José Luis Puchol, en la planta de cirugías

José Luis Puchol, en la planta de cirugías Diego Radames EE

Sociedad

José Luis Puchol, el veterinario que opera desde perros a cocodrilos y suma las 25.000 cirugías a sus 72 años

EL ESPAÑOL recorre junto a él las instalaciones del Hospital Veterinario Puchol, mientras desvela su próximo gran proyecto: un centro oncológico de referencia para mascotas.

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Las claves

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José Luis Puchol, veterinario con más de 25.000 cirugías a sus espaldas, dirige uno de los hospitales veterinarios más avanzados de España.

Puchol ha operado desde perros y gatos hasta animales exóticos como cocodrilos y jaguares, destacando su experiencia en casos poco habituales.

Fue pionero en la implantación del microchip para mascotas y en el desarrollo del modelo de centros veterinarios de referencia en España.

Actualmente lidera un equipo de más de 180 profesionales y prepara la apertura de un centro veterinario especializado en oncología animal.

En un edificio moderno del barrio de Las Tablas, a pocos metros del hospital veterinario que dirige, José Luis Puchol recibe a este medio. El anexo es hoy un centro de formación para médicos veterinarios; al otro lado de la calle, el hospital donde atienden a los pacientes.

Lejos de los quirófanos y de los avances tecnológicos, el recorrido de José Luis Puchol empieza mucho antes, con sus primeras 'mascotas': dos gallinas que le regaló su madre.

Con lo que sacaba de vender los huevos podía comprarles el pienso y, si sobraba algo, apenas alcanzaba para unos chicles.

José Luis Puchol durante la charla con EL ESPAÑOL

José Luis Puchol durante la charla con EL ESPAÑOL Diego Radames EE

Allí arrancó una relación con los animales que, con el tiempo, acabaría llevándole a fundar uno de los hospitales veterinarios más avanzados del país, más de cinco décadas después.

El recorrido

Dentro del hospital, perros y gatos aguardan entre ladridos, patas temblorosas y caricias de sus dueños, atentos al nombre a ver si ‘Baileys, Pipo o Mambo’, será el próximo en pasar a consulta. José Luis es nuestro guía y conduce la visita al corazón del centro.

En el laboratorio aparecen equipos de última generación, muchos de uso habitual en medicina humana, integrados en el diagnóstico y la cirugía: "Son más caros, pero la eficacia es mucho mayor".

En la primera planta, se concentran cinco quirófanos, donde se puede operar de forma simultánea mientras, en las pantallas, se monitorizan en tiempo real frecuencias cardíacas, respiradores y constantes.

En plena pandemia, incluso llegaron a ceder uno de esos respiradores a un hospital madrileño que lo necesitaba. La sala de endoscopia, por su complejidad e higiene, se ubica en una estancia aparte, aislada del flujo principal.

Licenciado en 1979 y fundador de un modelo pionero en España, hoy lidera un hospital con más de 180 profesionales, cerca de 200 pacientes al día y más de 900 clínicas que remiten casos desde toda España. En todos estos años de carrera profesional, acumula, según sus cálculos, unas 25.000 cirugías. 

Y, lejos de bajar el ritmo, José Luis prepara su siguiente proyecto: un centro dedicado exclusivamente a oncología, uno de los grandes retos actuales de la medicina veterinaria.

José Luis Puchol en el laboratorio

José Luis Puchol en el laboratorio Diego Radames EE

P.- Usted empieza prácticamente desde cero. ¿Cómo fueron aquellos primeros años?

R. Empezamos con una clínica en Puerta de Hierro, muy básica. Veníamos de trabajar como estudiantes en otro centro donde no había sitio y no nos quedó más remedio que montar algo propio. Estuvimos doce años con mi socio y luego cada uno siguió su camino.

"Yo siempre fui inquieto", recuerda. Empezó a salir fuera, a Francia, Bélgica, a hacer estancias y a probar la cirugía ambulante, yendo a otras clínicas a operar. Pero pronto descubrió las limitaciones y quiso ir más allá.

Su carrera, que originalmente fue un proyecto quirúrgico, luego se centró en la remisión: "La primera labor, el trabajo más duro, fue conseguir que el veterinario no me considerara una competencia ni un enemigo, sino un complemento", explica.

Empezó a promover que las clínicas derivaran los casos que no podían asumir por falta de equipo, especialización o instrumental, anticipando el modelo de centros de referencia que hoy es habitual en la veterinaria de pequeños animales.

P.- Ha visto cambiar completamente la relación con los animales. ¿Cómo ha sido ese cambio?

R.- Total. Antes se oía: "Por ese dinero me compro tres perros". Si usted lo valora como una transacción económica, es ruinosa: es más barato comprarse tres perros nuevos y dejar que este se muera.

Esto ha cambiado. Ahora el animal está integrado como parte de la familia y el nivel de implicación es completamente distinto.

Hubo un aumento de perros y de la vinculación de los tutores con sus mascotas, y yo creo que la pandemia influyó, aunque no veo una relación directa entre que haya más perros y menos niños.

Grupo de cirujanos durante una intervención

Grupo de cirujanos durante una intervención Diego Radames EE

P.- También ha afrontado casos poco habituales. ¿Alguno que recuerde en particular?

