Las madrileñas Venus y su nieta Mariana en una de las colchonetas habilitadas para dormir siesta en el refugio climático del Círculo de Bellas Artes.
El 'siestódromo' en pleno centro de Madrid que está "a reventar": Venus y su nieta Mariana ya han dormido hasta 10 veces
El Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes es el refugio climático más cotizado, donde organizan "siesta colectiva", juegos y puedes teletrabajar.
Más información: Madrid supera las 150 muertes por calor este verano, el doble que en 2025: un tercio se han producido en la última semana
Dormir la siesta al fresquito, en una cómoda tumbona y en pleno centro de Madrid es una estampa inédita del verano, y prácticamente ya tiene lista de espera. En pleno corazón de la capital, a escasos metros de la calle Alcalá, el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes se ha convertido un verano más en el refugio climático más codiciado de la capital.
Tanto, que encontrar una hamaca libre se parece más a un juego de estrategia que a un plan improvisado. O, como resume entre risas una de las visitantes, a un auténtico "juego de sillones".
Venus ya lo conoce bien. Es una de las habituales. O, como ella misma se define, una "repetidora". Este verano ha vuelto junto a su nieta Mariana y calcula que entre unas temporadas y otras ya han venido "unas diez veces".
Gente descansando en el salón de baile.
"Me encanta dormir la siesta aquí. Es difícil conseguir hamaca, pero otros años había menos sillas. Vengo mucho con la familia: con mi hija, con mi nieta... Me gusta mucho el ambiente del palacete", cuenta desde una de las colchonetas repartidas por el salón perfectas para tumbarse y descansar.
Su nieta Mariana, como el resto de niños, tiene otro plan muy distinto. Mientras su abuela duerme, ella aprovecha para jugar.
"Lo que más me gusta es sentir la naturaleza de las plantas, relajarte, estar fresquito y los juegos de mesa, el ajedrez. Yo no duermo la siesta, vengo a jugar", explica. Su escena resume bastante bien lo que ocurre dentro de este refugio climático.
A un lado, personas dormitando descalzas sobre colchonetas o tumbonas. Al otro, niños jugando, estudiantes con el ordenador abierto, jubilados leyendo y grupos de amigos refugiándose del calor.
Familia durmiendo siesta.
Todo ello bajo el techo monumental del antiguo salón de baile, convertido hasta el próximo 8 de septiembre en una especie de plaza cubierta con más de 300 plantas, sofás, mesas, enchufes y la llegada constante de gente, que apenas rompe el murmullo constante del espacio.
Fuera, Madrid vuelve a registrar temperaturas extremas. Y el calor ya deja cifras preocupantes: la ciudad ha superado las 150 muertes atribuibles a las altas temperaturas, un tercio de ellas solo durante la última semana, según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. Precisamente para combatir estos episodios, el Ayuntamiento dispone de una red de más de 290 refugios climáticos repartidos entre bibliotecas, centros culturales, instalaciones deportivas y mercados municipales. Pero pocos han alcanzado la popularidad del instalado en el Círculo de Bellas Artes.
"Me he quedado dormida. No hay ruidos fuertes, sino un murmullo de fondo", dice Julia, que ha venido con una amiga y se muestra sorprendida al ver gente de su edad (más de 50 años) también durmiendo la siesta, descalza y tumbada cómodamente en las colchonetas y hamalas del salón.
Junto a Arantxa resume el ambiente con una frase: "Es un espectáculo. Descanso, diverso y gratis".
Una pareja durmiendo en el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes.
Aun así, cree que merece la pena. "Es fabuloso poner una joya así al servicio del público".
El bien más preciado
Las hamacas son, probablemente, el bien más preciado del recinto. Luana ha conseguido una después de esperar un cuarto de hora. "Siempre está a reventar a la hora de la siesta", comenta.
No es la única que ha tenido que hacer cola. "Hemos esperado entre 15 y 30 minutos. Nos ha costado coger colchoneta", cuentan Magalie y Pascale, dos francesas afincadas en Madrid. "Para mí ya es una tradición. No concibo un verano sin venir. Me gusta mucho estar rodeada de plantas".
El fenómeno se ha disparado este año gracias a las redes sociales. Todos los visitantes entrevistados por EL ESPAÑOL coinciden en que descubrieron el espacio a través de vídeos publicados en internet.
Es el caso de Marcos, Álex y Adrián, tres amigos de 22 años que han decidido acercarse por primera vez. "Se está mejor aquí que en el Metro o en la calle, donde no puedes estar del calor que hace", explican mientras buscan tres asientos libres. "Está muy lleno. Hay que aprovechar los huecos".
Estructura con la cúpula del salón al fondo.
Algo parecido les ocurrió a Diana Rivera y Daniel Cristancho, que han acudido con su hijo de cuatro años. Mientras esperan una hamaca libre, ocupan una colchoneta para jugar a hacer familias de animales. "Nos esperábamos menos gente. Lo vimos en redes sociales y decidimos venir", cuentan.
Desde la organización reconocen que esta edición está batiendo récords de visitantes. El pasado sábado incluso alcanzaron el aforo máximo —300 personas— y tuvieron que limitar temporalmente la entrada. Para responder a la demanda, este año han reducido parte de la vegetación, que es una guardería de plantas, para incorporar más sofás y ampliar las zonas de descanso.
Aun así, quien llega tarde tiene pocas opciones de encontrar una hamaca libre. También ocurre con las mesas para teletrabajar, que suelen ocuparse desde primera hora de la mañana. Aunque siempre queda algún balancín, un sofá o una silla donde sentarse.
El refugio permanecerá abierto todos los días, de 11.00 a 21.00 horas. Además del descanso, el programa incluye talleres, partidas de ajedrez, encuentros de videojuegos, conferencias y una convocatoria que probablemente sea la actividad más coherente con el espíritu del lugar: una "siesta colectiva", prevista para el próximo 23 de julio.
Porque en este rincón de la calle Alcalá, donde fuera el termómetro sigue disparado, dormir unos minutos cada vez está más demandado en este 'siestódromo'.