me han dicho que ya no… ¿Usted cree que es así o están equivocados?".

Rafael habla de una realidad que no afecta únicamente a quienes acaban de llegar al país. Según la Encuesta de Población Activa del INE, en 2025 seguía en activo solo el 14% de la población de entre 65 y 69 años.

No es su caso, aunque solo en teoría: "Yo practico la valla: vaya aquí, vaya allá… Todo el día. Mi esposa sí que aún trabaja y no puedo dejar que ella llegue y se ponga a hacer todas las tareas", asegura.

Juana, con una sonrisa tímida y unos ojos llenos de luz, dice más de lo que sus palabras pueden expresar. A través de su teléfono móvil nos escribe que la pintura es lo que más le gusta.

Verano Activo

Desde Cruz Roja, Patricia explica que Verano Activo es uno de los programas que la Comunidad de Madrid y Cruz Roja ponen en marcha cada año para acompañar a las personas mayores durante una época especialmente complicada: "Hay muchas personas que se van fuera, familiares, vecinos… Entonces aquí es donde más se acentúa la soledad".

Durante las sesiones se trabajan cuestiones relacionadas con la salud, se realizan manualidades y se organizan actividades intergeneracionales. Además, el centro funciona como refugio climático durante una época del año marcada por las altas temperaturas: "Este es un espacio seguro, fresquito, al cual vienen y no están solos".

Después del verano, las actividades continúan durante todo el año. La asistencia no es obligatoria, pero muchos de los participantes intentan no perderse ninguna de las sesiones: "salvo que tenga una cita médica, no me lo pierdo" explica Mari Cruz.

Ella lleva un año reuniéndose con el grupo siempre que puede y cuenta que se enteró de la existencia de las actividades un día en la piscina. Ha aprendido, con "un chico muy majo", a manejar mejor el teléfono móvil y a hacer capturas de pantalla, aunque reconoce que la sesión de pintura es diferente: "Esto te conecta contigo misma".

De Perú a Carabanchel

María espera cada día a que su hija llegue del trabajo, a las nueve de la noche. El resto de la jornada lo pasa sola. Llegó a España desde Chimbote, Perú, cuando tenía 70 años, porque su hija ya residía aquí. Más de una década después, solo regresa a su país para escapar de los inviernos madrileños: "Me voy los meses de frío y luego regreso", reconoce.

Lleva tres años asistiendo a los talleres. Muy cerca de ella, Amparo añade: "Es mi día preferido de la semana cuando vengo aquí".

Según los datos de Cruz Roja, en lo que va de 2026 la organización ha atendido a 5.749 personas que se encontraban en situación de soledad no deseada o que manifestaban sentirse solas. En 2025, fueron 8.821 personas.

Uno de los trabajos de Marcel.jpg

Uno de los trabajos de Marcel.jpg Fernanda Villavicencio EE

Cecilia es profesora, voluntaria y cuenta que los participantes se adaptan a su ritmo, pues ella trabaja y así puede compatibilizar los horarios: "Un día casi nos quedamos tres horas", comenta.

Estudió Diseño Gráfico y es la encargada de dirigir la sesión de hoy. Explica que lo más difícil es conseguir que "le pierdan el miedo a un lienzo en blanco y aunque de aquí no saldrán nuevos Van Gogh, pero sí personas que encuentran una forma de expresarse, aprender y compartir”.

Cuando terminan sus dibujos, Mari Carmen abre un táper con fruta para compartir con todos. No están solos. Parecen muchos más. Y para ellos, y para quienes hemos estado allí, la vida sonó, por un momento también a carnaval.