Susana Ortega, quinta generación de Ron Brugal.
Susana Ortega y los tataranietos de Andrés, el catalán que fundó el imperio Ron Brugal desde Dominicana y tuvo 20 hijos
Madrid "es uno de los principales mercados" de la marca, que tiene presencia comercial en más de 70 países de todo el mundo.
Más información: Nick, el productor que dejó Los Ángeles para abrir un bar vintage en Madrid: tragos de grupos indies a 11€
Andrés Brugal era un joven catalán de Sitges que, con unos 18 años, decidió emigrar a Cuba en 1868 para servir al ejército español durante aproximadamente una década. Allí adquirió los conocimientos que posteriormente sentarían las bases para crear la marca de ron que a día de hoy sigue sirviéndose en bares y establecimientos de todo el mundo.
Así, Ron Brugal acabó fundándose en 1888 en la costa norte de República Dominicana, en Puerto Plata, donde creció y se estableció. Y no solo la marca, pues allí Papá Andrés —como le llaman cariñosamente sus descendientes de generaciones posteriores— acabó teniendo una gran familia compuesta por nada menos que 20 hijos.
Ahora son sus tataranietos —quinta generación— los que siguen levantando un negocio familiar que ya tiene más de 130 años de historia. Susana Ortega es una de los nueve que continúan perpetuando ese legado día a día, pues la marca es ahora el cuarto productor de ron del mundo.
En su caso, se encarga de hacer el camino inverso al que realizó su tatarabuelo. Su trabajo como embajadora global de la marca la lleva por los más de 70 países de todo el mundo en los que tienen presencia comercial —España, Reino Unido, Francia, Japón, Singapur, Hong Kong, Albania, Brasil, Chile, Estados Unidos, Canadá...—, para "educar" sobre lo que significa Brugal y lo que puede ofrecer.
Estas últimas semanas, ese objetivo la ha traído hasta Madrid, donde ha estado reuniéndose con varios de sus principales clientes de la ciudad: ISA, el restaurante del hotel Four Seasons; la Angelita o Salmón Guru.
"Madrid fue uno de los principales mercados, desde siempre", cuenta Ortega desde el hotel del centro de Madrid donde se aloja. Y es que en España empezó a introducirse a principios de los años 90.
Un movimiento que llegó incluso antes de su adhesión en 2008 al grupo Edrington, productor escocés de algunos whiskies como The Macallan, Highland Park y Famous Grouse. Una decisión que se tomó para que la empresa pudiera adentrarse en los mercados internacionales "de una forma más amplia". "Necesitábamos tener ese impulso y entendíamos que solos no lo íbamos a lograr".
La familia Brugal
Ortega supo desde niña que ella quería dedicarse a seguir la trayectoria que habían marcado sus antepasados con el negocio familiar. "Cuando yo oía las conversaciones familiares siendo pequeña, de ver los rostros de mis tíos, de mi padre, de mis abuelos... Yo no entendía nada de lo que hablaban, pero verles los rostros a ellos como de satisfacción. Y pensaba que tenían que estar hablando de algo muy importante. Y ese amor por la compañía se me fue a mí transmitiendo".
Creció con anécdotas que han ido pasando de padres a hijos, como la inclusión de la característica malla que envuelve las botellas. "Un integrante de la segunda generación viajó a la India y se dio cuenta de que toda la comida y toda la bebida venían envueltas en una malla". Cuando llegó a Puerto Plata, ideó la malla y fue la tercera generación quien acabó poniendo la primera malla a una botella.
La quinta generación
Son nueve los descendientes de Brugal que a día de hoy siguen levantando la empresa. Cada uno en posiciones y áreas distintas:
- Alin Brugal en el área de Tecnología.
- Franklin Báez Henríquez, vicepresidente de Finanzas y Administración.
- Janio Villanueva, gerente y director de Operaciones.
- Jassil Villanueva, la principal maestra ronera y la primera mujer más joven maestra ronera del mundo.
- Fernando Ortega Zeller, vicepresidente de Operaciones.
- Fernando Poloney, director de Destilería.
- Miguel Ripoll como maestro ronero.
- Gustavo Ortega Zeller como maestro ronero consultor.
- Susana Ortega, la embajadora global.
"Lo que nos diferencia, además de la calidad, es ser una empresa familiar que tiene una larga historia. Como cuando en 1905 recibimos el primer premio internacional en Bélgica. Uno de los hijos de Papá Andrés fue con su maletita, con su envejecido en ese momento, a una feria internacional. Ahora la llamamos Ronfest".
Al final, Ortega, cuando cumplió 18 años, fue a decirle a su padre con determinación que quería trabajar en la empresa. "Imagínense ustedes cuando se lo dije. En ese momento (a principios de los 90), ¿cómo estaba el ron visto? Era una industria donde solamente los hombres podían estar ahí. Mi mamá me respondió si me estaba volviendo loca. Así que me dijeron que no, pero yo soy muy persistente".
Susana Ortega durante su visita en Madrid.
Un año después consiguió entrar. "Pero era como un secreto. Pasaba por la oficina de tres hombres y, atrás en un cuartito, estaba yo".
"A las mujeres nos tocó allanar el camino para llegar a lo que es hoy. Y ahora el 40% de las posiciones ejecutivas en Casa Brugal somos mujeres", añade. De hecho, una de sus parientes es una de las caras más reconocibles en la empresa precisamente por haberse convertido en la primera maestra ronera más joven del mundo.
Ortega empezó integrándose en la empresa, trabajando en la parte administrativa, tecnológica y de marketing. Hasta que decidió que quería dar un giro y aprender sobre ron "no de la manera romántica o familiar".
Por ello, se formó en Ingeniería de Sistemas y Marketing y se especializó en Química y destilados. Se acabó convirtiendo en la primera Master Ronmellier de República Dominicana.
La marca
"A mí me apasiona hablar de ron y de Ron Brugal y de todo ese mundo interior que tiene". Cuenta así las claves para lograr esa "calidad": "Un buen ron pasa por un proceso de fermentación y destilación. Hacemos unos alcoholes como nos enseñaron: muy puros, limpios y ligeros. Son los que se llevan a las maderas; a las barricas. Y nosotros hacemos el proceso de envejecimiento".
Presta especial atención a Brugal 1888. "Es uno de los más amados en España". Se trata de su marca premium con doble añejamiento (hasta 8 años en barricas de bourbon y luego hasta 6 años en barricas de jerez español). Mientras, el Brugal Añejo es el estándar para cócteles, envejecido en roble blanco americano durante menos tiempo y sin acabado en jerez.
Botellas de Brugal.
"Para nosotros, un ron sin envejecer no lo podemos llamar ron". Es la esencia que ha ido perdurando durante estos 130 años. Y es la "maestría en madera" y los "aromas" —vainilla, frutos maduros, regaliz, cardamomo...— lo que más destaca Ortega de sus rones.
Ahora lo que persigue la tataranieta del fundador es situarlo en la alta gastronomía: "Mi trabajo es que la gente entienda que todos los tiempos de un menú completo pueden maridarse solamente con ron".
- Y si pudiera compartir una sobremesa con Andrés Brugal ahora, ¿qué le diría?
- Me pasaría tantos días preguntándole tantas cosas... Pero yo le diría que debe estar muy orgulloso.