Stefania Nicoleta en su coche de Cabify.
Stefanie, la cantante rumana de ópera que se ha convertido en una de las conductoras favoritas de Cabify: "Hago de psicóloga"
La conductora de VTC Nicoleta sorprende con una interpretación al volante si su cliente así lo desea. También hace de "psicóloga y terapeuta".
la taxista rumana en Madrid que canta ópera a sus pasajeros: "En estos 28 años, es el mejor trabajo que he tenido"
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Hay pasajeros que suben a un taxi o VTC esperando un trayecto silencioso. Otros, una conversación para hacer más llevadero el atasco madrileño. Y luego están los que, sin imaginarlo, terminan asistiendo a un pequeño concierto de ópera.
Cuando Stefania Nicoleta considera que una canción puede hacer más por alguien que cualquier conversación, baja el volumen de la radio, sonríe y empieza a cantar. Esto ha hecho que clientes le den las gracias porque "le ha alegrado el día" o "se le salten las lágrimas", confiesa la conductora a EL ESPAÑOL.
Incluso hay pasajeros que, tiempo después, la contratan como cantante para un cumpleaños, una celebración o un evento.
Stefania Nicoleta al volante.
Stenania dejó su país natal, Rumanía, porque creía que en España podría desarrollar su sueño: ser cantante de ópera. Aunque con raíces italianas y rusas por parte de sus abuelos, llegó a España hace 28 años.
"Pensé que aquí podría lograr mi sueño. La esperanza no ha muerto. No me rindo fácilmente", afirma Nicoleta. Durante años compaginó las clases de canto, violín y piano que impartía con otros trabajos.
También actuaba cuando surgía algún bolo. Hasta que llegó la pandemia, que empezó a trabajar como auxiliar de enfermería en residencias.
"Mi espalda dijo: 'Hasta aquí'. Llegó un momento en el que no podía ni andar. Mis hijos tenían que ayudarme a moverme por casa. No dormía. Pensaba: '¿Y ahora qué voy a hacer?'".
"¿Y ahora qué voy a hacer?"
La situación era especialmente angustiosa porque casi todas sus pasiones exigían permanecer de pie. Tanto cantar como la cocina, su "segundo arte". La solución se le ocurrió a uno de sus hijos: "Mamá, si a ti te gusta conducir, ¿por qué no te metes en un VTC?".
Aquella misma noche empezó a buscar información sobre el sector. Envió su candidatura y, a la mañana siguiente, recibió la llamada para hacer la entrevista.
Casi tres años después sigue al volante, trabajando para Vecttor, empresa filial de Cabify, y asegura que ha sido el mejor empleo que ha tenido desde que llegó a España. "En estos 28 años, es el mejor trabajo que he tenido", confiesa.
Aunque tiene jornada completa, organiza su tiempo con libertad y su espalda ha mejorado mucho. Hay días que conduce 7 horas y vuelve a casa. Otros, especialmente los fines de semana, encadena jornadas de hasta 12 o 14 horas, siempre con descansos para comer con sus hijos, echar una siesta, darse una ducha o resolver algún recado. "Es un lujo y no hago locuras, descanso", dice.
Conductores haciendo de psicólogos
"Muchas veces hacemos de psicólogos o de terapeutas", cuenta Stefania sobre su profesión como conductora. Ha aprendido a leer a sus pasajeros.
"Algunos me cuenta que pasan por situaciones complicadas. Entonces intento cambiar de tema. Les pregunto si les gusta la música. Si me dicen que sí, les hago un regalo", que consiste en apagar la radio y cantar.
Ópera, zarzuela, 'Cumpleaños feliz'... interpretado como si estuviera sobre el escenario de un teatro, pero al volante. "Cuando empiezo a cantar, muchos se emocionan y se van felices. Para mí, esa es la mayor satisfacción".
Las anécdotas se acumulan hasta el punto de que asegura que podría escribir "dos libros bien gordos". Recuerda especialmente a un niño que, después de escuchar cómo le cantaba por su cumpleaños, le dijo a su madre que había sido "el mejor cumpleaños de su vida porque nunca nadie le había cantado ópera".
En sus días libres sigue impartiendo clases de canto, piano y violín. Le gusta tanto que no lo considera un trabajo.
Tampoco ha abandonado la idea de dedicarse algún día por completo a la música.
Mujeres al volante
Stefania reivindica el papel de las mujeres en un oficio tradicionalmente masculino. Le molesta que todavía haya quien le diga que conducir de noche "es un trabajo de hombres".
"¿Que me puede pasar algo? Claro. Como a cualquiera. Si una zona me parece peligrosa o un pasajero no me inspira confianza, cancelo el viaje. Tenemos derecho a hacerlo. Pero que no me digan que este trabajo es solo para hombres", dice indignada.
Esta conductora de Cabify ha conseguido juntar sus dos pasiones dentro de un coche: cantar ópera y conducir. Su energía, felicidad y sus conciertos privados la han convertido en una de las taxistas favoritas entre los pasajeros.