Paco y Avo, vecinos de Opañel

Paco y Avo, vecinos de Opañel Fernanda Villavicencio EE

Madrid Capital

Paco y Avo sufren el 'tour' de indigentes de Carabanchel, con 1.903 intervenciones de la policía en 3 años: "Va a peor"

Las intervenciones por convivencia vecinal lideran las actuaciones policiales en Carabanchel, con más de 1.000 en los últimos tres años.

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Las claves

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Vecinos de Carabanchel denuncian el aumento de indigentes en la plaza Benito Prieto y sus alrededores, generando basura, inseguridad y conflictos.

La policía ha realizado 1.903 intervenciones en los últimos tres años en la zona, principalmente por problemas de convivencia vecinal.

Comerciantes y residentes modifican rutinas y horarios por miedo a robos y altercados, especialmente los fines de semana cuando el número de indigentes aumenta.

El Ayuntamiento asegura que trabaja en la erradicación de estos asentamientos y aumentará las plazas de atención social, mientras los vecinos recogen firmas para exigir soluciones.

Basura. Inseguridad. Miedo. Soluciones. Esas son las palabras que más repiten los vecinos del distrito de Carabanchel en relación a las personas sin hogar que se han asentado en la plaza Benito Prieto y sus alrededores desde hace más de dos años.

En la intersección de la calle de la Vía con Portalegre, a escasos metros de la boca de Metro Opañel, espera Sol, vecina del barrio desde hace medio siglo. Apenas unos metros más adelante, en el bar Grande, se reúnen Paco, que atiende detrás de la barra, Mari Carmen y Avo, un comerciante de origen armenio.

Todos conocen el barrio desde hace años y aseguran que la situación alrededor de la plaza se ha deteriorado hasta hacerse "insostenible" durante los dos últimos años.

Están preocupados: "No sabes la que se monta", cuenta Sol. La presencia habitual de indigentes no les molesta, "no somos racistas" explica esta vecina que lleva más de 50 años viviendo en Opañel. "Nací en Camino Viejo y con seis años me mudé aquí, toda mi vida", reconoce.

Basura en un parque de Opañel

Basura en un parque de Opañel Fernanda Villavicencio EE

Lo que es intolerable, advierten, es que "hacen sus necesidades, tienen relaciones a plena luz del día, generan muchísima basura y se pegan entre ellos". Los parques infantiles han dejado de ser un lugar de encuentro para muchas familias, relata Mari Carmen.

Este medio ha acompañado a los vecinos en un recorrido por las calles aledañas a la plaza, recorriendo parques, centros de mayores y los sitios habituales donde el grupo de indigentes se ha asentado.

En uno de los parques, los juegos conviven con bolsas de basura, colchones, restos de comida y otros enseres. A pocos metros, varias personas duermen sobre los bancos mientras otra se adentra entre los arbustos para improvisar un aseo público.

Centro de mayores San Vicente de Paul

Centro de mayores San Vicente de Paul Fernanda Villavicencio EE

La ruta continúa hasta el centro municipal de mayores San Vicente de Paul, ubicado en el edificio que antiguamente ocupó el colegio Ecuador, donde estudiaron las dos vecinas.

Frente a la fachada, Sol señala unas vigas metálicas colocadas verticalmente y una franja adicional de adoquines instalada junto al edificio hace aproximadamente dos años. Según explica, esas modificaciones se realizaron para impedir que las personas se instalaran allí con sus colchones.

Las cifras

Los datos obtenidos a través del Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Madrid muestran que en el distrito de Carabanchel se registraron 1.903 intervenciones policiales durante el período 2023-2026.

Ya en el primer trimestre de este año, las actuaciones relacionadas con problemas de convivencia vecinal encabezaron la clasificación con 81 intervenciones, por delante de las vinculadas a seguridad vial (35) y seguridad ciudadana (4).

Para los vecinos, esas cifras no hacen más que poner números a una realidad con la que conviven desde hace tiempo: "Esto va a peor", sostiene Avo, que lleva 17 años viviendo en España y vino de Armenia.

Tiene una agencia de compraventa de vehículos a pocos metros del punto de encuentro de los indigentes que califican de "problemáticos". Su principal preocupación son los robos.

"Me han roto los cristales de dos vehículos", cuenta Avo, "siempre que ven una furgoneta rompen el cristal a plena luz del día para llevarse lo que haya dentro y luego venderlo por uno o dos euros".

Reconoce que ha llegado a las manos con alguno de ellos, que "está mal, porque si algo pasa, el que pierde soy yo, pero al menos ya no se meten conmigo".

Estado de un parque del barrio de Opañel

Estado de un parque del barrio de Opañel Fernanda Villavicencio EE

Paco añade que el ambiente cambia especialmente durante los fines de semana: "Los sábados y los domingos se multiplican. Es como un tour". Antes, cuenta, abrían a las siete de la mañana. Ahora esperan "hasta las ocho y media o las nueve para evitar problemas. El que no viene a usar el baño, entra a pedir una copa”.

