Javier Martín, director del Colegio Villa de Griñón, en un aula
Javier Martín, director del colegio privado de Madrid con la nota más alta en la PAU: "Aquí empiezan desde los cero años"
El Colegio Villa de Griñón es el colegio privado que ha conseguido una nota media más alta entre los alumnos que se han presentado a Selectividad.
Más información: El mejor colegio privado de la Comunidad de Madrid, según las notas de la PAU: sus alumnos sacaron un 7,88 en Selectividad
La fachada del Colegio Villa de Griñón destaca en el barrio residencial en el que se encuentra. Un gran perímetro vallado delimita la propiedad del colegio. En su interior, un decorado sobrio pero elegante hacen del centro un lugar sofisticado. Javier Martín, el director del mismo, recibe a EL ESPAÑOL en la entrada. Una vez pisamos el patio, una avalancha de niños nos asalta con una gran exaltación: "¡Javi. Hola, Javi!", exclaman los alumnos con entusiasmo mientras abrazan al director.
La cercanía entre los que dirigen el colegio, los profesores y los alumnos se palpa en el ambiente. Para Javier, esta es una de las claves del éxito del centro: "Somos una familia. Muchos de nuestros alumnos comienzan desde que son bebés hasta que llegan a Bachillerato".
Esta unión ha conseguido impulsar el nivel del Colegio Villa de Griñón hasta el punto de convertirse en el centro privado con la nota media más alta conseguida por sus alumnos en Selectividad, llegando al 8,14. Además, el centro lleva colocándose en los primeros puestos regularmente: "Llevamos en torno a 20 años entre los mejores y desde hace 10 años liderando el ranking, aunque algún año nos hemos intercalado".
El secreto del éxito
El Colegio Villa de Griñón se inauguró en 1991 gracias a un grupo de socios que decidieron formar un centro que albergaba alumnos desde infantil hasta Bachillerato. Tras 35 años de vida, se ha convertido, no solo en un colegio referente en Griñón sino, también, entre otras localidades del sur de la Comunidad de Madrid como Parla, Móstoles o Getafe entre otros.
Este curso es el primer año en el que Javier Martín es director. Sin embargo, conoce perfectamente el funcionamiento del colegio ya que fue alumno y, posteriormente, profesor de Educación Física en el mismo. El centro está experimentando un enorme crecimiento pero, para Javier, los objetivos no han dejado de ser los mismos que al inicio: "No estamos centrados en ser el mejor colegio privado. Queremos centrarnos en que nuestro nivel educativo siga siendo el mejor".
P.— ¿Cuáles son las claves de vuestro modelo educativo?
R.— Considero que somos una familia. Muchos alumnos comienzan desde que tienen cero años hasta Bachillerato. Esto hace que los profesores conozcan perfectamente a los alumnos, se cree un ambiente confortable para ellos y para las familias. Además, nuestro nivel de exigencia es bastante alto y viene desde la base, aunque sin perder de vista el caso de cada alumno. Si alguno de ellos tiene dificultades siempre van a estar ahí para apoyarlo.
P.— ¿Cuántos alumnos tienen en Bachillerato y cuáles son las ramas más demandadas?
R.— Nosotros intentamos estar siempre por debajo del ratio por aula marcado por la Comunidad de Madrid. Más o menos tenemos una media de entre 20 y 25 alumnos en el Colegio. Después depende del curso, en tercero tenemos 17 alumnos, en otros cursos 16 y en otros 18. En Bachillerato, en primero tenemos a 30 alumnos y en segundo a 27 entre las tres ramas, Ciencias, Ciencias Sociales y Humanidades.
P.— ¿Cuál es el precio por estudiar en el Colegio Villa de Griñón?
R.— Primero hay que entender que no cuesta lo mismo Infantil ni Primaria que Bachillerato. Nuestra enseñanza de media cuesta unos 470 mensuales. En Infantil varía por las horas, depende si son 5 ó 7 horas. Después en Bachillerato son unos 600 euros mensuales. En comparación con los precios de instiutos privados tenemos una de las cuotas más accesibles con una diferencia de 150 euros al mes aproximadamente.
Con este crecimiento del Colegio Villa de Griñón no sería raro pensar en una expansión del mismo a otras zonas de Madrid. Sin embargo, para Javier los planes del centro son muy distintos: "No es nuestro objetivo, tenemos una organización muy controlada aquí y sabemos que sería más dificil conseguir que todo funcione si dividimos las fuerzas y los recursos. Creemos que lo mejor es este modelo para garantizar la calidad en la enseñanza".
Javier Martín junto a la fachada del Colegio Villa de Griñón
No obstante, la popularidad del centro se ha extendido por distintos lugares del sur de la Comunidad de Madrid, recibiendo alumnos de distintas localidades: "La mayor parte vienen de aquí, de Griñón, pero también tenemos alumnos en poblaciones muy repartidas como Getafe, Leganés, Illescas, incluso Valdemoro y Ciempozuelos. Para todos los alumnos que viven más lejos les ponemos a su disposición un servicio de transporte escolar".
Un buen modelo educativo
El éxito del Colegio Villa de Griñón reside, en gran parte, a su modelo educativo. El centro dispone de un tipo de enseñanza personalizada y, además, cuenta con numerosas instalaciones que ayudan a desarrollar las capacidades de sus alumnos.
P.— Su página web dice: "El aprendizaje de nuestros alumnos se realiza de manera consensuada y fluida entre las familias y los profesores". ¿Cual es el papel real de las familias y como realizais esta medida?
R.— Nosotros a los padres siempre les contamos toda la información sobre el centro y saben que tienen que adquirir un compromiso con nosotros para que esto funcione y saben que pueden confiar en nosotros para que sus hijos estén en buenas manos. No sólo en la parte académica sino que tambien saben que nos preocupamos porque sus hijos estén bien.
Javier Martín en un aula del Colegio Villa de Griñón
Esa confianza nos diferencia de otros centros, sobre todo por la atención personalizada, ya sea su profesor de Lengua, Educación Física, Música o la asignatura que sea. Nosotros nos conocemos, tanto a las familias como a los alumnos, y sabes lo que le pasa cuando ves la cara del alumno. Nosotros intentamos adelantarnos siempre a esas situaciones y creo que eso también es lo que valoran las familias.
P.— También comentan la labor de autogestión de las emociones, ¿cómo lo consiguen?
R.— Tenemos el Departamento de Orientación disponible tanto para padres como alumnos. También como apoyo tenemos el Departamento de Bienestar, que está disponible junto a orientación y se aplica en las clases. Además, nuestros profesores tienen las herramientas para que sepan cómo afrontar estas situaciones.
El modelo educativo del Colegio Villa de Griñón trasciende hacia otras variantes. Disponen, además, de una gran variedad de idiomas certificados donde sus alumnos se evalúan en distintos niveles de alemán, inglés, francés e incluso chino.
A su vez cuentan con grandes instalaciones deportivas, con equipos de fútbol 7, voleibol y natación. Esta última disciplina es el plato fuerte del centro ya que sus alumnos reciben las clases en la piscina del centro: "Para nosotros la actividad física es muy importante. Creemos que los alumnos tienen que tener ese momento de desconexión y disfrutar. Nosotros tenemos clases de fúbol, gimnasia rítmica, natación, tenis... Disponemos de muchos deportes pero no nos interesa federarlos porque creemos que tienen que ver el deporte como algo para disfrutar y pasarlo bien".