Miguel Orellana.

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Sociedad

Miguel Orellana, abogado bancario: "Los mayores de 23 años que vivan con sus padres pueden pedir el IMV. Mal"

El letrado carga contra la extensión del Ingreso Mínimo Vital a jóvenes que conviven con sus progenitores y propone una alternativa radical. 

Más información: Ya es oficial: el Gobierno concede el Ingreso Mínimo Vital a mayores de 23 años que cumplan estos requisitos.

M. Ibáñez
Publicada
Las claves

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El abogado Miguel Orellana critica que los jóvenes mayores de 23 años que viven con sus padres puedan solicitar el Ingreso Mínimo Vital.

Orellana considera que esta medida perpetúa la dependencia estatal y no fomenta la autonomía de los jóvenes.

Propone eximir de impuestos y cuotas de autónomos a los menores de 30 años para facilitar su emprendimiento.

El abogado vincula la presión fiscal a la fuga de talento joven hacia países con menor carga impositiva.

El debate sobre el Ingreso Mínimo Vital ha vuelto a incendiarse en las redes sociales después de que el abogado Miguel Orellana publicase un vídeo en TikTok reaccionando a la noticia de que los mayores de 23 años que aún residen en el domicilio familiar podrán solicitar esta prestación.

Lejos de celebrarlo, el letrado califica la medida como "una malísima noticia" y desarrolla a lo largo de varios minutos un discurso que ha resonado con fuerza entre miles de usuarios: conceder una paga estatal a un joven de 23, 24 o 25 años que vive con sus padres equivale, en su opinión, a condenarlo a una vida de dependencia del Estado.

"Eso es una auténtica pena", sentencia Orellana sin ambages al inicio de su intervención, antes de desplegar un argumentario que trasciende la mera crítica y plantea una propuesta concreta que ha generado tanto adhesiones entusiastas como réplicas furibundas en los comentarios.

El núcleo del razonamiento del abogado es sencillo pero contundente. A su juicio, entregar una prestación económica a jóvenes que se encuentran en plena edad productiva no resuelve el problema de fondo, sino que lo perpetúa.

En lugar de proporcionarles herramientas para generar sus propios ingresos y construir un proyecto vital autónomo, el sistema los ancla a una dependencia que, según advierte, terminará vaciando el país de talento si se sigue por ese camino. "Poco a poco, si esto se sigue instaurando, al final no va a quedar nadie", lamenta en el vídeo.

@abogadomiguelorellana Dar el ingreso mínimo vital a jóvenes que viven con sus padres es, para mí, condenarlos a depender del Estado. En lugar de paguitas, habría que facilitar que emprendan, que no paguen impuestos ni autónomos y que puedan crear algo propio. Ayudar es dar oportunidades, no frenar las ganas de avanzar. #IngresoMinimoVital #Jovenes #Emprender ♬ sonido original - Miguel Orellana Gomez

Orellana traza una línea clara entre quienes verdaderamente necesitan protección social —personas con algún tipo de incapacidad o en situación de vulnerabilidad extrema— y jóvenes sanos con capacidad para trabajar o emprender a los que, en su opinión, el Estado debería impulsar en lugar de acomodar.

"A esa persona hay que ayudarle, pero ayudarle independientemente del Ingreso Mínimo Vital", matiza, intentando despejar las acusaciones de insensibilidad que suelen acompañar a este tipo de posicionamientos.

Cero impuestos hasta los 30

Lo que ha convertido el vídeo en verdaderamente viral no es solo la crítica, sino la alternativa que el letrado pone sobre la mesa. Orellana propone que todos los jóvenes menores de 30 años queden exentos de pagar la cuota de autónomos y de cualquier tipo de impuesto vinculado a la actividad económica.

La idea, según desarrolla con varios ejemplos, es eliminar las barreras que hoy hacen prácticamente inviable que un joven sin recursos previos pueda lanzar un negocio propio.

"Imagínate que tú eres youtuber y empiezas a ganar dinero. ¿Por dónde tiene que irse? A Andorra", ilustra el abogado, poniendo el dedo en una llaga que la opinión pública conoce bien: la fuga de creadores de contenido y jóvenes emprendedores hacia territorios con fiscalidad más favorable.

Orellana defiende que si esos mismos jóvenes pudieran quedarse en España sin verse asfixiados por las cargas tributarias durante sus primeros años de actividad, ahorrarían para comprarse una vivienda, reinvertirían en sus proyectos e incluso crearían empleo contratando a otras personas.

El abogado recurre también a un ejemplo más terrenal para reforzar su argumento. Invita a imaginar a alguien que decide montar una pequeña empresa de paquetería partiendo de cero, sin un solo cliente en cartera, y que desde el primer día se ve obligado a afrontar la cuota de autónomos con una bonificación que apenas dura unos meses.

"¿Qué empresa se hace viable en un cuarto de hora, que es lo que dura la ayuda esa?", pregunta retóricamente, señalando la insuficiencia de las bonificaciones actuales a la tarifa plana de autónomos.

La fuga de talento 

Orellana conecta la cuestión fiscal con el éxodo de jóvenes españoles hacia países con menor presión tributaria. Según su análisis, resulta comprensible que alguien que empieza a generar ingresos significativos termine marchándose cuando percibe que el esfuerzo no se ve recompensado.

"Cuando tú llegas a un momento donde ves que el esfuerzo que estás haciendo no se ve recompensado porque te están quitando una cantidad importante, al final dices: yo me tengo que proteger, lo hago por mi futuro, y me voy a Andorra o me voy a República Dominicana", explica.

El letrado rechaza que esa decisión pueda calificarse de insolidaria. "Con el dinero de los demás todos somos solidarios, pero con el nuestro propio la cosa cambia", afirma, apelando a una realidad del comportamiento humano que, según defiende, ninguna política pública debería ignorar.