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Las claves

Las claves

Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes forman una exitosa pareja literaria con más de 5 millones de libros vendidos, incluyendo la serie Amanda Black y Misterio S.A.

Ambos planifican juntos sus historias, pero es Bárbara quien escribe diariamente de 9 a 5, llegando a publicar entre tres y cuatro libros al año.

Su público infantil es exigente y entusiasta, y consideran un logro que muchos niños lean gracias a sus libros.

A pesar del éxito, llevan una vida normal y destacan su papel como contribuyentes orgullosos a Hacienda.

Cuenta Juan Gómez-Jurado —autor de la trilogía Reina Roja, entre otras muchas cosas— que el día que conoció a Bárbara Montes le auguró un nuevo oficio: ‘Vas a ser escritora’. Y, claro, ella, entonces, no se lo creyó. Le ‘acusó’ de piropearla para ligar. “Yo trabajaba en marketing y comunicación de destinos turísticos y de repente me encontré escribiendo libros. Nunca supe que tenía algo que decir, pero resulta que sí, que tenía mucho que decir”, cuenta la escritora a EL ESPAÑOL.

Resulta que el bueno de Juan acertó y 25 años después son, probablemente, la pareja literaria más rentable en lengua castellana. Entre los dos han vendido más de cinco millones de ejemplares si contamos sus libros en solitario y los que firman juntos en literatura juvenil. Es decir, toda la serie de Amanda Black —con 14 títulos—, la de Rexcatadores —con otros cuatro— y Misterio S.A. (B de Blok), su última creación.

“Nosotros planificamos los libros juntos y luego los escribe ella”, cuenta Juan. A partir de ahí, con el comienzo, el nudo y el desenlace en la cabeza, Barbara empieza crear religiosamente cada día de nueve a cinco de la tarde y de lunes a domingo. “Soy un poco alemana”, bromea. Y así, cada año, dispensa entre tres y cuatro libros que, a día de hoy, han llegado a más de un millón de jóvenes.

P.—¿Qué vio en Bárbara para augurarle un futuro como escritora?

Juan.—No tengo respuesta para eso. Es una intuición que tienes cuando escuchas a una persona hablar o expresarse, cuando ves cuál es su forma de mirar el mundo... Es intuición y está muy guay. El tiempo me ha dado la razón.

P.—El caso es que Juan ligó y además la convenció.

Bárbara.—Yo era la lectora editorial de Carmen Romero, que era la editora de Juan. Y en realidad fue ella la que me convenció. Me dijo: ‘Cuando me mandas los informes me río muchísimo’. Y, como yo era psicóloga de niños, me animó a que escribiese una novela infantil junto a Juan. Así nació Rexcatadores y mi primera novela adulta, Julia está bien. El resto es historia.

P.—¿Cómo afrontó entonces que su primer lector fuera a ser Juan Gómez Jurado, el autor más leído de este país.

Bárbara.—De Rexcatadores le pasé un cuarto de novela a Carmen Romero y ella me dijo que la acabara, que le estaba gustando. Juan no la leyó hasta que no estuvo acabada. Y yo pensaba que me iba a decir que era impublicable, que aquello era intolerable... Pero le gustó. Y me cambió algunas cosas, pero no demasiadas. Desde entonces el síndrome del impostor es muy fuerte en mí. Pero bueno, ya llevo 10 años y 25 libros.

Barbara Montes y Juan Gómez-Jurado.

Barbara Montes y Juan Gómez-Jurado. Sara Fernández EL ESPAÑOL

P.—¿Para escribir novela infantil hay que ser un poco niño?

Bárbara.—Tenemos un R2D2 en casa, así que... Pero es que yo creo que ninguno de los dos hemos perdido el niño que llevamos dentro. A veces nos dicen que somos infantiles, pero creo que es algo sano.

P.—¿Es más exigente Juan o los niños?

