Algunos de los coches quemados en el incendio de Madrid. EL ESPAÑOL
Recorrido por el Madrid sepultado bajo la ceniza del mayor incendio de la Historia: "El pueblo salva al pueblo"
Los incendios de la Sierra Oeste de Madrid obligaron a evacuar o confinar a más de 55.000 vecinos y han calcinado nada menos que 29.000 hectáreas.
Más información: Juan, el bodeguero que ha perdido casi todas sus viñas en el incendio: vendía 95.000 botellas en 25 países
El verano de 2026 quedará grabado en la memoria de la Comunidad de Madrid como uno de los más devastadores de su historia reciente: una voraz ola de incendios forestales redujo a cenizas más de 29.000 hectáreas en el corazón de la Sierra Oeste.
Unos fuegos que obligaron a evacuar o confinar a más de 55.000 vecinos de varios municipios que vivieron durante días con miedo a volver y encontrar sus pertenencias devoradas por las llamas.
Este miércoles el Ministerio del Interior dio por controlados los incendios, que entraron en fase de estabilización y el Gobierno devolvió las competencias al Gobierno Regional que preside Isabel Díaz Ayuso.
Las huellas del peor incendio en la historia de la Comunidad de Madrid: 29.000 hectáreas arrasadas y miles de evacuados en la Sierra Oeste
Pero la emergencia no ha terminado del todo. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, alertó el jueves desde el Puesto de Mando de Navalcarnero de posibles reactivaciones del incendio, asunto por el que apeló a la colaboración ciudadana para que lo notificaran cuanto antes a los servicios de emergencia.
Y lo cierto es que, tras una oleada de incendios que se definieron como "los peores en la historia de la Comunidad de Madrid", queda aún mucho trabajo por hacer, viviendas que recomponer, negocios que recuperar y ceniza que barrer.
‼️ Importante
— 112 Comunidad de Madrid (@112cmadrid) July 30, 2026
Aunque el incendio #IFSierraOeste se encuentra estabilizado y en fase de control, desde la #ASEM112 se pide a la población:
👉🏼 Evitar los desplazamientos a las inmediaciones del pantano de San Juan y otras zonas afectadas.
👉🏼 Prestar especial atención a la… pic.twitter.com/cOkuIhKAY0
Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Navalagamella, Navas del Rey, Pelayos de la Presa, Rozas de Puerto Real, Aldea del Fresno, Chapinería, Colmenar del Arroyo y algunas zonas de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias fueron evacuadas por los servicios de emergencia, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Miles de vecinos tuvieron que pasar una semana durmiendo en polideportivos, en sus coches o, como decía una vecina de Aldea del Fresno, "en el hotel Las Estrellas", es decir, tumbados en el césped mirando al cielo.
Un camión quemado en el polígono de Chapinería.
Ahora, tras volver a sus casas o a sus negocios, las peores pesadillas de algunos de estos vecinos se han confirmado: el fuego ha arrasado sus viviendas, coches o negocios.
Es el caso de Iván, que tiene alquilada una nave en el polígono industrial de Chapinería, la zona de este municipio más afectada por el incendio.
Iván en el exterior de su nave en Chapinería.
A la llegada de Madrid Total, Iván está con un perito de seguros evaluando los daños. Ha perdido todos los listones de madera que tenía apilados en el exterior de la nave para hacer armarios y también el coche que usaban para hacer repartos.
"Calcular el coste total de todo lo que hemos perdido va a ser muy difícil, casi imposible. Se ha perdido material, pero también muchas horas de trabajo y, con toda seguridad, clientes, ya que si no podemos atenderles, irán a otro proveedor", explicaba.
Coches quemados en Chapinería.
Por fortuna el material del interior de la nave se salvó y, curiosamente, el negocio vecino no resultó afectado por las llamas en absoluto.
¿Qué pasó para que le tocara a él? "El fuego prendió el vertedero del municipio y el viento trajo rastrojos en llamas. Por eso hay naves intactas y otras pared con pared que están reducidas a cenizas", explica.
Los coches quemados de Chapinería.
En el solar que está pegado al negocio de Iván hay un cementerio de coches. Unos vehículos antiguos que se usaban para hacer rodajes que ahora parecen sacados de una película de catástrofes.