Algunos de los establecimientos de la zona han modificado sus rutinas para evitar incidentes. Donde antes había terrazas ocupadas por vecinos y familias, hoy se encuentran indigentes en los bancos, "como si estuvieran en la playa tomando el sol todo el día".

Durante la semana, aseguran los vecinos, pueden verse grupos de 8 o 10 personas, pero los fines de semana llegan a más de 20. Tienen peleas entre ellos y muchas veces por las mujeres que integran también el grupo.

Aunque no todos los comercios pueden modificar horarios ni tienen 'derecho de admisión'. Es el caso que cuenta Miriam, empleada del supermercado a escasos metros de la plaza: "No les puedo negar la entrada, salvo que estén borrachos".

Ella lleva casi tres años trabajando y ha visto cómo ha cambiado el ambiente del barrio. Cuando ella está, cuenta que 'la respetan' pero en muchas ocasiones le ha tocado limpiar los pasillos, que muchos de ellos usan como baños improvisados.

También habla de escenas que se repiten casi todos los días: personas que se cuelan en la cola, cogen productos sin respetar el turno o generan situaciones de tensión con clientes y trabajadores: "Hay días complicados, especialmente cuando cobran las prestaciones, los días 10 de cada mes, que vienen a comprar vino en cantidad".

Basura en un parque infantil

Basura en un parque infantil Fernanda Villavicencio EE

Mientras conversa con EL ESPAÑOL, varios vecinos se acercan y asienten. Algunos conocen a Miriam desde hace años y destacan el papel que desempeña intentando mediar cuando surgen conflictos.

Las soluciones

Desde el Área de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Madrid señalan que la intervención en este tipo de asentamientos "es lenta y compleja", pero aseguran que el objetivo municipal es erradicarlos "anteponiendo siempre la dignidad de estas personas y proporcionándoles la atención social que necesiten, además de proteger el correcto uso del espacio público".

El Consistorio explica que mantiene presencia constante de los llamados Equipos de Calle en todos los distritos. Estos profesionales son los encargados de detectar e intervenir con las personas sin hogar, tratando de generar un vínculo de confianza que facilite que acepten ser atendidas en los recursos municipales.

La Red de Atención a Personas Sin Hogar del Ayuntamiento dispone actualmente de 1.200 plazas y la rotación es continua. En 2025 se atendieron a 2.300 personas y sostienen que tienen capacidad para dar entrada a nuevos usuarios.

Además, concretan que las plazas aumentarán en 2026 hasta superar las 1.400 plazas gracias a nuevas viviendas y a la próxima apertura del nuevo centro de acogida Salamina.

Sin embargo, mientras las soluciones llegan, a Mari Carmen sus hijos le proponen que cada vez que los visita, traerla de regreso a casa. No se fían de que su madre llegue segura.

Ella se niega, aunque reconoce sentir miedo y cuenta que hubo un tiempo en donde el barrio también atravesó por situaciones complicadas, aunque no como ésta: "Los yonquis que teníamos en el 86 no se metían con nosotros, los conocíamos".

Cuenta que entonces el barrio convivía con la drogadicción, pero los vecinos se unieron para sacar a mucha gente de la droga: "Eran vecinos que por una u otra causa habían caído", pero "esto es diferente. Esta gente no quiere convivir, no respetan nada y va a peor, Carabanchel está abandonado", lamenta esta vecina.

Parque infantil en Opañel

Parque infantil en Opañel Fernanda Villavicencio EE

Relata que cuando interviene la policía "no pueden hacer nada, a los nacionales les tienen algo más de respeto, pero se van con sus maletas para la plaza de atrás y luego regresan".

Cuenta que, en más de una ocasión, ha preguntado a los agentes por qué determinadas conductas continúan produciéndose en la plaza. Si está prohibido beber en la calle, ¿por qué aquí no pasa nada?, pregunta Mari Carmen.

Las firmas

El próximo 24 de julio presentarán ante la Oficina de Registro las casi 400 firmas de vecinos y comerciantes que han reunido hasta el momento. Piden seguridad, limpieza y respeto a las normas de convivencia: "Lo único que queremos es que nos den una solución", afirman.

Antes de despedirse, Sol aclara que alguna vez la han llamado ‘racista’ por denunciar lo que ocurre en el barrio: "No lo soy, tengo vecinos sudamericanos (que le hacen un arroz con leche buenísimo, con pasas), rumanos, hindúes…personas excelentes".

El problema, afirma "no es de dónde sea cada uno. El problema es que convivan, que respeten a los demás y que no sean un peligro entre ellos ni para nosotros", concluye.