Juan.—Los niños. Es el mejor peor público que hay. Peor por lo duros que son y mejor por lo entusiastas que son. Ellos odian o aman las cosas. Son vehementes. A veces, en la Feria del libro, vienen y te dicen: ¿para cuándo el siguiente? Y tú acabas de publicar el libro hace dos días. Pero más allá de los niños, lo más bonito es cuando viene un padre o una madre y te dice que su hijo lee gracias a ti. Nosotros no salvamos vidas, no curamos el cáncer, pero dentro de nuestro pequeño mundo, eso es muy bonito.

P.—¿Qué es lo más duro que les ha dicho un niño?

Bárbara.—El jueves estuvimos en un colegio y llegaron todos los niños entregados y una de las cosas más duras que te pueden decir es que no les gusta leer. Eso es muy triste. Pero es que cada vez está todo más difícil. Hay mucho ocio disponible que les exige menos que la lectura. Aun así, los niños cada vez leen más.

P.—¿Qué pasa entre los 9 y los 10 años para que los niños se desenganchen?

Barbara.—Bueno, que empiezan con la preadolescencia, salen más y miran a sus amigos más que a los padres. Y si los amigos no leen, ellos tampoco lo hacen.

P.—Entre uno y otro han publicado más de 50 libros. ¿Cómo lo hacen?

Bárbara.—Escribiendo todos los días. Yo trabajo de 9 a 5, ocho horas, todos los días, de lunes a domingo. Utilizo una herramienta que se llama scrivener y a la que le dices cuántas palabras tiene que tener una novela y la aplicación te dice cuántas palabras tienes que escribir cada día y cuál es la fecha de entrega. Y yo no me levanto de la silla hasta que el lote está completo. Hubo un tiempo que trabajé en una empresa alemana y siempre he sido muy profesional en ese sentido. Y luego Juan tiene mucha más variedad laboral que yo.

P.—¿De qué se habla en una casa con dos escritores? ¿No se cansan el uno del otro?

Bárbara.—No, porque entre nosotros no hablamos de eso y, con nuestros amigos —que también son escritores—, también hablamos de cualquier otra cosa.

P.—¿Qué no soporta Juan de Barbara y Barbara de Juan laboralmente hablando?

Bárbara.—El pacto social que tenemos es que montamos las historias juntos y Juan me da el principio, el nudo y el desenlace. Pero alguna vez me ha dicho: ‘Amanda hace no sé qué...’ y se va. Eso no está bien (ríe). Aunque también es verdad que una vez que he empezado algunas veces voy a molestarle y le pregunto por dónde tiro. Él me dice algo y ya soy yo la que sigo.

Misterios S.A., nuevo libro de Juan Gómez Jurado y Barbara Montes.

Misterios S.A., nuevo libro de Juan Gómez Jurado y Barbara Montes. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Juan.—Yo sólo participo entre el 5% y el 1% de los libros que escribimos juntos. ¿Y malo? Puedo decir cosas que no me gustan de Barbara como persona. Yo qué sé, que deje los pañuelos encima de la mesa, pero como profesional no puedo decir nada. Llevamos 11 años colaborando y no hemos tenido una discusión laboral nunca. De las otras, sí, de las otras muchas.

P.—¿Qué han aprendido de los niños?

Bárbara.—Que no hay que tomarles por tontos.

P.—Han vendido entre los dos más de 5 millones de libros. Sus lectores creerán que son millonarios.

Juan.—Somos orgullosos contribuyentes de la Hacienda Pública y pagamos el 40 y pico por ciento de impuestos. Pero llevamos una vida normal. No vestimos de Dior, tenemos un coche normal y una casa en el pueblo. Es verdad que tenemos alimentar a mis hijos —para desgracia de Barbara porque no son los suyos— y tenemos que pagarles la universidad, pero, honestamente, podemos hacer frente a la hipoteca sin agobios y no mirar el precio en el supermercado.

P.—Al llegar a la cima, ¿cuánto miedo da despeñarse? Piensan, ¿y si un día no me leen?

Juan.—Nos pondremos a currar otra vez. En 2014, publiqué un libro, El Paciente, con otra editorial, y se comió una mierda increíble. Yo venía de vender 1000.000 ejemplares y pegué un bajón de ventas. Tuve que volver con Julia Otero para seguir trabajando. Así que haría lo mismo. Pero sí que escribiría más despacio y no todos los días, como hago ahora.