Lama Geshe Ngawang Losel en el Centro Budista Thubten

Lama Geshe Ngawang Losel en el Centro Budista Thubten Alejandro Ernesto

Sociedad

Lama Geshe, líder budista de Madrid: "Nos respetan más en Francia. No he recibido ni un euro de España ni del Estado"

Lleva en España desde 2005 promulgando la religión budista por diversos centros.

Más información: Viviana Bustos, la argentina que vive en el Tíbet del Pirineo aragonés que se creó a partir de un pequeño monasterio budista de lamas butanese

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Las claves

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Geshe Ngawang Losel, uno de los pocos Lamas tibetanos en Madrid, dirige la Comunidad Budista Thubten Dhargye Ling en el barrio de Prosperidad, a donde llegó en 2005 para ayudar a su maestro.

El líder budista denuncia no haber recibido "ni un duro" en ayudas por parte del Estado español y afirma que el centro se mantiene exclusivamente con donaciones de la gente y los ingresos de su tienda.

Ngawang Losel asegura que en países como Francia o Italia se respeta más a los budistas y se apoya económicamente a todos los profesionales religiosos por igual, a diferencia de lo que ocurre en España.

Desde su centro, donde ayuda a la gente con terapia budista y meditación, observa un creciente interés de los occidentales por esta religión, a la que cada día se acercan entre cuatro y cinco personas nuevas.

Muchos no lo saben, pero para ser budista no hace falta irse a alguna montaña recóndita del Tíbet. En Madrid, desde hace años, reside la Comunidad Budista Thubten Dhargye Ling, ubicada en el barrio madrileño de Prosperidad. Allí, EL ESPAÑOL queda con Geshe Ngawang Losel, uno de los únicos Lamas tibetanos que hay en la ciudad de Madrid. Nacido en 1971, Geshe Ngawang vino a Madrid en 2005, con 34 años, para ayudar a su maestro Lama Geshe Tsering Palden con las funciones de la Comunidad.

Geshe Ngawang Losel nació en la India, en una ciudad al norte del país, colindante con la región tibetana. Gracias a ello, desde muy pequeño recibió la influencia del budismo, sobre todo gracias a los monjes tibetanos que en varias ocasiones pernoctaban en su hogar: "Desde pequeño he visto a muchos monjes porque se quedaban en mi casa. Cuando tenía 6 años les veía y les rogaba que me llevaran con ellos al monasterio para aprender budismo".

Tal era el deseo que tenía de convertirse en Lama que los rechazos de los monjes le causaban una inmensa tristeza: "Ellos se reían por ver a alguien tan pequeño pedirles ir con tantas ganas pero yo me ponía muy triste, a veces incluso lloraba". Sin embargo, todo cambió cuando cumplió 8 años, momento en el cual Geshe Ngawang pudo cumplir su sueño e ir al monasterio: "Hablé con mi maestro en mi casa y le dije que necesitaba ir. Después él habló con mi padre pero se negaba porque era muy pequeño. Al final accedió y pude ir, ese día fue el más feliz de mi vida".

Geshe Ngawang Losel posando junto a la imagen de su maestro

Geshe Ngawang Losel posando junto a la imagen de su maestro Alejandro Ernesto

Geshe Ngawang partió 3 días más tarde hacia el monasterio junto a su maestro pero el trayecto no era sencillo ni mucho menos: "Tuvimos que coger un autobús durante 4 o 5 horas por carreteras muy malas. Después llegábamos a la noche y teníamos que andar durante 14 o 15 Kilómetros durante la noche. Recuerdo que llovía mucho y estaba todo embarrado y resbalaba mucho, pero mi maestro me ayudó y conseguimos llegar".

El Monasterio Sera acogió al Lama. Este espacio es uno de los más importantes de la rama budista que practica Geshe Ngawang, la rama Gelugpa, la practicada por el Dalai Lama y que destaca por su estricta disciplina, el celibato y su importancia por los estudios intelectuales. Una vez en el Monasterio, Ngawang se formó en estudios de filosofía budista, licenciándose como psicólogo budista y obteniendo posteriormente el título de Geshe, el cual equivale a un doctorado en dicha rama.

Por otra parte, su vínculo con España llegaría en 2005, cuando su maestro, Lama Geshe Tsering Palden, le pidió venir a su negocio, el Centro Budista Thubten Dhargye Ling, para ayudarle con las funciones que realizaba debido a su avanzada edad. "Mi maestro tiene 83 años, es muy mayor y necesita ayuda, él me pidió venir y lo hice pero yo no sabía nada de España, no vine ni por la playa, ni el sol, ni la paella, ni el jamón", exclama entre risas Geshe Ngawang Losel.

