Vicente Amigo

Vicente Amigo Sara Fernández EE

Sociedad

Vicente Amigo: "Tengo la sensación de no ser ni un buen padre algunas veces ni un buen amigo ni un buen músico"

El maestro del flamenco emprende una gira por Zaragoza, Madrid, Vigo, Burgos o Tarragona, para ajustar cuentas con 40 años de vida sobre el escenario.

Más información: Juan Manuel Cañizares, el guitarrista que llevó el flamenco desde 'la pequeña Andalucía' al mundo entero.

Publicada
Las claves

Las claves

Vicente Amigo celebra 40 años de carrera con una gira que recorrerá ciudades españolas en 2026.

El guitarrista confiesa su introversión, su búsqueda de la zona de confort y la presión que siente antes de cada concierto.

Amigo reconoce que la dedicación a la música le ha costado tiempo con su familia y momentos de soledad, pero también le ha brindado grandes satisfacciones.

Expresa admiración por la nueva generación de músicos flamencos y revela su deseo de colaborar con Rosalía.

A Vicente Amigo no le van las entrevistas. Lo delata Añil, su fiel compañero, segunda guitarra y mano derecha del cantante. Cuenta a este medio durante la espera para realizar la entrevista, que siempre lo acompaña, que Vicente es "introvertido", muy alejado de los focos. Pero que cuando va con su "inseparable", el mundo se hace música…

Desde los 5 años en que los Reyes le obsequiaron aquel pequeño instrumento, Vicente Amigo no ha parado de hacer mover sus dedos para convertir el sonido en algo más profundo: un flamenco de falsetas, estético, de técnicas depuradas y con la capacidad de integrar distintos ritmos.

Esos mismos ritmos que lo han hecho compartir escenarios con Paco de Lucía y Camarón de la Isla, Bob Dylan, Keith Richards o Joe Cocker. O, como en su disco Ciudad de las ideas han puesto su voz Khaled, Pedro Aznar, Dieguito «El Cigala», Montse Cortés, entre otros.

Vicente Amigo durante la entrevista con EL ESPAÑOL

Vicente Amigo durante la entrevista con EL ESPAÑOL Sara Fernández EE

El doble ganador de los Latin Grammy y medalla de oro de las Bellas Artes, recibe a EL ESPAÑOL en medio de su gira que lo llevará por ciudades españolas como Zaragoza, Madrid o Vigo durante el 2026 para conmemorar sus 40 años de pasión por la música flamenca.

P.- Vicente, cuénteme algo que no le haya contado a los periodistas anteriores...

R.- (Se ríe)...Te voy a contar algo que no he contado. No me gustan las entrevistas. ¿Tú sabes por qué? Porque una cosa es tener que decir algo y otra cosa es tener algo que decir. Cuando me vienen entrevistas así, una detrás de otra, 'no sé qué decir'.

Tú me sacas de la zona de confort. Últimamente está muy de moda eso de que hay que salir de la zona de confort. Yo me he pasado toda la vida buscándola. Y no quiero salir de ella.

P.-Entiendo que la ha encontrado…

R.- Se está muy bien, mi gente, el público, la guitarra…

P.- Hablemos de su guitarra, ¿cómo es esa relación amor-odio que tiene con ella?

R.- Como la de cualquier músico, sobre todo cualquier guitarrista con su guitarra. La música es preciosa, pero esto es un deporte que puede durar hasta los 70 años, a lo mejor.

Y un deporte de estar sentado, con las cervicales listas, las lumbares cero, etcétera. Son muchos años y se resiente el cuerpo. Eso te va mermando, te va aburriendo un poquito. Hay que hacer ejercicio de ser positivo y tirar para adelante.

P.- ¿Cómo define hoy la música?

R.- Es muy bonita, una bendición. Tiene un camino de búsqueda infinito.

Vicente Amigo

Vicente Amigo Sara Fernández EE

P.- Habla de búsqueda. Desde aquella primera guitarra hasta ahora, ha encontrado muchas cosas en el camino. ¿Qué ha descubierto?

R.- Que mi trabajo y mi carrera han servido de referencia para encontrar un camino a unos; a otros les ha servido de aliciente y a otros simplemente de alimento para un momento, cuando van a un concierto y quieren despejarse.

P.- Y qué le dice la gente, su público?

R.- Unos me dicen "Yo me he ido a vivir a Córdoba por ti" o "Yo soy turco y me he venido a España por ti". Eso puede ser un regalo, pero para mí es un vértigo acojonante que me digan eso. Y les respondo, ¿Pero tú estás seguro de lo que has hecho?

P.- Y hablando de vértigo, cuénteme de algún momento gris de su carrera, de esos donde no todo lo que se ve en el escenario es lo que sucede al artista…

R.- Mi carrera es como la música. Si quieres conocer a un músico, escuchas su música y es la mejor manera de conocerlo. Pero, por supuesto, como persona, tienes altibajos. Si eres nervioso o demasiado responsable, todo lo que estás haciendo pesa.

En mi caso, cuando tengo que salir al escenario, hay veces que no duermo. Un mes antes de un concierto ya estoy durmiendo malamente. Eso el público no lo ve, pero es duro. Con el tiempo lo que quiero, volviendo a lo de la ‘zona de confort’, es llevar mi vida al punto de menor estrés posible.

