Fernando Rodríguez, el agente de la Policía Local de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) condenado a la prisión permanente revisable por matar a su amiga Teresa (89 años) en Ciempozuelos y quedarse su herencia.

Fernando Rodríguez, el agente de la Policía Local de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) condenado a la prisión permanente revisable por matar a su amiga Teresa (89 años) en Ciempozuelos y quedarse su herencia. Telemadrid

Sociedad

Fernando Rodríguez, primer policía condenado a prisión permanente: mató a su amiga Teresa para llevarse su herencia

El agente local de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) falsificó el testamento de la octogenaria para hacerse con su patrimonio, valorado en 1,5 millones de euros.

Más información: La sospechosa muerte de Teresa, la pastora que se hizo millonaria: dudan de Fernando, su amigo policía

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José Bretón, Ana Julia Quezada, El Chicle... Estos son algunos de los monstruos que han ocupado las páginas de la crónica negra española durante los últimos años. Cada uno con sus atroces historias detrás. En España, medio centenar de personas han sido condenadas a la prisión permanente revisable, la pena más alta con la que se puede castigar a una persona atendiendo al Código Penal español, por la comisión de los peores crímenes conocidos en este país. Y Fernando ha sido el último en recibirla.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha elevado la pena de 39 años de cárcel a la prisión permanente revisable a Fernando Rodríguez, el policía local de San Martín de Valdeiglesias, municipio al sureste de la Comunidad de Madrid, que asesinó a su amiga Teresa (89 años) en Ciempozuelos para quedarse con su herencia.

Según figura en la sentencia, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, se condena a Rodríguez a la máxima condena por un delito de asesinato. También fue condenado a ocho años de prisión por un delito de falsedad en documento público, dado que falsificó el testamento con el fin de cobrar él la herencia, establecido en medio millón de euros.

El plan

El objetivo de Fernando era conseguir que Teresa le estableciera como único heredero de todo su patrimonio. Costase lo que costase. Y si no conseguía embaucarla, él se las ingeniaría.

El 8 de noviembre de 2019, tal y como figura en el fallo, Rodríguez acudió con una mujer a una notaría. Esta se hizo pasar por Teresa. Imitó su firma y otorgó los bienes al policía. El plan estaba encauzado.

Días después, Fernando iba en su coche, por Ciempozuelos, con Teresa sentada en el asiento del copiloto sin el cinturón de seguridad puesto. "Con intención de causarle la muerte", circulando a 42 kilómetros por hora, Fernando dio un volantazo y se estamparon contra un árbol.

La octogenaria sufrió diversas lesiones a causa del choque. Fue dada de alta a los seis días. Un día antes de que ella saliera del hospital, Fernando volvió con la misma mujer a una notaría para otorgarle un poder. Con este, obró en poder de sus cuentas bancarias y realizó numerosas compras.

El 29 de febrero de 2020. Dicho día, Fernando fue a casa de Teresa. El agente policial mandó a la cuidadora de la mujer, de origen argentino, a comprar, momento para culminar su malévolo plan.

La condujo hacia la escalera que daba acceso al sótano de la vivienda y la empujó. Cayó escaleras abajo, lo que le produjo un traumatismo craneoencefálico con resultado de muerte. Fue el propio uniformado el que llamó a los servicios de Emergencias, que certificaron la muerte de la mujer a su llegada a la vivienda.

Fernando se enteró de que estaba siendo objeto de investigación por el asesinato de Teresa. Y con el fin de desviar las acusaciones, le traspasó a su amiga Leticia los bienes que había adquirido en nombre de la octogenaria.

"Cómo llorar rápidamente"

Fernando Rodríguez. San Martín de Valdeiglesias (Madrid). 56 años. Conoció a Teresa y su marido Fidel hace varios años. Tal y como publicó EL ESPAÑOL en el momento que se cometió el asesinato, Fernando se hizo amigo de Teresa a través de un vecino.

Residencia de Teresa, en Ciempozuelos (Madrid).

Residencia de Teresa, en Ciempozuelos (Madrid). E. E.

Teresa y Fidel eran pastores. La salud de Teresa decayó desde el momento de la muerte de su marido Fidel. Y si tan mal estaba de salud, a los vecinos de Ciempozuelos les chirriaba mucho que esta mujer subiera y bajara escaleras. Y más aún, que sucediera en compañía de Rodríguez.

"Se me hace raro que se cayera. Ella no podía subir a la buhardilla. Jamás he visto las persianas de arriba subidas", reseñó la vecina que vive justo frente a la casa de Teresa, en la calle San Francisco de Ciempozuelos.

Tanto tenía Fernando atado, o eso creía, su plan, que una vez que se chocó con Teresa en el coche y antes de que se personaran los agentes de la Guardia Civil para investigar el siniestro, buscó en Google: "Cómo llorar rápidamente". Todo un sainete.

Los pastores millonarios

Resulta llamativo que unos pastores atesoren un patrimonio valorado en 1,5 millones de euros. A pesar de provenir de un origen humilde, Teresa y Fidel consiguieron sobreponerse al contexto social al que pertenecían y empezaron a escalar.

Ambos fueron pastores de jóvenes y crecieron en ello. Desde Ciempozuelos, un municipio de 24.000 habitantes, pastoreaban su ganado por las tierras del sur de la Comunidad de Madrid y las orillas del río Jarama.

"Comenzaron a comprar tierras, entre aquí y Valdemoro, y después, con el boom, las supieron vender. También tenían algo de ganado porque yo estuve en su casa alguna vez para comprarles alguna pieza. Pero esto fue hace 30 años, claro", comentó el dueño de una carnicería de Ciempozuelos a este periódico.