R.- Sí, hemos operado animales que no son los habituales en clínica. Un cocodrilo, por ejemplo, con una fractura de fémur. El problema no era solo operar, era cómo hacerlo. Lo siguiente que nos planteamos fue cómo abrir la piel de un cocodrilo.

Hicimos la incisión en el muslo siguiendo los escudos que forman la piel del cocodrilo para poder suturar después. Funcionó bien.

También recuerdo la atención de un jaguar, que llegó en una caja acondicionada, en un camión. Cuando fue a entrar por la puerta de la clínica, no entraba la caja y tuvimos que abrirla en la acera, con mucha precaución para que el jaguar no se escapara, meterlo dentro y pincharlo. Lo piensas ahora y podría haber salido mal.

P.- Usted se implicó en la implantación del microchip en los animales de compañía. ¿Qué cambio supuso y qué relación con los niveles de abandono encuentra?

R.- Fue un avance fundamental para identificar a los animales. En aquella época yo era presidente de la Sociedad de Veterinarios de Madrid y estuve en la negociación con el Ministerio de Agricultura. Todos entendíamos que era algo bueno para el mantenimiento en condiciones de las mascotas.

Otra cosa es que haya resuelto el abandono, que no. Hoy en día se siguen abandonando muchos animales, especialmente sangrante es el tema de los galgos. El chip tiene también puntos débiles: físicamente se puede retirar con relativa facilidad, sobre todo en animales con poca grasa subcutánea.

Zona de quirófanos

Zona de quirófanos Diego Radames EE

P.-¿Por qué sigue siendo un problema el abandono?

R.- Porque no es solo una cuestión técnica. Falta control, coordinación entre administraciones y sanciones reales. Si no hay consecuencias, el problema sigue existiendo.

P.- Hoy los tratamientos son cada vez más complejos. ¿Qué ocurre cuando un propietario no puede asumirlos?

R.- Tenemos un plan social para casos muy concretos, situaciones en las que realmente no se puede hacer frente al tratamiento. El hospital ofrece además financiación a través de una empresa externa que concede créditos al momento.

Aunque la picaresca también existe en veterinaria, ya que encontramos casos de propietarios que traen a sus mascotas para recibir tratamiento diciendo que son de protectora y, más aún, que los abandonan en la clínica.

P.- La ley de bienestar animal... ¿Esto incide en la salud del animal?

R.- ¿Se hacía un uso abusivo de los antibióticos? Sí. ¿Había que ponerle coto? Sí. Pero no puede ser que tarde más en hacer una receta que en ver y diagnosticar al paciente.

Hoy hay que rellenar formularios con principios activos, nombre comercial y porcentaje exacto del envase que se va a usar. Eso no tiene sentido. Esta normativa está hecha por gente que está en un despacho, no en una consulta.

P.- ¿Ve posible una sanidad pública veterinaria?

R.- Lo veo muy complicado. Nos estamos metiendo en una situación tan problemática desde el punto de vista de la sostenibilidad que me parece un paso muy difícil.

P.- Están desarrollando un hospital específico de oncología...

R.- Sí, es el siguiente paso. Un centro dedicado exclusivamente a oncología, con radioterapia avanzada y un acelerador lineal de última generación, la primera unidad puramente clínica de España. Así como en humanos, la prevalencia del cáncer también es una realidad en los animales de compañía.

Hace unos años se hablaba de forma terminal, luego de tratamiento y esperemos que en un futuro podamos hablar de curación y calidad de vida. Algunos dirán que no es rentable; yo lo veo como un hueco que necesita ser rellenado para la sociedad.

P.- ¿Cuál es el mayor dilema hoy, cuando los propietarios traen a 'sus hijos' a la consulta?

R.- Las expectativas. La gente quiere garantías, y la medicina no las puede dar. Nosotros garantizamos hacer lo mejor posible, no el resultado. Internet y la inteligencia artificial no ayudan siempre: antes discutías con otro profesional.

Ahora, con alguien que ha leído en Google o en ChatGPT y cree que sabe. Mi función no es discutir con ChatGPT, es diagnosticar y tratar al animal.

José Luis Puchol

José Luis Puchol Diego Radames EE

P.- José Luis, ¿tiene mascotas?

R.- Sí, dos gatos. Son los reyes de la casa, pero si yo me voy a sentar y uno está en mi sitio, gatito, fuera. Elegí gatos porque mi ritmo de trabajo no me permite tener perro. Salgo de casa muy temprano y los perros necesitan otra dedicación. Los gatos, si tienes dos, se acompañan, se persiguen y están bien aunque pasen muchas horas solos.

P.- Por último, ¿un lugar de Madrid para pasear?

R.- El campo, sin duda...Yo suelo ir a Hoyo de Manzanares, camino por el campo y me parece maravilloso. Como dije, no tengo perros, pero si los tuviera, es el lugar ideal, aunque la ley de protección animal prohíbe llevarlos sueltos.

A sus 72 años, José Luis Puchol continúa sumando proyectos y horas de quirófano. En una profesión sin certezas, sigue esforzándose al máximo por cada paciente. Y lo hace con la misma vocación de aquel primer día.