Carlos Rivera, alcalde de Torremocha de Jarama.
Carlos Rivera, el alcalde sin siglas ni sueldo que no ha perdido ningunas elecciones: "Me dicen cacique"
Durante 47 años ha compaginado la alcaldía con su ocupación laboral como funcionario en ayuntamientos de la Sierra Norte de Madrid.
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Carlos Rivera es político por vocación. De los que piensa que un alcalde o presidente debe hacer servicio público y no convertirlo en su profesión. No en vano, lleva 47 años al frente de la alcaldía del pueblo donde nació y que le vio crecer: Torremocha de Jarama, en Madrid.
Es uno de los 22 alcaldes de España que ostentan el título de ser los más antiguos. En la Comunidad, comparte esta distinción con Luis Partida, alcalde de Villanueva de la Cañada desde hace los mismos años.
Rivera a los 23 años, ganó las primeras elecciones democráticas, las de 1979. Con un grupo independiente, con el que sigue a día de hoy. Desde entonces, no ha dejado de gobernar en su municipio. Siempre con mayoría absoluta.
Ni tiene intención de hacerlo, incluso a sus 70 años actuales. "Tengo claro que a la próxima legislatura me voy a presentar. Yo soy de los que a partir del día posterior a las elecciones estoy preparando las siguientes", afirma desde su despacho a Madrid Total.
Ahora ya está jubilado "por obligación" del trabajo que le daba de comer: ser funcionario. En concreto, ha sido secretario en 18 ayuntamientos de la Sierra Norte de la región -no simultáneamente-.
Lo compaginaba con la alcaldía "echando muchas horas". "Trabajaba las tardes, los sábados, hacía los plenos los fines de semana para poder asistir a reuniones o a algún tipo de acto político. No me iba ni ocho días de vacaciones en todo el año. Pero cuando tu trabajo es tu hobby, el tiempo no cuenta".
Por eso, la jubilación ahora, asegura, le dejará más tiempo para hacer lo que más le gusta: ponerse al servicio de sus ciudadanos desde la alcaldía de Torremocha. Un trabajo por el que ni siquiera cobra. "De hecho, me cuesta dinero. De invitaciones, de coger el coche... Pero, incluso a nivel de corporación, no hay gratificaciones por asistencia a los plenos ni a juntas de gobierno". Es decir, no solo él, "nadie cobra" en este Ayuntamiento.
—Pregunta.- ¿Por qué esa decisión?
—Respuesta.- Nuestra situación económica es difícil. No estamos con mucho superávit, sino al contrario, tenemos una deuda importante. Nos parece mal el poder cobrar cuando hay otras necesidades que tienes que cubrir.
Rivera frente a la iglesia de Torremocha de Jarama, su pueblo.
—P.- En su caso, ¿qué le hizo querer participar en el gobierno de este municipio?
—R.- Yo estuve estudiando fuera durante siete años en el seminario. Y cada vez que venía, cada trimestre que tenía vacaciones, me daba cuenta de que el pueblo poco a poco agonizaba. La gente joven se estaba yendo y no había nada de apoyo por parte del Ayuntamiento para cambiar eso. Hacíamos algo o desaparecía. Eso me animó a presentarme.
Presentarme con un partido independiente fue complejo. No tienes el apoyo de los partidos institucionales que te hacían toda la campaña y la documentación. Así que cogí las firmas de los vecinos que eran necesarias y al final salí con mayoría absoluta. Hasta ahora, que ya son 12 legislaturas.
—P.- Consiguió su objetivo de evitar la despoblación, porque el pueblo ha pasado de los 237 habitantes en 1981, según el histórico del Instituto Nacional de Estadística (INE), a los 1.157 contabilizados por el INE en 2025.
—R.- Lo primero que hicimos fue abrir la escuela. Porque sabía que abriendo la escuela era la manera de que los matrimonios jóvenes se pudieran casar, quedarse en Torremocha y que los niños fuera al colegio. Eso fue en el año 85, cuando abrimos la casa de niños donde estaba la zona del frontón y el área deportiva.
Es una de mis mayores alegrías. Esa y abrir la residencia de mayores en el año 89, para que la gente mayor no tuviera que irse a vivir fuera. Fue financiado por la Comunidad de Madrid. Ahora todo el mundo quiere una residencia y nosotros llevamos ya con la residencia los casi 40 años. Y eso también significaba la creación de empleo.
Luego han venido muchos más proyectos. Hemos conseguido más desarrollo económico y social. Tenemos muchísimos servicios, más de lo que nos puede corresponder por habitantes. Pero ha sido un crecimiento muy lógico, trabajado y controlado. Urbanísticamente hemos ido desarrollándolo muy despacio; no hay pisos de cuatro alturas, todo está al mismo nivel...
Rivera desde su despacho en el ayuntamiento de Torremocha de Jarama.
—P.- Además de intentar que la gente no se vaya, ¿han conseguido que vengan habitantes nuevos?
—R.- Actualmente, de esos casi 1200 habitantes puede haber del pueblo unos 100. Todo lo demás son gente nueva que se ha incorporado al pueblo. Esto es porque a nivel de trabajo estamos aportando mucho.
Y también por la oferta de vivienda pública. Tenemos más de 20 viviendas municipales. Hemos hecho un parque de vivienda pública muy importante. Hemos pasado de un pueblo viejo a un pueblo nuevo, donde hacemos un esfuerzo por mantener las costumbres y tradiciones. Porque a la gente que se incorpora le cuesta un poco adaptarse a lo que es el modelo de pueblo con su San Isidro, su Virgen de los Dolores...
