“El riesgo proviene de no saber lo que estás haciendo” (Warren Buffett).

La economía española padece una acusada brecha entre el comportamiento financiero de sus hogares y las grandes corrientes de creación de riqueza en el mundo. Mientras los mercados internacionales se adentran en un ciclo expansivo impulsado por la aceleración de la IA, el gasto en infraestructuras y la intensificación del capital físico, las familias españolas insisten en refugiar su patrimonio en la liquidez inmediata y el mercado inmobiliario residencial.

El contraste entre los hábitos del ahorrador español analizados por JP Morgan y las perspectivas del informe La gran reconfiguración de Robeco demuestra que el modelo tradicional de ahorro en España no sólo se ha quedado obsoleto, sino que priva a los ciudadanos de participar en el mayor ciclo de productividad de las últimas décadas.

El análisis del comportamiento financiero en España dibuja un perfil marcadamente conservador, condicionado por la falta de formación y la inercia cultural. Al analizar dónde mantienen los españoles la mayor parte de sus ahorros no destinados a emergencias, se observa que casi una cuarta parte de la población conserva su capital en efectivo o depósitos a la vista, superando con creces la exposición a fondos de inversión o renta variable:

Gráfico 1.

Gráfico 1. Gustavo Rivero

Esta inclinación hacia la liquidez está estrechamente ligada a una percepción distorsionada sobre el rendimiento financiero. Al ser consultados sobre qué opción ofrecerá mejor rentabilidad a largo plazo para la jubilación, una porción sustancial de los encuestados sitúa la liquidez por encima de la bolsa.

A esta falta de cultura financiera se suma una profunda incertidumbre: un 18% de los españoles admite no tener ninguna certeza sobre qué tipo de activo cubrirá adecuadamente su retiro, un desconocimiento que compromete seriamente su bienestar futuro:

Gráfico 2.

Gráfico 2. Gustavo Rivero

Esta desorientación se explica en gran medida por la naturaleza de los canales de información. Al revisar las principales fuentes de asesoramiento para decisiones financieras, el 42% acude a su sucursal bancaria habitual y un 30% confía en familiares y amigos, mientras que sólo un 25% recurre a un asesor profesional independiente.

En las generaciones más jóvenes, sin embargo, el patrón empieza a fracturarse: un 16% de los españoles (y un 21% entre los jóvenes de 18 a 29 años) ya utiliza herramientas de IA para orientar sus decisiones dinerarias, al tiempo que un 8% de los jóvenes en esa misma franja de edad afirma mantener la mayor parte de su patrimonio en criptomonedas:

Gráfico 3.

Gráfico 3. Gustavo Rivero

Existe unanimidad casi absoluta en las expectativas sobre el precio de la vivienda a 20 años vista: más del 60% de los encuestados está convencido de que los inmuebles seguirán subiendo de forma ininterrumpida, esperando casi un 30% incrementos muy notables:

Gráfico 4.

Gráfico 4. Gustavo Rivero

Esta fe ciega en el sector inmobiliario encaja con la estrategia patrimonial histórica por defecto en España: comprar un piso y, si las cosas van bien, adquirir otro y otro. Para el hogar mediano en España, la vivienda principal representa nada menos que el 60% de su riqueza total.

Sin embargo, la acumulación de segundas y terceras casas no supone un porcentaje relevante del patrimonio hasta que se alcanza el top 20% más rico. Para que los inmuebles adicionales igualen o superen en valor a la primera residencia, es necesario entrar en el top 10%.

Lo verdaderamente revelador es que los superricos de España (el 0,1% de mayor patrimonio) abandonan el ladrillo como pilar de su patrimonio: la inmensa mayoría de su riqueza está concentrada en participaciones empresariales, acciones y fondos de inversión. Los grandes patrimonios saben lo que el ahorrador medio pasa por alto: que los activos productivos superan holgadamente a los inmuebles a largo plazo.

Frente al inmovilismo doméstico, el contexto internacional ofrece un escenario enormemente fértil para el capital dinámico. Las proyecciones de Robeco (conservadoras, en mi opinión) plantean una aceleración estructural de los mercados donde las perspectivas de rentabilidad esperada para el quinquenio 2027-2031 sitúan el rendimiento anualizado en euros en un 8% para la renta variable emergente y un 7% para la desarrollada, frente a un escaso 3% para el efectivo y un 3,25% para los bonos soberanos:

Gráfico 5.

Gráfico 5. Gustavo Rivero

Esta rentabilidad responde a la mayor oleada de intensificación del capital físico de las últimas décadas. Impulsado por el despliegue masivo de la IA y la transición energética, se estima un volumen global de gasto que casi alcanzará los 12 billones de dólares de aquí a 2030, elevando la formación bruta de capital productivo hacia el 30% del PIB mundial:

Gráfico 6.

Gráfico 6. Gustavo Rivero

Lejos de ser una promesa abstracta, la adopción tecnológica ya se traduce en márgenes y eficiencia real. El análisis de la exposición a la IA y el crecimiento de ingresos por empleado tras ChatGPT refleja que cada punto de exposición sectorial a la IA genera un aumento medio de 2,24 puntos porcentuales en el crecimiento de los ingresos por empleado, con los sectores financiero y tecnológico a la cabeza:

Gráfico 7.

Gráfico 7. Gustavo Rivero

Además, frente a los temores de destrucción de empleo, los datos sobre contratación en empresas con alta intensidad de IA confirman que las organizaciones pioneras en integrar estas herramientas están incrementando la creación de puestos de trabajo cualificados muy por encima de las empresas rezagadas:

Gráfico 8.

Gráfico 8. Gustavo Rivero

Este entorno encaja con el escenario macroeconómico alcista denominado por Robeco como “renacimiento luminoso”: un marco donde la difusión acelerada de la IA genera un círculo virtuoso de crecimiento del PIB real, expansión de beneficios empresariales y moderación de presiones inflacionistas gracias a las ganancias de productividad.

Desde una perspectiva histórica, el estudio de los regímenes de CapEx y productividad en las expansiones económicas desde 1879 demuestra que las etapas caracterizadas por una elevada inversión en capital y alta productividad han generado las mayores primas de riesgo (exceso de rentabilidad sobre los activos libres de riesgo) para las acciones, superando el 10% anualizado frente al 6% de los periodos de baja inversión:

Gráfico 9.

Gráfico 9. Gustavo Rivero

El diagnóstico es claro: mientras el modelo de ahorro en España sigue atrapado en la acumulación de liquidez y en una estrategia inmobiliaria que sólo beneficia a los tramos medios de patrimonio, el capital global se está reorganizando en torno a la productividad, la tecnología y el crecimiento corporativo.

Si los ahorradores españoles quieren proteger su poder adquisitivo y construir un patrimonio sólido para la jubilación, deben mirar más allá de la sucursal y del ladrillo, adoptando la estrategia de los grandes patrimonios: diversificación, exposición a la renta variable internacional y participación activa en los motores de la economía del futuro.

Gráfico 10.

Gráfico 10. Gustavo Rivero

Reacciona y adáptate. Recordemos la célebre cita de Megginson, que resumió así la teoría darwiniana: “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio”.