Foto del incendio hecha por uno de los vecinos.

Foto del incendio hecha por uno de los vecinos. Cedida

Sociedad

El fallo eléctrico que originó un incendio y obligó a desalojar un edificio entero de Chamberí: "Tardaremos semanas en volver"

El incendio empezó alrededor de la medianoche de este lunes en la última planta del edificio de la calle García Paredes 52.

Más información: Desalojado de madrugada un edificio de Chamberí tras un violento incendio que hizo colapsar el tejado del ático

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Las claves

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Un incendio originado por un posible fallo eléctrico obligó a desalojar un edificio en la calle García Paredes, Chamberí, Madrid.

Los vecinos solo pueden acceder por turnos a sus viviendas, acompañados por bomberos, para recoger objetos esenciales.

La séptima planta y la cubierta del edificio quedaron completamente calcinadas, aunque las plantas inferiores no presentan daños estructurales graves.

El regreso de los residentes será escalonado: las plantas más bajas podrán volver en una o dos semanas, pero la séptima planta permanece inhabitable.

Doce horas después del incendio, el olor a humo sigue impregnado en la calle García Paredes. A mediodía del lunes, el número 52 continúa acordonado mientras los vecinos esperan su turno para entrar unos minutos en sus casas y recoger ropa, medicinas o cosas imprescindibles.

El ático ya no tiene llamas, pero el edificio aún tiene las huellas de una noche que los vecinos describen como caótica y silenciosa al mismo tiempo.

El incendio empezó en la última planta del edificio número 52 de García Paredes, en el madrileño distrito de Chamberí. La investigación sobre el origen del incendio continúa abierta.

Así lo ha confirmado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que ha explicado que las primeras pesquisas apuntan a un posible fallo eléctrico, aunque los especialistas volverán a inspeccionar el edificio para realizar comprobaciones más precisas antes de determinar el origen definitivo del fuego.

Paul, un francés de 29 años que vive desde hace tres años en la primera planta estaba viendo la televisión cuando todo empezó. Eran alrededor de las 23:30: "De repente oí que llamaban a mi puerta con mucha violencia y me asusté. El edificio entero estaba corriendo por las escaleras llorando y gritando. Ahí me di cuenta de que esto era realmente malo", recuerda.

Al bajar no veía fuego. Solo una densa columna de humo que ya invadía el edificio. "Podíamos olerlo, pero las llamas crecieron en cuestión de minutos. Apenas salimos y el fuego empezó a hacerse enorme. Nos sacaron de la calle porque estaba llena de camiones de bomberos".

Con apenas unos minutos para reaccionar, volvió sobre sus pasos y cogió lo primero que encontró. "Solo saqué unos pantalones, mi teléfono y el cargador. En menos de cinco minutos ya estaba fuera y los bomberos estaban trabajando para combatir el incendio".

Vídeo del incendio de García Paredes 52

La extinción fue larga. Hacia las tres de la madrugada las llamas estaban prácticamente controladas, pero la noticia que recibieron los residentes no fue la que esperaban: nadie podría regresar y dormir en sus casas.

Paul explica emocionado cómo pasó la noche. "Tengo un vecino que se llama Santiago y me propuso irme con él y con su mujer a casa de su hija. Tuve mucha suerte de tenerlos a ellos", explica.

"Dejé mi número al Samur Social, para que me llamen cuando podamos volver, que será una o dos semanas". Ahora el edificio no tiene agua, ni luz, ni gas y tienen que revisar la estructura del edificio.

Este lunes al mediodía los residentes entran por turnos, piso a piso y acompañados por bomberos, solo para recoger algunas cosas. Paul ya ha podido acceder a su vivienda. "Mi apartamento está bien, pero la entrada del edificio no parece normal. Está llena de polvo y muy sucia".

Mientras esperaban noticias durante la madrugada, todos los vecinos estaban juntos en la terraza de un bar cercano. "No sabía quién era quién. Es un edificio muy grande, con muchísimos vecinos. Estábamos todos en shock y casi nadie hablaba. Había silencio, algunos lloraban y solo esperábamos noticias de los bomberos".

Además, explica que agosto ha jugado un papel inesperado: "Muchos vecinos están de vacaciones y no estaban en casa. Los bomberos ni siquiera pueden entrar todavía a todos los pisos porque no hay nadie que les abra".

Entre quienes han regresado este lunes al edificio está Santiago, el vecino de 80 años que acogió a Paul en la casa de su hija. No vuelve para instalarse, sino para recoger ropa y el bastón de su mujer, algo imprescindible en su día a día.

"Sin el bastón se siente indefensa. Tiene vértigo y pierde totalmente el equilibrio", explica. Durante la evacuación, la Policía Nacional tuvo que ayudarla a salir. "La cogieron con la silla de ruedas porque todo estaba lleno de mangueras y la silla no podía pasar".

Su mujer está en casa de su hija, mientras él explica que seguirá pendiente de Paul, "él estuvo con nosotros esta noche y estará todas las noches que hagan falta".

Mientras los vecinos intentan recuperar parte de su rutina, las evaluaciones técnicas empiezan a dibujar el alcance de los daños. Tras la inspección realizada por los técnicos municipales de Urbanismo, el Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que las llamas calcinaron por completo la séptima planta y se propagaron por toda la cubierta del edificio, que quedó arruinada.

Imagen de los bomberos trabajando en el incendio.

Imagen de los bomberos trabajando en el incendio. Cedida

Los escombros permanecen acumulados sobre el techo de la sexta planta, aunque las primeras evaluaciones concluyen que los muros de carga y los forjados no han sufrido daños reseñables y que las plantas inferiores se encuentran estructuralmente en buen estado.

El Consistorio ya ha iniciado los trabajos de seguridad en el inmueble, con el vallado del perímetro para permitir la entrada de maquinaria y materiales, y estudia la instalación de una cubierta provisional que proteja el edificio de las inclemencias meteorológicas mientras avanzan las labores de reparación.

El regreso a las viviendas será escalonado. Según las estimaciones municipales, los vecinos de las plantas baja a la quinta podrían volver en una o dos semanas, e incluso antes si los trabajos evolucionan favorablemente.

Los residentes de la sexta planta tendrán que esperar varias semanas, previsiblemente más de un mes, mientras se retiran los escombros y se instala la cubierta provisional.

Las viviendas de la séptima planta han quedado inhabitables y sus propietarios deberán acometer las obras de reconstrucción y acondicionamiento antes de poder regresar.