Isabel Díaz Ayuso antes de un pleno de la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso antes de un pleno de la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Alberto Ortega Europa Press

Sociedad

Es oficial: no puede haber pisos turísticos en las comunidades de vecinos en las que se haya prohibido por votación este uso

Madrid refuerza el control sobre las viviendas turísticas y exige nuevos requisitos de calidad, que incluyen más inspecciones y sanciones.

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Las claves

La Comunidad de Madrid ha reforzado la regulación de viviendas de uso turístico, permitiendo a las comunidades de vecinos prohibir este uso por votación.

La nueva normativa introduce requisitos técnicos más estrictos, incluyendo superficies mínimas, límites de ocupación y equipamiento obligatorio.

Los ayuntamientos podrán limitar el número de viviendas turísticas por edificio, barrio o zona, facilitando políticas más restrictivas en áreas saturadas.

El titular de la actividad será responsable de presentar la declaración para explotar la vivienda turística, y las sanciones han alcanzado casi medio millón de euros en dos años.

La Comunidad de Madrid ha endurecido la regulación de las viviendas de uso turístico (VUT) con una reforma normativa que refuerza los requisitos técnicos, amplía las restricciones y reconoce de forma explícita la capacidad de las comunidades de vecinos para vetar esta actividad en sus edificios.

El cambio llega tras la aprobación, el pasado 25 de marzo, de una modificación del decreto que regula las viviendas de uso turístico.

El Gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso introducía nuevas normas más estrictas para mejorar la calidad de estos alojamientos y garantizar una convivencia más tranquila.

Uno de los puntos clave del nuevo decreto es que no podrán destinarse a uso turístico aquellas viviendas situadas en fincas donde la comunidad haya prohibido expresamente esta actividad mediante votación.

Con ello, se refuerza la seguridad jurídica de los vecinos y se intenta dar respuesta a los problemas habituales por ruidos, rotación constante de personas o incluso problemas de convivencia.

La reforma también introduce criterios más exigentes en cuanto a habitabilidad.

Se establecen superficies mínimas por estancia, límites de ocupación y un listado detallado del equipamiento obligatorio, que incluye desde ropa de cama y baño hasta menaje completo de cocina.

Asimismo, según detalla Idealista se revisan las condiciones de ventilación, iluminación y accesibilidad, con el objetivo de elevar el estándar medio de la oferta y garantizar una experiencia homogénea para el usuario.

En paralelo, el texto otorga a los ayuntamientos mayor capacidad de intervención, por lo que podrán fijar límites al número de viviendas turísticas por edificio, barrio o zona, lo que abre la puerta a políticas más restrictivas en áreas con alta presión turística.

Desde el punto de vista administrativo, la norma introduce un cambio relevante ya que será el titular de la actividad —y no necesariamente el propietario del inmueble— quien deba presentar la declaración responsable para iniciar la explotación. Este ajuste pretende clarificar responsabilidades y facilitar las labores de control.

Según datos del Ejecutivo regional, las bajas de viviendas turísticas se han incrementado de forma notable en el último año, mientras que las inspecciones han aumentado de manera sostenida.

En paralelo, las sanciones acumuladas se acercan al medio millón de euros en los dos últimos ejercicios.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, el número de pisos turísticos en España ha descendido en los últimos meses, una tendencia que también se refleja en Madrid, donde el peso de estas viviendas sobre el parque residencial sigue siendo relativamente reducido en comparación con otros destinos.

Así, con esta reforma, desde el ejecutivo regional se busca equilibrar el desarrollo del turismo con la protección del mercado residencial, apostando por un modelo más regulado, con mayor control administrativo y una clara implicación de los vecinos en la toma de decisiones.