Subsistir sin ayudas económicas

Sin embargo, no todo es tan bonito como parece puesto que la situación económica del Centro y del Lama Geshe Ngawang Losel no está pasando por el mejor momento. Tal es la situación que en la comunidad budista nunca han recibido ningún tipo de ayuda por parte del Estado: "No he recibido ni un duro por parte de España. Lo único que recibo es el dinero que me dona la gente por las clases, entre 10 y 40 euros como máximo, pero el Gobierno nunca nos ha dado nada. Las ganancias del centro vienen de las clases y la tienda que tenemos".

No obstante, pese a esta situación, Geshe Ngawang no quiere dejar de ayudar a las personas que más lo necesitan: "Ayudamos a muchísima gente. España es un país católico pero nosotros estamos encantados de ayudar desde un centro budista porque trabajamos por el beneficio de la sociedad". Pese a ello, el Lama reclama un mayor apoyo por parte de las instituciones, alegando que "a otras religiones con más practicantes se les ayuda con más facilidad, pero nosotros también necesitamos esa ayuda".

Pese a esta situación, el Lama no se plantea abandonar Madrid, ya que su vocación va más allá de la economía: "Si nos llega esa ayuda económica la agradeceríamos mucho, pero si no nos llega no podemos hacer otra cosa que seguir porque nuestro trabajo no depende de eso sino del proyecto que hacemos nosotros".

Geshe Ngawang Losel hablando en el Centro Thubten

Geshe Ngawang Losel hablando en el Centro Thubten Alejandro Ernesto

La diferencia entre culturas y países es importante para este problema, ya que países como Francia o Italia sí que remuneran de igual forma a todos los profesionales religiosos sea cual sea su creencia. En nuestro país, esto no ocurre generando una diferencia entre las ganancias de religiones más mayoritarias como el cristianismo o el islam con otras menores como, en este caso, ocurre con el budismo.

Para Geshe Ngawang el respeto es una de las cosas más importantes, afirmando que en España se siente muy querido: "Nunca hemos tenido ningún problema con personas que no nos respeten. Es cierto que en Francia o en Italia si nos respetan más, nos saludan mucho, nos paran, nos hablan... Esto aquí no ocurre tanto pero la gente es muy buena y no hemos tenido ninguna situación mala".

Representando el budismo

Una vez asentado en Madrid, Geshe Ngawang Losel pudo seguir desarrollando sus funciones en el Centro Thubten. Allí es el encargado de realizar algunas tareas administrativas como traducciones pero, también, se encarga de realizar sesiones personalizadas de terapia budista: "Me gusta hablar con la gente, les ayudo sin tener que usar ningún medicamento. Las personas tienen muchos problemas pero a mí me gusta ayudar a las personas".

Gracias a su trabajo, en 2012, pudo expandir sus conocimientos, ya que fundó en Palma de Mallorca la Comunidad Budista Lama Tsong Khapa y en 2018 el centro de retiros espirituales Tierra de Budas. Además, se encarga de realizar meditaciones para ayudar a canalizar las emociones: "En el budismo creemos que todo el sufrimiento está relacionado con la mente. A partir de la filosofía budista intentamos solucionar todos esos problemas".

Geshe Ngawang Losel junto a un altar en el Centro Thubten

Geshe Ngawang Losel junto a un altar en el Centro Thubten Alejandro Ernesto

Geshe Ngawang practica una rama dentro del budismo tibetano, concretamente el budismo Gelugpa. La religión budista contiene cuatro ramas distintas, sumando a la ya mencionada otras variantes como son los Nyingma, Kagyu y Sakya. Cada una de ellas está definida por distintos dogmas pertenecientes a una misma religión, similar a como ocurre entre el cristianismo católico y ortodoxo.

P.—Hablemos de la religión budista, ¿hay algunos aspectos desconocidos para las personas que no conozcan el budismo?

R.— El budismo es una religión de 2600 años de antigüedad, nació en India y es una religión muy pacífica, sin ideologías, que habla mucho sobre sabidurías para el desarrollo de tu conocimientos, de tu interior y sobre tu paz interior. Yo soy budista y a veces alabo en exceso el budismo porque no conozco otra cosa, pero es cierto que cada día en occidente hay más gente interesada en el budismo por esas razones de filosofía y porque es muy puro y te enseña a estar con total paz, amor y compasión. Yo creo que los occidentales son todos muy inteligentes y no elegirían el budismo si no vieran algo bueno.

P.— Está subiendo el número de budistas en el mundo. ¿Por qué cree que esta en auge la religión y vosotros a cuantas personas recibís en el Centro Thubten?

R.— Hay muchas personas que tienen el budismo dentro pero no lo saben y por ello acaban descubriendo sus creencias. Buda tiene enseñanzas preciosas y muy puras sobre la compasión sin violencias y cómo desarrollarla, sobre encontrar tu paz interior y tu tranquilidad, no solo contigo sino también con tu familia y los demás, y cómo extendemos esa paz. Por eso yo creo que cada vez hay más occidental budista. En el centro nosotros trabajamos 2 días a la semana y recibimos entre 20 y 40 personas, depende del día. De media hay 4 o 5 personas nuevas que vienen a clase todos los días.