José Páramo, dueño del delivery de arroces 120 gramos.

José Páramo, dueño del delivery de arroces 120 gramos. Nieves Díaz

Ocio

El imperio de arroces a domicilio de José Páramo: vende 300 platos al día, a María Pombo y a Belén Rueda

Pasó de cocinar en la cocina de su casa solo con ayuda de sus hermanos a tener tres naves en Alcobendas y un equipo de 20 personas.

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En plena pandemia de Covid, mientras medio país estaba parado y la hostelería sobrevivía como podía, José Páramo decidió comenzar su pequeño proyecto. "Acababa de volver del Erasmus en Polonia, había terminado la carrera de Economía y era ese momento en el que dices: '¿Qué hago?'", cuenta.

Y así nació 120 gramos. Un delivery de arroces cuyo nombre hace mención a su "medida perfecta" de una receta que estuvo mejorando durante años, hasta que le salió "el mejor arroz de Madrid", como él mismo los define.

Porque sí, la historia de José y sus arroces comenzó como la "típica": "Me gustaba mucho cocinar arroz en mi casa. Me lo tomé como un reto personal y cada tres días hacía una paella. Mi familia acabó hasta las narices de comer arroz. Hasta que ya vi un día que vi que se podían vender, porque me salían muy buenos".

Tenía solo 24 años cuando puso en marcha su negocio. "Fue por pura inconsciencia. Pero no tenía nada que perder". Y ahora, tras seis años, ya tiene tanto éxito que de media saca entre 300 y 250 platos diarios y cuenta con unos 13.000 seguidores en redes sociales como Instagram.

"Fue un comienzo curioso. A las dos semanas tuve que cerrar porque cogí el Covid, luego llegó la Filomena...", recuerda. Al principio, lo hacía desde la cocina de su casa con ayuda de sus hermanos. "Pero al primer mes mi madre me echó y empecé con un local". Se mudó a una nave en Alcobendas que ahora ha tenido que multiplicar por tres, ante la afluencia de pedidos. Así, de ser él solo, ha pasado a tener un equipo de unas 20 personas.

José Páramo en el local de 120 gramos en Alcobendas.

José Páramo en el local de 120 gramos en Alcobendas. Nieves Díaz

Los dos primeros años fueron más difíciles. "Casi no veía ni a mis amigos, porque estaba todo el día metido en la cocina. Fue mucho sacrificio y pasión. Estaba muy obsesionado en que saliese. También es tener mucha fe y creer que en el futuro irá mejor".

"A los primeros que les sorprendió fue a mis padres. Yo siempre he sido el típico cafre y mal estudiante. De repente me vieron aquí, supercentrado en una cosa. No se lo podían creer", añade. "Sí que es verdad que yo siempre he tenido muchas ganas de hacer algo, desde pequeño. Siempre pensé en que montaría algo".

La carta de 120 gramos

El secreto del éxito de José Páramo es su "calidad, servicio y puntualidad". "Para nosotros esas tres cosas son las más importantes". 

En su carta hay doce arroces de diferentes tipos: a banda con sepia y gambón, de carabinero, con gamba roja, negro con sepia y calamar, de pollo de corral con setas, de secreto ibérico y pimientos de piquillo, de costilla, ibérico con chorizo de León picante y lomo de cerdo, con verduras, de sepia y alcachofas, de rabo de toro y la típica paella valenciana al estilo de 120 gramos.

Las cocinas de 120 gramos.

Las cocinas de 120 gramos. Nieves Díaz

"Los que más se piden son el de rabo de toro y el arroz a banda". Este último, aunque sea el más básico, explica que guarda un secreto: "Hacemos un fondo con cigalas que es lo que le aporta que esté tan bueno. No conozco quién lo haga así, salvo Daviz Muñoz".

Además, ya se han hecho tan conocidos -sobre todo por el boca a boca- que ya les han contratado para realizar pedidos para eventos y celebraciones más grandes. Incluso, personas conocidas de sectores como la política, toreros o influencers también han probado sus platos.

María Pombo, Andrés Roca Rey o Belén Rueda son algunos nombres que recuerda entre las personalidades a las que han servido un arroz. "De influencers, yo creo que nos han pedido todos". De hecho, su propio primo es Tomás Páramo, también creador de contenido, que le ayudó a impulsarlo en un primer momento.

Por ahora, José está centrado en seguir creciendo con su proyecto. "Me gustaría abrir este delivery en otras ciudades". Descarta convertirlo en un restaurante físico.

Una idea que nació casi por inconsciencia, en plena pandemia, y que hoy le permite cumplir uno de sus mayores logros: "Poder vivir de algo que has creado de la nada es muy gratificante".