La intensidad del fuego fue tal que sobre el asfalto aún queda la pintura derretida de lo que, hasta hace unos días, eran auténticas joyas de colección automovilística.
Coches quemados por los incendios forestales en Chapinería.
Entre los coches calcinados también se aprecia un tractor y un autobús que ya solo se podrán ver a través de las pantallas.
Al lado de una furgoneta quemada hay dos hombres evaluando los daños. Al preguntarles si son propietarios de alguno de esos vehículos, responden que no: "Somos peritos que hemos venido a visitar a los empresarios de la zona".
Un valle calcinado
En Navas del Rey, la urbanización El Morro, ubicada en un valle, ha sido la zona más afectada por los incendios forestales.
A vista de dron, se puede apreciar cómo los montes que rodean los chalets están completamente calcinados y, tras los intensos fuegos, ha quedado un intenso silencio en el valle.
El valle de la urbanización El Morro.
En las fincas, casi todas las arboledas que protegían la privacidad de los vecinos han quedado arrasadas por las llamas y ahora se pueden ver los extensos jardines con piscina con el suelo negro lleno de ceniza.
Al pasar junto a los chalets, se escucha el discurrir del agua. Son los propietarios enfriando los troncos de los árboles dañados y el suelo con las mangueras.
Una vivienda de la urbanización El Morro, en Navas del Rey.
En El Morro, ningún vecino quiere hablar con los medios de comunicación: "Nos quedan muchos días de trabajo, de recoger, de recomponer y de talar árboles que hasta hace poco estaban sanos y fuertes", cuenta una vecina cubierta de ceniza negra.
Además, en la puerta de los chalets de esta urbanización han comenzado a aparecer una serie de carteles. Son de la red nacional de ayuda La Segunda Estrella que acepta voluntarios y donaciones para ayudar a estos vecinos a recomponer sus vidas tras los incendios que han arrasado sus casas.
"Nadie debería volver a empezar solo", dicen los carteles de esta red que acompaña a las familias a recuperar lo que han perdido.
Cerca del casco urbano de Navas del Rey, Rubén y su hijo están en su finca con gallinas viendo los daños que ha causado el fuego a sus tierras.
Rubén en su terreno de Navas del Rey arrasado por los incendios.
"Mis animales se han salvado. Pero hemos perdido maquinaria. Veíamos a través de la cámara cómo se acercaba el fuego a la zona donde estaban los animales y nos temimos lo peor, pero al final se han salvado", explica.
En esta zona de Navas del Rey hay varias vides que no han resistido los incendios. "Eso es irrecuperable; algunas tenían nada menos que 100 años. Es una verdadera lástima", cuenta Rubén mientras las contempla.
Vides en Navas del Rey calcinadas por el incendio.
"El pueblo salva al pueblo"
Camino del pantano de San Juan, la Guardia Civil y los bomberos detienen la circulación de la M-501. Varios árboles están tan dañados que se podrían caer en cualquier momento.
"Habrá cortes en esta carretera durante todo el día; es mejor buscar una ruta alternativa", avisa un agente de la Benemérita a todos los conductores.
🪚🚨 En el #IFSierraOeste hay trabajos imprescindibles más allá de la propia extinción.
— 112 Comunidad de Madrid (@112cmadrid) July 30, 2026
Durante el día de hoy los #AgentesForestalesCM han estado detectando los árboles con riesgo de caída en la carretera M-501. A su lado, los Bomberos del @Ayto_SS y los @SuhiltzaileGIP han… pic.twitter.com/cWmL90K1di
Y de hecho, el pantano de San Juan, otra de las zonas más afectadas por las llamas, está completamente cerrado. "No podemos dejar que nadie entre; hay riesgo extremo de que caigan los árboles quemados", avisan los agentes del Instituto Armado que custodian todas las entradas a la playa de Madrid.
En Pelayos de la Presa, el fuego se ha cebado con especial fuerza en las urbanizaciones Java Cruz Panta, Veracruz y San Ramón.
Un enorme árbol caído en la M-501.
Vecinos de esta última comunidad relatan en un bar del municipio que nunca habían visto "incendios de esta magnitud en Madrid".
