Nines, aficionada del Rayo Vallecano

Nines, aficionada del Rayo Vallecano Cedida

Sociedad

Nines, la abuela que cruzaba Madrid hasta el estadio y ahora no sabe dónde jugará su equipo: "El Rayo se queda en Vallecas"

Lleva 37 años siguiendo al equipo del barrio. Su hijo conoció el estadio con solo tres meses y ahora comparte la afición con toda su familia.

Más información: La auditoría de Madrid sobre el Estadio del Rayo señala que hay "riesgos de seguridad elevados, averías críticas o basuras"

Publicada
Las claves

Las claves

Nines, hincha histórica del Rayo Vallecano, expresa la pasión y el arraigo de los aficionados con el club y el barrio de Vallecas.

La incertidumbre sobre dónde jugará el Rayo la próxima temporada surge tras la suspensión cautelar de la concesión del estadio por motivos de seguridad.

La historia del club está profundamente ligada al barrio y sus vecinos, con tradiciones y recuerdos que han pasado de generación en generación.

A pesar de la situación, los aficionados siguen renovando sus abonos y defendiendo que el Rayo debe permanecer en Vallecas.

"Te das cuenta, Benjamín, el tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión"...

La frase forma parte de El secreto de sus ojos, la producción ganadora del Oscar a la mejor película extranjera en 2011 que retrata, entre otras cosas, la psicología de los aficionados al fútbol. Bien podría ser el caso de Nines. Ella es rayista.

Y como ella, miles de aficionados esperan conocer el lugar donde poder ver jugar a su equipo la próxima temporada, luego de conocer la suspensión cautelar por parte de la Comunidad de Madrid de la concesión al club.

Nines, en el Estadio de Vallecas

Nines, en el Estadio de Vallecas Fernanda Villavicencio EE

La decisión fue adoptada tras conocerse los resultados de una auditoría que reflejaba, entre otros aspectos, riesgos elevados para la seguridad.

En estos días, a pesar de haber podido acceder a las instalaciones, el pulso se mantiene entre el presidente del Rayo, Martín Presa, los hinchas y la Comunidad de Madrid.

En la esquina de la calle del Payaso Fofó con la avenida de la Albufera, junto a la salida del metro de Portazgo, no importa hacia dónde se mire: todo sabe al Rayo Vallecano.

Allí espera Nines. Durante las siguientes horas se convierte en guía improvisada de los alrededores del Estadio de Vallecas mientras cuenta a Madrid Total qué se siente al ser del Rayo durante una de las crisis más delicadas del club.

Vallecana por opción

María de los Ángeles, aunque todos la conocen como Nines, es rayista de las de "casi de toda la vida". Nació en el barrio de Fuencarral, pero en 1989 se casó y se mudó a Vallecas.

Cuenta que su hijo conoció el estadio con solo tres meses. Ahora, convertida en una abuela orgullosa, también lleva a su nieto a los partidos.

El pequeño tiene su propio carné, como antes lo tuvo su padre, y forma parte de una tradición que ha ido pasando de una generación a otra.

La primera imagen que recuerda Nines al comenzar el recorrido alrededor del estadio es la de su madre, fallecida hace poco. Antes de los partidos le preguntaba: "¿Ya te vas? Pues disfrútalo". Y ella, reconoce, le hacía caso.

Nines habla de la pasión con la que comienza este artículo, pero también de la rabia que le provocan los momentos que los aficionados están viviendo con su equipo.

Lleva 37 años formando parte de esa 'familia' ampliada que ha ido encontrando por las calles del barrio. Durante el paseo, Fernando, carpintero y reparador ocasional del estadio, la saluda y cuenta casi sin detenerse que él ha reparado los vestuarios cuando el Barcelona los rompió a patadas por haber perdido jugando de visitantes.

Tiempos mejores

Ya en el café situado en la esquina del estadio con Arroyo del Olivar, Nines hace su primera parada y recuerda unos tiempos que, según ella, fueron mejores: "Con Teresa estábamos mejor. Otra cosa es lo que hayan hecho su marido y sus hijos, pero ella, por su Rayo, mataba".

Cuenta que a Teresa Rivero, la primera mujer que presidió un club de fútbol de Primera División en España, le achacaban que no entendía de fútbol.

Nines, sin embargo, destaca especialmente su apoyo al equipo femenino: "Cuando estaba ella, teníamos el equipo de chicas del Rayo, éramos de las mejores".

Y ese "éramos" no se debe a que Nines haya jugado al fútbol, sino a que se siente parte de algo que, según ella, ya no es igual.

Estadio de Vallecas

Estadio de Vallecas Fernanda Villavicencio EE

Hasta la pasada temporada, la ceremonia de los partidos también llevaba aparejado un ritual: "llevar llaves para limpiar en medio de los asientos, trapo para limpiar las gradas, chubasqueros por si llueve y kleenex para usar y repartir en los baños", reconoce. Aun con todo, sostiene que "el Rayo es de Vallecas".

"La persona que lo fundó fue una señora de aquí del barrio, con cuatro niños, hizo un campito… y hasta ahora. No puede perderse la esencia", afirma.

