Bar El Receso.

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Ocio

Cierra por sorpresa uno de los bares con más solera de la Comunidad de Madrid: no podía hacer frente al alquiler

'El Receso', pegado a la Audiencia Provincial de Madrid, fue lugar de encuentro de jueces, acusados y periodistas durante muchos años. 

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D. P. / Agencias
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Las claves

El bar 'El Receso', ubicado junto a la Audiencia Provincial de Madrid, ha cerrado definitivamente por no poder afrontar el aumento del alquiler.

Durante años, el local fue punto de encuentro informal para jueces, abogados, periodistas y ciudadanos vinculados a la vida judicial madrileña.

'El Receso' era conocido por ser un lugar donde se gestaban acuerdos, se compartían anécdotas y se vivía el día a día de la justicia fuera de los tribunales.

El cierre del bar supone la pérdida de un espacio emblemático cargado de memoria colectiva para la comunidad judicial y vecinal de la zona.

Durante años, en el bar 'El Receso' de la calle Santiago de Compostela no solo se servían cafés. A escasos metros de la Audiencia Provincial de Madrid, el local se convirtió con el paso del tiempo en una extensión informal de esta sede judicial, una 'Sección 33' donde se gestaban pactos y estrategias antes de entrar en sala.

Sus mesas, altas nada más acceder, acogieron a jueces, funcionarios de la Administración de Justicia, periodistas especializados, policías, abogados y clientes que, en muchos casos, esperaban con inquietud el desenlace de un procedimiento judicial.

Cada mañana, a las ocho y media, cuando la Audiencia madrileña aún no había abierto sus puertas, 'El Receso' ya bullía de actividad. El sonido de la cafetera marcaba el ritmo del inicio de la jornada mientras los camareros servían desayunos. Era conocida su bollería y sus barritas con tomate.

En una esquina, abogados repasaban con sus clientes estrategias de cara al juicio. En otra, magistrados compartían sus impresiones sobre las vistas que encararían esa jornada. A lo largo de los años, mismos jueces, mismos abogados y diferentes clientes.

El bar fue testigo de innumerables conversaciones a medio camino entre lo profesional y lo humano. Allí se cerraban acuerdos, se comentaban sentencias recientes y se compartían anécdotas que no quedarían reflejadas en un acta judicial.

Era habitual encontrarse a jueces charlando a primera hora de la mañana de manera distendida con compañeros. También acudían funcionarios o ciudadanos que, horas más tarde, podrían formar parte de un jurado popular en juicios de distinta índole o que incluso formarían futuras familias.

Era punto de encuentro de periodistas que a diario cubren información judicial en esta sede. Sus cristaleras eran perfectas para que no se escapasen de sus preguntas abogados, acusados o testigos de juicios mediáticos.

Poco antes de las pasadas Navidades, 'El Receso' cerró sus puertas de forma definitiva. Los arrendatarios no pudieron hacer frente a la subida del alquiler, como tantos otros por la presión inmobiliaria, poniendo fin a una historia que había acompañado durante años el día a día de la vida judicial madrileña.

El cierre de 'El Receso' dejó un vacío en el número 94 de la calle Santiago de Compostela no solo por la ausencia de un bar, sino por la pérdida de un espacio cargado de memoria colectiva.

Juan Gonzalo Ospina, uno de los abogados penalistas referentes de Madrid, recuerda cómo en uno de sus primeros procedimientos por un delito de estafa logró alcanzar un acuerdo de conformidad que se gestó en este bar.

"Fui a la cafetería y empecé a hablar con mi cliente, que era el denunciado por la estafa. Cometí ese error de principiante de hace doce años porque en la mesa de al lado estaba el abogado contrario que escuchó toda la conversación. Al terminar el café fui a pagar, me dijeron no, ya está apagado", comenta.

Fue entonces cuando el letrado contrario le ofreció un acuerdo al haber escuchado la conversación. "Me dijo: 'Si me haces un planteamiento de pago, pues te retiro la acusación'. Nos pedían más de 5 años de prisión y llegamos a un acuerdo", recuerda como una de sus primeras anécdotas en el local.

Un magistrado de la Audiencia comenta cómo en alguna ocasión se ha celebrado juicio sin que las partes firmaran al finalizar. "He mandado a la agente judicial a la cafetería a buscarles y los han encontrado", recuerda.

Con las persianas ya bajadas, desaparece también un pequeño escenario de la vida cotidiana de esta sede judicial, que concentra un gran volumen de litigios ya que Madrid es una de las comunidades autónomas con mayor tasa de litigiosidad en España.