"Esto ha sido una catástrofe. Pero hay que destacar el trabajo de los vecinos. Todos nos hemos volcado desde el primer momento, al final, se cumple eso de que el pueblo salva al pueblo", cuentan estos vecinos de la urbanización San Ramón que durante la tarde del jueves todavía estaba confinada.
Una vivienda en Pelayos de la Presa afectada por el fuego.
Al igual que en el resto de municipios afectados, cada vecino tiene una historia diferente y ha perdido algo importante; algunos, incluso sus preciados insectos.
Es el caso de Jesús, el apicultor de Pelayos de la Presa, que relata que se han quemado las colmenas que tiene "en la zona de El Barraco".
Jesús, el apicultor de Pelayos de la Presa.
"Tenía intención de sacar miel de las colmenas, ya que estaban llenas, pero no quise hacerlo, ya se veían las llamas de los fuegos al otro lado de El Burguillo", relata.
Esa fue la última vez que las vio. "Se originó otro incendio y ya no pudimos ir a coger nada", se lamenta.
Una de las colmenas de Jesús, el apicultor de Pelayos de la Presa.
"En pocas horas estuvimos totalmente rodeados de esta ola de incendios. Toda la tierra de El Barraco que pasó de mis abuelos a mis padres y de mis padres a mí ha quedado totalmente calcinada", explica.
Por desgracia, de sus abejas no ha quedado nada: "Tan solo la tapa metálica, ya que las colmenas son de madera y han ardido por completo. Las abejas son fieles a su colmena y a su reina; no escapan ante algo así".
Jesús, el apicultor de Pelayos de la Presa.
Además de las colmenas, Jesús ha perdido "encinas milenarias". "Eran de mis abuelos y su valor era más sentimental, pero es una verdadera pena que se hayan quemado", lamenta Jesús.
"Los que somos de campo siempre defendemos nuestra tierra, pero es cierto que cada vez queda menos gente así, somos pocos los que nos dedicamos a esto", apostilla Jesús.
Un campo de fútbol en Pelayos de la Presa arrasado por el incendio.
Al subir por la avenida del Mirador de Pelayos de la Presa, el panorama es desolador. Casas enteras han colapsado por el fuego así como todo el jardín, cuyo suelo es ahora una alfombra negra.
En el restaurante El Mirador de Pelayos, especializado en paellas, Rosa y sus empleados están limpiando todo. El fuego ha calcinado su almacén, repleto de comida, un coche nuevo y también su casa.
Rosa, la propietaria del restaurante El Mirador de Pelayos.
"El jueves por la tarde, cuando empezó todo, había gente comiendo en el restaurante cuando comenzamos a ver las llamas. No dio tiempo a nada, ni siquiera pudimos coger nuestro coche que estaba nuevo de hacía un mes y ahora está totalmente calcinado, no queda ni el volante", explica Rosa.
A ella y a sus empleados los llevaron a Navas del Rey, hasta que también los desalojaron en ese pueblo, motivo por el que se fueron a Madrid.
Los empleados del restaurante El Mirador de Pelayos limpiando tras el incendio.
"Me tuve que llevar a mis empleados porque no podían ir a ningún lado. Como no nos dejaban volver, no sabía lo que me iba a encontrar", relata.
Cuando regresó a su restaurante, se confirmaron sus temores: las llamas habían arrasado con su negocio.
Una vivienda en Pelayos de la Presa afectada por el fuego.
"Estamos en temporada alta, dime tú quién va a querer venir ahora a tomar una paella. Además del restaurante, también tengo que recomponer mi casa, que ha sufrido daños", lamenta la propietaria de Mirador de Pelayos.
Con los fuegos estabilizados y el miedo a las reactivaciones aún latente, la Sierra Oeste de Madrid despierta a una realidad desalentadora.
Una vivienda en Pelayos de la Presa afectada por el fuego.
Se han apagado las llamas, pero arranca ahora el verdadero combate: el de recomponer casas derrumbadas, devolver la vida a negocios arrasados en plena temporada alta y digerir la pérdida de una herencia natural e histórica que no se recuperará con indemnizaciones.
Así, el tórrido y negro verano de 2026 sigue su curso, pero en la Sierra Oeste de Madrid lo hace sobre un suelo aún caliente donde los vecinos se alían para reconstruir parcelas, casas, jardines, negocios y lo más importante, sus vidas.