—P.- ¿La vivienda es el principal proyecto?
—R.- Hay mucha demanda de vivienda. Hay una vuelta tremenda del medio urbano al rural. El teletrabajo es uno de los condicionantes que hacen que la gente vea que en el medio rural se puede vivir y trabajar a la vez.
Dos de mis hijos viven aquí y otro vive en Valladolid. Todos trabajan desde casa y van algún día a Tres Cantos o Madrid. Además, a nivel de servicios aquí tenemos todo: un montón de actividades culturales, deportivas... [En contraposición a cómo era hace 47 años, donde solo había prácticamente un bar].
—P.- ¿Y cuál es el principal reto, entonces?
—R.- Seguir manteniendo bien todos los servicios que estamos prestando.
—P.- ¿En 47 años qué ha cambiado más: usted o el pueblo?
—R.- Yo soy el mismo de hace 47 años, quizás con más ilusión todavía y dándome más cuenta de las posibilidades que tenemos. Eso es lo que me diferencia de entonces. Antes las posibilidades económicas eran muy pequeñas; teníamos 60.000 pesetas de presupuesto y hoy tenemos 3 millones de euros. Los pastos eran el principal ingreso que tenía el pueblo y ahora tenemos multitud de subvenciones y de recursos.
Carlos Rivera, alcalde de Torremocha de Jarama, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.
—P.- Lleva toda su vida política con una agrupación independiente, ¿por qué nunca ha querido integrarse en uno de los principales partidos?
—R.- Hay un lema que se repite siempre: las siglas en los pueblos nos dividen. Como independiente, pueden votar de derechas o de izquierdas. Pero con una sigla hay gente que se retrae.
—P.- Usted no se considera ni de izquierdas ni de derechas.
—R.- No. Además, el trabajo que he tenido como funcionario en cada ayuntamiento también me ha obligado a ser neutral. Porque parecería que podría estar en contra o a favor del equipo de gobierno que estuviera en ese momento.
—P.- Tampoco le interesaba escalar a la política nacional.
—R.- No. Las satisfacciones que te da el medio rural, tus vecinos, el mejorar su vida, el mejorar sus servicios, dar empleo... Esa satisfacción y esa alegría no te la da la política autonómica ni la política nacional. Y menos ahora. Con la situación tan compleja, difícil y tan triste en la que estamos. No es nada bonito estar en la Asamblea de Madrid ni en el Congreso de los Diputados.
—P.- ¿Hay diferencia entre la política de antes y la de ahora?
—R.- Al principio [de la democracia] la política era mucho más vocacional. La gente elegía dejar su trayectoria privada y particular e irse a la política por hacer un servicio público. Y hoy en día la política se ha convertido en una profesión. Hay gente que vive de la política y está ahí porque no puede o no sabe estar en otros sitios. En ese sentido, el cambio es tremendo. Antes no se cobraba un duro y ahora hay muchos que llevan legislaturas y legislaturas viviendo de esto. Eso hace que la idea de servicio público se quede relegada a un segundo lugar.
Torremocha de Jarama, pueblo de la Comunidad de Madrid.
—P.- ¿Y cómo es gobernar sin la presión directa de un partido grande?
—R.- Es como se gobierna bien. No te etiquetan. Las malas decisiones políticas que se tomen tanto a nivel autonómico como a nivel nacional no te salpican. Estás al margen.
—P.- ¿Qué relación hay y ha habido durante este tiempo con la Comunidad de Madrid?
—R.- Muy buena. Siempre lo ha sido. Hoy en día nos está ayudando muchísimo. Con ayudas a los pueblos pequeños para evitar la despoblación, para construir viviendas...
Solo hubo una vez que hicimos un grupo con un partido político que era Ciudadanos Sierra Norte. Y ahí sí que hubo al principio un poco de mosqueo por parte de la Comunidad cuando estaba Esperanza Aguirre. Y no nos dejaban estar en las mancomunidades... Pero fue algo muy pasajero.
—P.- ¿Hay críticos con que lleve tanto tiempo en la alcaldía?
—R.- La gente nueva que se incorpora no comprende que pueda haber un alcalde que lleve 47 años en el cargo. Algunos me dicen que soy un cacique y que quiero perpetuarme. Yo lo que quiero es seguir trabajando por mi pueblo, pero la gente que viene con su mochila de Madrid llega con otro pensamiento. Aunque luego, cuando llevan viviendo ya tiempo, saben que han acertado al elegir Torremocha y se dan cuenta de que es mejor seguir con lo que hay que dejar lo malo por conocer.
—P.- ¿Ha pensado qué pasará cuando deje la alcaldía?
—R.- Yo espero que mi hijo, que está de concejal ahora, pudiese ser un poco mi relevo. Pero no le veo yo... Yo creo que la gente joven, ya con familia y con niños, valora mucho la vida privada más que dedicar tiempo a los demás.
—P.- Son casi 50 años ya. Y pretende estar para cumplirlo. ¿Va a celebrar esas 'bodas de oro'?
—R.- Nos faltan dos años. Habrá que hacer una fiesta, sí (ríe). Pusimos un parque a la entrada del pueblo en honor a esas primeras elecciones democráticas (el 3 de abril de 1979): el Parque 3 de Abril.