Para tipificar la forma de ser británica, y su peculiar humor, se cuenta la anécdota de un presidente de un banco inglés.

Era viernes a medio día y ese presidente cierra su despacho con llave y se dispone a disfrutar de un week end en su residencia-palacio de la campiña galesa.

Su contable se le acerca muy alterado y dice: "Sr. presidente, hoy hemos quebrado definitivamente". El directivo responde: "qué disgusto me voy a llevar el lunes" y se va.

Algo similar ha hecho el presidente Sánchez este verano.

Instalado en la Mareta en plan vacacional, sus asesores le enviaban noticias de:

  • Que era probable la aparición de más pruebas de corrupción.
  • Ceuta había sido invadida y los migrantes estaban insumisos y rebeldes y necesitaba soluciones.
  • La inflación, oficialmente del 3,9%, en realidad superaba el 4% para los ciudadanos.
  • Ciudadanos cada vez más conscientes de que su salario pierde capacidad adquisitiva mes a mes.
  • La subida del euríbor, que encarece las hipotecas de los compradores de clase media y trabajadora.
  • La desesperación de los jóvenes, y no tan jóvenes, por no poder acceder a una vivienda razonable.
  • El aumento de la conciencia ciudadana de que los impuestos cada vez son mayores y la eficacia de la administración cada vez peor.
  • Pérdida de su prestigio en la UE, si alguna vez lo tuvo, y la enemistad de Trump e Israel, que ayudan a Marruecos.
  • Caída en picado de la imagen internacional de España, que explica la arrogancia marroquí.
  • La posible vuelta de Puigdemont con el consiguiente jaleo jurídico que recordará sus pactos con los independentistas, la amnistía y su apoyo a Bildu.
  • Mientras muchos españoles eran desalojados de sus hogares por los incendios, y otros luchaban contra ellos. En cambio muchos políticos, Sánchez incluido, de vacaciones.
  • Unas encuestas cada vez menos favorables a su gobierno y mejores para la oposición;
  • El cabreo creciente de los españoles heridos en su orgullo nacional.

A todo ello Sánchez respondía: ¡qué disgustos me voy a llevar cuando acaben las vacaciones! Se ponía el bañador y se subía a la zodiac.

Parecía tan convencido de que ese iba a ser su último verano como presidente, que estaba dispuesto a disfrutarlo a todo tren.

Como dice el dicho español: "que me quiten lo bailao".

Muchos españoles estaban muy preocupados y comentaban en sus conversaciones veraniegas todo lo que estaba ocurriendo con el presidente, ausente.

El verano ha pasado, el primer Consejo de Ministros se reunió el martes.

Parecía tan convencido de que ese iba a ser su último verano como presidente, que estaba dispuesto a disfrutarlo a todo tren

España esperaba explicaciones por el inaudito periodo vacacional gubernamental.

Pero NO. El resultado: un reguero de decisiones algunas necesarias, pero todas tardías y, sobre todo, sin alma.

El Gobierno está tan pendiente de si mismo, de su supervivencia, que no es consciente de la reacción que suscita.

No se da cuenta de que cada mensaje que envía, se decodifica por una gran parte del electorado en sentido contrario al que pretende.

Si el gobierno Sánchez dice que va a hacer un plan, se entiende que es para que le sigan votando y mantenerse en el poder.

El Gobierno está tan pendiente de si mismo, de su supervivencia, que no es consciente de la reacción que suscita

Si el gobierno Sánchez cambia de criterio, ya no es un cambio de opinión, es una mentira para mantenerse en el poder.

Si el gobierno Sánchez hace una oferta de pacto con otros grupos parlamentarios, es una trampa para seguir en el poder.

Cualquier plan de inversión se interpreta como un parche para intentar enmendar un error cometido; no para resolver, sino para disculpar y, en el fondo, engañar y mantenerse en el poder.

El gobierno hace como si no lo supiera, pero está muerto, como en la célebre política de Amenabar, "Los otros" (2001).

El gobierno hace como si no lo supiera, pero está muerto

Es un proceso imparable. Cada mes que pasa, el partido del gobierno pierde votos. Se enajena unos cuantos y confirma los contrarios.

Mientras tanto, la sociedad se crispa, el ambiente político es irrespirable, los medios de comunicación se radicalizan.

¡Bienvenidos a la última fase de una legislatura agónica con tres años sin aprobar presupuestos!

Y ahora dice el ministro Cuerpo que quiere presentarlos: ¡Anda ya!

Disuelva las Cortes, Sr. Sánchez y disuélvase a Ud. mismo

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.