Jero García.

Jero García. Sara Fernández EL ESPAÑOL

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Jero García: "Yo me di cuenta de que era un padre de mierda para mi hija y ahora soy el hermano de España"

El boxeador y activista en defensa de la infancia presenta su nuevo libro, 'Camino de vuelta', una obra en la que entrelaza historias de acoso escolar, superación y perdón.

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Las claves

Las claves

Jero García presenta 'Camino de vuelta', un libro que aborda el acoso escolar y la superación personal a través del boxeo.

El autor defiende que el acosador es un producto de la sociedad y reclama más empatía y educación emocional para prevenir la violencia.

García apuesta por el perdón y la autocrítica, compartiendo su evolución personal como padre y animando a las familias a detectar el acoso desde casa.

Propone una ley orgánica de protección contra el acoso escolar y destaca el papel del boxeo como herramienta de gestión emocional y esfuerzo.

Cada vez más niños y jóvenes en España conviven con problemas de salud mental derivados del acoso escolar, hasta el punto de que el suicidio ya figura entre las principales causas de mortalidad en estas edades.

En medio de esta realidad, voces como la de Jero García buscan abrir espacios de reflexión sobre la violencia, el perdón y las segundas oportunidades.

Conocido por su labor como presentador de Hermano Mayor, además de por su trayectoria como boxeador y activista en defensa de la infancia, presenta su nuevo libro 'Camino de vuelta', una obra en la que entrelaza historias de acoso escolar y superación a través del boxeo.

A diferencia de otros autores que buscan la inspiración en la soledad del escritorio, García encontró la chispa de su última obra en el lugar donde se libran las batallas cotidianas: compartiendo un café con un antiguo alumno.

"A mí me gusta hablar de la realidad", nos confiesa Jero al preguntarle cuánto de sus propias vivencias y de los jóvenes que han pasado por su fundación reside en los protagonistas del libro.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL. Sara Fernández

En Camino de vuelta, García no opta por una narración lineal, sino que construye un tríptico narrativo para abordar el acoso escolar desde todos sus ángulos.

El papel del acosador

Para Jero, el acosador no es un ente ajeno a la sociedad, sino un producto de ella. "El acosador lo es porque tiene algún tipo de problema, no tiene educación", afirma con rotundidad.

Pero hace una distinción necesaria: la educación no es la cortesía superficial de saber decir "hola, adiós o gracias". Se trata de algo más profundo: la empatía y la gestión emocional.

García es tajante contra la complacencia social: "Si hay una frase lapidaria que hace daño es 'el bullying son cosas de críos'". Para él, esa invisibilidad es el vacío más cruel que puede sufrir un niño.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL. Sara Fernández

Sin embargo, su mensaje no es de condena eterna, sino de esperanza: "Cualquiera puede tener vuelta atrás".

El perdón, sostiene, no es un acto de sumisión, sino el máximo exponente de la buena educación y la llave para vivir feliz.

La paternidad como espejo

Si algo dota de autoridad en el discurso de Jero García es su honestidad sobre su propia evolución. Haber sido padre a los 20, a los 30 y a los 40 años le ha permitido entender que no existe un manual de instrucciones universal.

"No he sido el mismo padre para cada uno de mis hijos", confiesa, señalando que incluso entre gemelos las necesidades afectivas son radicalmente distintas.

Su autocrítica es feroz: "Yo me di cuenta de que era un padre de mierda para mi hija y ahora soy el hermano de España", haciendo referencia a su papel en 'Hermano Mayor'.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL. Sara Fernández

Esta transformación personal es la que intenta transmitir a las familias actuales, a quienes insta a superar el miedo y analizar los comportamientos de sus hijos de forma constante.

Para Jero, los padres son el "primer parapeto" y su formación es vital para detectar el acoso antes de que la herida sea incurable.

El karma de la bondad

Camino de vuelta es, en última instancia, una lección de física emocional: todo lo que lanzamos al mundo regresa. "Todo lo bueno que hagas te va a venir en bondad. Pero todo lo malo también".

'Camino de vuelta', el nuevo libro de Jero García.

'Camino de vuelta', el nuevo libro de Jero García. Sara Fernández

García, que reconoce haber estado alguna vez "en la orilla del acosador", utiliza su libro para enseñar que, aunque las cicatrices del acoso nunca desaparecen del todo, el perdón es la única sutura posible para seguir caminando.

En un país donde el "vacío" y la exclusión social son hoy más dañinos que los golpes físicos, Jero García propone un último asalto: el de la atención, la escucha y la valentía de pedir perdón.

Porque, como él mismo demuestra, siempre hay un camino de vuelta si alguien está dispuesto a encender la luz al final del túnel.

La política del "ruido"

Jero García no elude el cuerpo a cuerpo cuando se trata de analizar la responsabilidad de las instituciones. Para el autor, el problema de la salud mental y el acoso escolar sufre de un mal crónico en España: la invisibilidad política.

Su demanda es clara y técnica. Ante la alarmante situación, García considera fundamental la creación de una ley orgánica de protección integral contra el acoso escolar.

Según su visión, no bastan las campañas de sensibilización si no hay un respaldo legislativo que dote de recursos reales a los centros.

"Desgraciadamente hay más acoso y con más calidad, y la calidad en la violencia es la crueldad", advierte. Por ello, reclama que los políticos "remen en la misma dirección" y dejen de utilizar estos problemas como arma arrojadiza.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL.

Jero García en el colegio Brotmadrid para EL ESPAÑOL. Sara Fernández

Para Jero, la gestión del bullying debería ser una cuestión de Estado, alejada del ruido de las campañas electorales y centrada en la "vacuna" que él siempre defiende: la prevención.

El gimnasio como aula

Finalmente, es necesario detenerse en por qué el boxeo es el escenario elegido para la sanación en Camino de vuelta. Para García, el gimnasio es el único lugar donde "el ego se queda en la puerta junto a los zapatos".

No se trata de aprender a golpear, sino de aprender a respirar bajo presión.

En el libro, vemos cómo el entrenamiento físico obliga a los protagonistas a conectar con su cuerpo y, por extensión, con su realidad. El boxeo ofrece algo que el sistema educativo a veces olvida: la cultura del esfuerzo y el respeto sagrado al rival.

En el cuadrilátero, el acosador descubre que su fuerza no vale nada sin control, y el acosado descubre que su miedo es una emoción que puede entrenarse.

Es esta "terapia del sudor" la que permite que, al final del camino, ambos puedan darse la mano con una sinceridad que las palabras, a veces, no alcanzan a expresar.