Alrededores del parque Martin Luther King, distrito de Retiro.

Alrededores del parque Martin Luther King, distrito de Retiro. Fernanda Villavicencio

Madrid Capital

El asentamiento ilegal de 15 indigentes en Retiro: Leo se quedó en la calle tras ser regularizado por Zapatero

Es una de las 15 personas que malviven desde hace meses en tiendas improvisadas en el parque Martin Luther King, en el barrio Adelfas, distrito de Retiro.

Más información: Los indigentes de Barajas toman la sala de espera de La Paz: "No se les puede echar y a veces se pelean y discuten".

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Las claves

Quince personas sin hogar viven desde hace meses en tiendas improvisadas en el parque Martin Luther King, entre la M-30 y la calle Cerro Negro, en el barrio de las Adelfas.

El asentamiento ha generado división entre los vecinos, algunos lo ven como un problema de seguridad mientras otros intentan ayudar a los indigentes.

El Ayuntamiento ha desmantelado varias veces las tiendas, pero los ocupantes solo se desplazan unos metros y persisten en la zona.

Leonardo, uno de los indigentes, regularizó su situación en 2005, pero tras perder su empleo y afrontar problemas personales, ahora vive en la calle y busca reconstruir su vida.

Entre la M-30 y la calle Cerro Negro, en el barrio de las Adelfas, hay un corredor de árboles y juegos infantiles de 500 metros, solo interrumpido por la avenida Ciudad de Barcelona.

Es el parque Martin Luther King. Entre los bancos y bajo el puente, 15 personas sin hogar viven desde hace meses en tiendas improvisadas desde la calle Arregui y Aruej hasta el final del paseo.

A escasos metros, los vecinos pasean a sus perros, ancianos caminan al sol de la estrenada primavera y una pareja empuja el columpio de su hija pequeña en el área infantil. Todos conviven con relativa normalidad. Durante el día.

Tiendas de campaña junto al parque infantil

Tiendas de campaña junto al parque infantil Fernanda Villavicencio

Vecinos divididos

Desde la asociación vecinal Los Pinos de Retiro Sur comentan que "hay vecinos que están a favor de que se marchen y otros que intentan ayudar". Subrayan que no tienen constancia de incidentes graves, aunque parte del barrio percibe el asentamiento como un problema de seguridad.

La asociación recuerda que la Junta Municipal conoce la situación y que el Ayuntamiento ha desmantelado en varias ocasiones las tiendas de campaña, retirando pertenencias que obligan a los sin techo a desplazarse unos metros 'más allá', una medida que de momento, no ha funcionado.

Entre los desplazados está Leonardo (53, Ecuador) que desde hace 24 años vive en España. Llegó sin papeles para trabajar en la construcción y pudo regularizar su situación con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, antes de que el estallido de la burbuja inmobiliaria lo empujara a la cuerda floja.

"Regularicé mis papeles en 2005 y ahora vivo en la calle". Leonardo tuvo pareja, una hija que "pronto va a empezar Bachillerato" y una vida estable que se fue resquebrajando a medida que el alcohol y los problemas económicos aparecieron.

Hace unos siete meses empezó a dormir bajo el puente, en pleno invierno "unas quince personas", la mayoría hombres con historias familiares complejas. Luego los movieron de sitio y se alejó del grupo.

Ahora vive en una carpa al principio del parque, junto a la tienda de un venezolano de 26 años con el que se cuidan mutuamente: muchas veces, si dejas las cosas solas, "desaparece todo".

Tiendas debajo del puente de la M-30

Tiendas debajo del puente de la M-30 Fernanda Villavicencio

Cuenta que un vecino le regaló una pequeña cocina portátil y que ahora se la lleva en la mochila cada vez que sale para que no se la roben, como ya le ha pasado con unas zapatillas y la documentación: "Ahora tengo pendiente sacar un duplicado", explica.

Su historia, que accede a contar a EL ESPAÑOL, contrasta con la actitud de otros ocupantes del parque. Avanzando unos metros hasta el asentamiento mayor, algunos responden a este medio que 'no hablan' y vuelven a entrar en sus casas improvisadas.

Trapicheo nocturno

Un conserje que trabaja en los alrededores, calcula que llevan cerca de un año instalados y habla de 'trapicheo por la noche', sin poder precisar más detalles. También reconoce que los vecinos que antes paseaban por esa zona del parque ya no cruzan por allí.

Otra vecina, en un edificio que mira directamente a la plaza, confirma que nunca ha tenido enfrentamientos, aunque señala hacia el otro lado del puente, donde dice, hay un parque con 'mala fama' que muchos evitan.

Desde el Área de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Madrid señalan que la intervención en este tipo de asentamientos "es lenta y compleja", pero aseguran que el objetivo municipal es erradicarlos "anteponiendo siempre la dignidad de estas personas y proporcionándoles la atención social que necesiten, además de proteger el correcto uso del espacio público".

El Consistorio explica que mantiene presencia constante de los llamados Equipos de Calle en todos los distritos. Estos profesionales son los encargados de detectar e intervenir con las personas sin hogar, tratando de generar un vínculo de confianza que facilite que acepten ser atendidas en los recursos municipales.

A su vez, señalan que este trabajo se ha reforzado en el último año con un aumento del personal: en 2024 se incorporaron 18 nuevos profesionales, con lo que la ciudad cuenta ya con más de 60 efectivos dedicados a esta tarea.

Tiendas en el final del parque

Tiendas en el final del parque Fernanda Villavicencio

Mientras tanto, Leonardo y otras tantas personas van encontrando la manera de sobrellevar el día a día. Barren su espacio, caminan y alguna vez han ido a pedir comida 'a lo de las monjas'.

Desde que ha vuelto a la construcción, cuenta que está juntando dinero para dejar de vivir en la calle y que si él quisiera, alquilaría una habitación, pero con la fianza, admite, se le iría 'todo el dinero'.

A pesar de todo, Leonardo intenta salir adelante. "Sigo siendo autónomo, estoy en activo y tengo deudas. Quiero pagarlas, dejar definitivamente el alcohol y recuperar mi vida", concluye.