P.- Eso contrasta con la gira en la que está embarcado…

R.-Ahora con esta gira voy a hacer terapia de choque, porque no me he prodigado tanto. Ya he decidido que tengo que estar más tranquilito.

P. ¿Alejado de los focos?

R.- Efectivamente. Tener que demostrar. Me gusta mucho la palabra ‘mostrar’, pero cuando llegan los años parece que tienes que demostrar que sigues estando.

Por eso me he metido en este lío. Voy a asumirlo desde la humildad, desde el respeto al público y desde ese compromiso que tengo de hacer las cosas más o menos como entiendo que están bien.

P.- He leído que la música fue una tabla de salvación en algún momento de su vida...

R.- Sí, claro. Mi vida con la música ha sido el día a día. Cuando me hablas de momentos amargos, claro que los hay, como para cualquier persona.

Pero realmente los momentos que son hitos para mí son cada vez que salgo a tocar y siento que estoy en el sitio donde mi mente tiene que estar. Si puedo darle al público lo que más quiero, ya me siento feliz.

Cuando era joven, aquello era una celebración al finalizar, porque era una angustia salir. Cada vez que terminaba era una celebración. Con el correr de los años, he tratado de verlo como parte de mi trabajo, llevo toda mi vida en esto. Y a lo mejor cuando aprenda a llevar mi vida será cuando me muera.

Vicente Amigo

Vicente Amigo Sara Fernández EE

P.- ¿Qué renuncias o qué ha dejado de lado por la música?

R.- Yo soy una persona muy familiar, te diría que a mi familia. Aunque vivimos juntos, puedes estar con una persona en el mismo piso y estar en otro mundo. Creo que el trabajo muchas veces me ha dejado apartado de mi familia, de mis hijos.

La tensión que yo le he puesto a la guitarra y a la música es la que también le tenía que haber puesto a mis hijos. Se lo decía a un amigo una vez después de un concierto: tengo la sensación de no ser ni un buen padre algunas veces, ni un buen amigo, ni un buen músico, ni un buen nada. Porque quiero repartir en todo.

P.- Sois ocho hermanos… ¿alguno se dedicó a la música?

R.- Nadie, a veces pienso que soy de otra familia.

P.-¿Alguna vez le han dicho que no o lo han discriminado por venir del mundo flamenco?

R.-No, aunque no soy gitano, el racismo lo encuentras en cualquier aeropuerto, en cualquier sitio. Yo lo he vivido con amigos míos. Recuerdo que a un amigo no lo dejaban entrar en una discoteca por su apariencia. Yo no lo he vivido personalmente, pero cuando lo vive un amigo, lo vivo con él. El racismo que existe me duele tanto como si me lo hicieran a mí.

P.- Hábleme de la soledad del artista.

R.- Claro que existe, sobre todo cuando viene el miedo, ahí llega la soledad. Eso es una sensación que está tan dentro de ti que te afecta hasta al cuerpo. El estrés, tener que cumplir... Ahí sí que hay soledad. Ahora bien, a mí la soledad me encanta. Muchas veces estoy solo a gustísimo. Pero el espíritu tiene que estar donde tiene que estar: en el amor, en estar con uno mismo y con quien te rodea.

P.- ¿La soledad se cura con la música?

R.- Sí. La música te crea la enfermedad, pero también te cura. A veces estás hasta el gorro porque piensas que todo lo que hay fuera de la música es la vida que te estás perdiendo. Pero luego dices: 'No concibo la vida sin la música'..

P.-¿Tiene algún amuleto antes de subir al escenario?

R.- La cruz que me regaló mi madre, que en paz descanse. Me la regaló hace cuarenta años. Recuerdo perfectamente cuando llegó al camerino para saludarme y me dio una cruz suya. La guardo siempre conmigo, en el bolsillo. La beso en el camerino, estoy besando a Cristo y estoy besando a mi madre.

Una vez, en México, creí que la había perdido, me dio una angustia enorme, pero por suerte luego apareció, la tenía en el mismo pantalón donde ya había buscado.

No es superstición, es una creencia. Me une a alguien que me ha querido de la manera en que solo una madre puede querer a un hijo. Eso te da fuerza y te demuestra que no hay mayor amor en el mundo.

Vicente Amigo

Vicente Amigo EE

P.- ¿Cómo ve la música flamenca hoy?

R.- Hay gente muy buena. Desde mis contemporáneos, como Cañizares, Gerardo Núñez o Tomatito, hasta los de ahora: Diego del Morao, Antonio Rey, Dani de Morón... Hay muchos más. No puedo nombrarlos a todos porque siempre se me escapará alguno.

Pero les tengo una admiración y un respeto enormes a todos los que se suben ahí, se rebuscan y hacen su camino.

P.-¿Hay alguien con quien le gustaría compartir escenario o componer antes de retirarse?

R.- Rosalía, por ejemplo. A mí me llegó una maqueta de Rosalía cuando era una cinta de cassette, debía ser en los noventa. La escuché y me transportaba a épocas anteriores. Cantaba cosas de La Niña de los Peines. Su voz te llevaba a otro tiempo, pero yo entonces no sabía lo versátil que era, no la conocía.

Y cuando he visto todo lo que ha hecho, las ideas que tiene, pienso muchas veces que tengo cosas que me gustaría hacer con ella. Hay que ver lo que es la vida. Fíjate ser Rosalía.. y la que ha liado.