Ignacio, alumno que entrará en el doble grado de Matemáticas y Física

Ignacio, alumno que entrará en el doble grado de Matemáticas y Física Foto cedida

Sociedad

Ignacio, el alumno de catequesis que hará el grado más difícil de España compaginando fútbol, piano y un musical

El conquense estudiará Matemáticas y Física en la Complutense. "No hace falta ser un genio", reconoce en conversación con este periódico.

Más información: Carlos, el alumno brillante de la PAU que va a hacer el doble grado con la nota de corte más alta: "No estudiaba mucho"

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Las claves

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Ignacio García Peñarrubia, de 17 años, ha logrado un 13,84 en la selectividad y estudiará el doble grado de Matemáticas y Física en la Universidad Complutense de Madrid.

Compagina sus estudios con conservatorio de piano, fútbol en el equipo Ciudad Encantada, participación en un musical y actividades religiosas.

Atribuye su éxito a la organización, el trabajo constante y su fe cristiana, y utiliza la tecnología para planificar su estudio.

Ignacio baraja dedicarse a la investigación o a la enseñanza, y desea poder desarrollar su carrera profesional en España.

En un mundo académico donde la obsesión por las décimas a menudo roba el sueño a miles de estudiantes, Ignacio García Peñarrubia ha encontrado su propio antídoto: la organización, la calma y una profunda fe en Dios.

A sus 17 años, a punto de cumplir la mayoría de edad, este joven natural de Cuenca ha logrado un 13,84 en las pruebas de acceso a la Universidad. El joven se mudará a Madrid el próximo curso para estudiar el doble grado de Matemáticas y Física en la Universidad Complutense.

Pese a tener este gran expediente a su corta edad, combina los estudios con actividades como conservatorio, fútbol, un musical y convivencias cristianas y confiesa que "no hace falta ser un genio, sino ponerse a trabajar y fijarse metas claras".

Selectividad

Sorprende repasar su agenda semanal durante el curso en el IES Santiago Grisolía de Cuenca: clases por la mañana, entrenamientos de fútbol en el equipo Ciudad Encantada, ensayos del musical, formación parroquial y piano. ¿Cómo se consigue un 13,84 con semejante ritmo de vida?

"Curiosamente, cuantas más actividades tienes y menos tiempo libre te queda, mejor te organizas. Sabes que el tiempo es limitado y lo aprovechas al máximo", admite.

Para él, la clave del éxito en la PAU no estuvo en el atracón final de estudio, sino en el trabajo constante desde el primer día de clase. Recuerda con especial cariño el consejo de uno de sus profesores de Lengua Castellana: "Si no nos hemos puesto a trabajar en los meses que terminan en '-embre', no vamos a conseguir nada al final del curso".

Para las semanas previas a la Selectividad, echó mano de la tecnología para estructurar su rutina: utilizó ChatGPT para confeccionar una tabla de estudio personalizada. El plan incluía bloques de "hasta siete horas diarias" divididas entre asignaturas teóricas y la resolución de ejercicios prácticos, guardando siempre descansos para no saturarse.

La intención de Ignacio era sacar la mayor nota posible en selectividad porque "no tenía muy claro" si iba a "meterse en el doble grado o no", comenta.

Salió con muy buenas sensaciones de los exámenes pero confiesa que no había que fiarse: "nunca sabes lo que puede pasar. Algún error que no te hayas dado cuenta. O quizás el profesor con los criterios de corrección".

Para el estudiante, el modelo más justo sería que todo el país tuviese el mismo examen en todas las asignaturas, porque "luego hay quejas y con razón". Admite que también hay demasiada presión por conseguir unas décimas de más e incluso en bachillerato la gente ya planea al milímetro cada nota.

Futuro

Cuando piensa en su futuro profesional, Ignacio tiene dos caminos muy claros. El primero es la investigación científica, un ámbito que le atrae porque permite descubrir cosas nuevas y participar en el avance del conocimiento.

“Me llama la atención porque siempre está en pleno desarrollo y en avance”, explica.

La otra opción es la enseñanza. Desde pequeño ha disfrutado ayudando a quienes tenía alrededor cuando surgían dudas en clase y cree que esa capacidad puede convertirse en una profesión.

“Durante toda mi vida siempre he intentado ayudar a los compañeros cuando no entendían algo. Creo que se me da bastante bien transmitir los conocimientos de una forma sencilla”, asegura.

Aunque reconoce que muchos investigadores terminan desarrollando su carrera fuera del país, Ignacio tiene claro cuál sería su primera elección. “Si pudiese me encantaría trabajar en España”, afirma.

Explica que valora especialmente la calidad de vida, el clima y la cultura española, motivos por los que preferiría construir aquí su futuro profesional antes que marcharse al extranjero.

Aficiones

Pese a su gran expediente, Ignacio tiene tiempo para desarrollar numerosas actividades fuera del estudio. Una de ellas el conservatorio: toca el piano y terminó sexto de profesional el año pasado, pero ha seguido "yendo voluntariamente al conservatorio a clases para no dejarlo".

Otra de sus grandes pasiones es el fútbol. Juega en el Ciudad Encantada, un equipo de Cuenca y confiesa que "son una verdadera familia" dentro y fuera del campo. Espera seguir jugando en Madrid, ya sea en el equipo de la universidad o en otro equipo.

Sin embargo, ahí no acaba la cosa. El estudiante también participa en un musical llamado Original, el paso de Carlos, que trata de la vida de Carlos Acutis, un adolescente italiano que usó su pasión por la tecnología para contagiar su fe cristiana y creó una web para recoger los milagros eucarísticos. Está compuesta por músicos profesionales y está dando vueltas a toda España con la gira.

La fe diaria

Para Ignacio, la ciencia y la fe no solo conviven sin fricción, sino que se complementan. Mientras habla con entusiasmo sobre la Física "una ciencia que esconde la propia naturaleza del cosmos y crea en mí una inquietud hermosa", no oculta que el pilar central de su vida es su condición de cristiano.

La religión tiene un peso fundamental en su vida. Formado en el seno de una familia creyente, Ignacio ha ido asumiendo su fe como una decisión personal de vida. "Cuando te preguntas a quién quieres parecerte, yo me he dado cuenta de que a quien quiero seguir es a Jesús", afirma con seguridad.

Su compromiso no se queda en las palabras: imparte catequesis, participa activamente en los grupos de jóvenes de su parroquia, acude a convivencias y pasa parte de su tiempo libre en campamentos religiosos.

"Me fliparía llegar a la universidad y encontrar un grupo de amigos con los que, además de compartir aficiones o el fútbol, pudiera ir a misa por la mañana. No quiero ser el prototipo de estudiante cerrado en su casa", confiesa.

Consejo

Después de completar Bachillerato y dar el salto a la universidad, Ignacio tiene claro qué recomendaría a quienes sueñan con estudiar una carrera con una nota de corte elevada.

“No se trata de pensar si eres capaz o no, sino de empezar a trabajar”, resume.

Para explicarlo utiliza una comparación muy gráfica. “Si yo quiero llegar desde Cuenca hasta Santiago de Compostela haciendo el Camino de Santiago, tendría que empezar a andar”. En su opinión, muchas veces el mayor obstáculo está en pensar que una meta es imposible antes incluso de intentarlo.

Por eso anima a los estudiantes a fijarse objetivos y avanzar poco a poco hacia ellos. Porque, como él mismo concluye, “si ya lo han hecho las personas que están estudiando esa carrera, ¿por qué no vas a poder estudiarla tú?”.