Ricardo Abellán, electricista

Ricardo Abellán, electricista Domby_domotica (TikTok)

Sociedad

Ricardo Abellán, 38 años, electricista: "No encontramos gente para trabajar en los oficios. Faltan ganas"

Alerta de un estrangulamiento por falta de relevo juvenil y ahogo fiscal.

Más información: Francisco, dueño de una empresa de reformas, sobre la falta de obreros: "Entrego mis pedidos a 5 meses en vez de a 2"

Publicada
Las claves

Las claves

En España escasean fontaneros, albañiles y electricistas, generando largas listas de espera y saturación entre los profesionales en activo.

Ricardo Abellán, electricista en Albacete, destaca la falta de relevo generacional y la baja motivación de los jóvenes hacia los oficios manuales.

Las pequeñas empresas no pueden ofrecer salarios competitivos debido a la alta carga fiscal y los impuestos que soportan.

El sector se enfrenta a la competencia desleal de instaladores sin regularizar y grandes multinacionales que bajan los precios, dificultando aún más la situación de los autónomos.

Mientras las universidades cuelgan el cartel de completo año tras año, las cajas de herramientas de toda la vida se están quedando vacías.

En España, encontrar un fontanero, un albañil o un electricista disponible se ha convertido en una misión casi imposible, dibujando una crisis silenciosa en el mercado laboral.

Ricardo Abellán, un electricista de 38 años afincado en Albacete, vive en primera persona este colapso diario. "Tenemos un problema y gordo con los oficios; simplemente, no hay gente", advierte con preocupación.

La situación para los profesionales en activo es de saturación absoluta.

La demanda de reparaciones y reformas ha desbordado por completo la capacidad de autónomos y pymes, obligándoles a imponer listas de espera de semanas o, directamente, a rechazar nuevos clientes por falta de horas en el día.

"Todo el mundo que me contacta me dice lo mismo: que no encuentran a nadie disponible", relata Ricardo.

La "falta de ganas"

Para este electricista, parte de la raíz del problema está en las expectativas del relevo generacional y la desmotivación de los más jóvenes hacia los trabajos manuales, un fenómeno acrecentado por el auge de los grados universitarios.

Sin embargo, asume que el verdadero obstáculo no es solo de mentalidad, sino estructural: las pequeñas empresas lo tienen crudo para competir en salarios.

"Faltan ganas, pero es que también es dificilísimo ofrecer sueldos con los que los chavales se sientan motivados para arrancar", confiesa.

El motivo no es la falta de facturación, sino la presión financiera que soportan los autónomos. "La brutal cantidad de impuestos que pagamos las pymes nos impide poner nóminas más altas sobre la mesa", lamenta Abellán, señalando el cuello de botella fiscal que congela el crecimiento de los pequeños negocios.

"Piratas"

Por si la falta de mano de obra y la carga fiscal no fueran suficientes, el sector de la electricidad se enfrenta a una doble amenaza que destruye las reglas del juego tradicionales: la economía sumergida y las grandes corporaciones.

Por un lado, Ricardo denuncia la proliferación de instaladores sin regularizar. "Parece que en la electricidad hay más 'piratas' que en cualquier otra profesión", afirma.

El perjuicio para quienes cumplen con la normativa es devastador: "Te tiran los precios al suelo. Es imposible competir contra alguien que trabaja en negro y no está dado de alta".

Multinacionales

Por el otro, las multinacionales han irrumpido en el mercado del pequeño instalador aplicando tácticas de competencia agresiva.

Ricardo expone un ejemplo muy claro con el bum de la transición energética: "Llegan empresas gigantescas que revientan el sector. Tú presupuestas la instalación de un punto de recarga de vehículo eléctrico por un precio justo y competitivo, y llega un gigante y te lo ofrece por 700 euros menos".

El diagnóstico de este profesional a sus 38 años es un aviso para navegantes: sin un cambio drástico que alivie a las pequeñas empresas frente a la competencia desleal y haga atractivos los oficios técnicos, las listas de espera para arreglar un enchufe o una avería en el hogar solo seguirán creciendo.