La madre del Rayo

El Rayo Vallecano nació el 29 de mayo de 1924 alrededor de Prudencia Priego, una viuda de 54 años que abrió su casa de la antigua calle del Carmen a sus hijos y a otros jóvenes del barrio para fundar la Agrupación Deportiva El Rayo.

Su vivienda se convirtió en la primera sede, vestuario y almacén del equipo. Allí se guardaban las porterías y el material, mientras ella se ocupaba de lavar y remendar las equipaciones.

Por ese papel decisivo, la historia del club la recuerda como la madre del Rayo. Su hijo Julián Huerta fue nombrado primer presidente.

Los partidos

Nines vive a pocos pasos del estadio y cuenta que, cada vez que sale de un partido, va comentándolo con la gente que se encuentra por el camino. Que "si perdemos o ganamos" da igual, a pesar de reconocer que siempre hay algún 'mete gamba' que enciende la polémica.

Conoce a muchos de los Bukaneros, que hasta "piden días de trabajo que les deben para poder ver al Rayo".

Ella misma cuenta la rutina que, hasta la pasada temporada, seguía los domingos en los que el Rayo jugaba a las 21.00 horas: "Yo salgo más tarde de trabajar, pero me pido una hora de cobro, así puedo venir en taxi desde La Paz hasta aquí".

Su ritual también incluye la bandera atada a la cintura, la gorra y la bufanda. Así salía del trabajo, non stop, hacia Vallecas. Y al llegar, el encuentro familiar: marido, hijo y nieto.

Estadio de Vallecas

Estadio de Vallecas Fernanda Villavicencio EE

Es por ello que Nines se niega a aceptar la idea de que el Rayo juegue en otro estadio: "Sería como un trasplante de corazón, es parte de mí". Y, como prueba de ello, muestra los tatuajes de su espalda. Uno de ellos es un pequeño rayo.

Ella compara la afición al fútbol con los toros, "una cosa de toda la vida". Aclara que no le gusta ver sufrir al animal, pero “un toreo bonito con sus Verónicas, eso es precioso de ver y celebrar”.

Y, si de celebraciones se trata, María de los Ángeles recuerda cuando el Rayo Vallecano ascendió a Primera División: "Todo el mundo aquí esperando el bus oficial del Rayo para ir desde la Asamblea hasta la fuente" porque, aclara, antes la celebración era en Atocha: "No sabes lo bonito que es ver el autobús al ritmo de la gente , fue una fiesta", y añade: "Por eso no nos pueden mandar a Burgos".

Nines se resiste a la idea de tener que irse fuera del barrio para alentar a su equipo: "No podría pasarme el tiempo yendo y viniendo".

Las taquillas

La segunda parada reúne a Nines y a este medio en las taquillas del estadio. Llama la atención que, pese a la incertidumbre sobre dónde se jugarán los primeros partidos de Liga, los aficionados continúan renovando sus abonos. Las dos ventanillas atienden y cobran las renovaciones.

Nines cuenta que ella lo renovó el primer día del plazo establecido. Aún sin estar definida la forma de compensación, sostiene que no quiere la devolución del abono, ya que no le interesa que luego le quiten su sitio.

Nines, en las taquillas del Estadio

Nines, en las taquillas del Estadio Fernanda Villavicencio EE

Desde la fila 6, justo detrás del cuarto árbitro, al que "casi puede darle una colleja", tiene un lugar privilegiado que no está dispuesta a perder, sobre todo cuando hay personas que llevan años en lista de espera.

Los recuerdos que guarda Nines también tienen espacio para el partido que se jugó a puerta cerrada durante el COVID y al que asistieron Santiago Abascal y Rocío Monasterio. Recuerda "la que se montó fuera del estadio" cuando los aficionados se enteraron de que estaban dentro, mientras las restricciones aún prohibían el acceso del público.

Tercer stop

El estadio va quedando atrás y las calles se llenan de color. Murales a uno y otro lado de la calle conducen el recorrido hasta el Mercado de Numancia.

La plaza que lo rodea es el punto de encuentro de Bukaneros y vecinos. Nines habla entonces de algo más que de afición: los puestos de trabajo que genera el Rayo alrededor del estadio.

Murales de El Rayo

Murales de El Rayo Fernanda Villavicencio EE

El mercado solo tiene un puesto abierto durante la visita, pero durante la temporada está a pleno rendimiento: "Esto no se puede perder", afirma. Ya de regreso al punto de partida, Nines habla de Míchel, de Wilfred y de otros tantos que hicieron historia en Vallecas.

Su hijo conserva una fotografía con Wilfred Agbonavbare en El Tragaluz, un local al que el portero solía acudir. Nines recuerda el día que Wilfred le hizo un gesto preguntándole a su hijo si aquel día no iba a mancharse y el niño en ese entonces, se partió de risa.

Esa y otras tantas instantáneas guarda en su mochila vallecana.

De regreso al punto de partida, Nines se despide aún sin saber dónde tendrá que ver jugar a su Rayo. Pero, si hay algo que sí tiene claro, es que, como en aquel diálogo con el Benjamín de la película, ella tampoco cambiará de pasión.