El ministro Cuerpo no consigue que el Congreso apruebe el techo de gasto para 2027, paso previo a la discusión parlamentaria del Presupuesto General del Estado de ese año (PPGG27).

Se trata de un gasto de 226.000 millones, que se "vende" como un gran esfuerzo social en: sanidad, educación, asistencia, subvenciones, .. .

De hecho, al ministro no le importa si se aprueba, o no, porque los PPGG27 no son para ejercerlos, sino para exhibirlos como programa electoral.

Para aprobarlos necesitaría de los votos de todos los antiguos miembros de la votación de investidura. Entre ellos Podemos y Junts.

Podemos está en la "oposición de la oposición" y tiene que marcar su personalidad. No se puede confundir con el Gobierno de Sánchez, sería deglutido por Sumar. Tampoco puede sumarse a la oposición del PP y Vox. De ahí su dilema.

¿Por qué Junts no vota a favor de esos presupuestos y su techo de gasto?

Si Podemos fuera el único grupo parlamentario de la investidura en contra de los PPGG27 y, por tanto, al techo de gasto, se le podría acusar de "traidor" al progresismo.

Pero si Junts abandona a Sánchez, Podemos tiene su excusa: en ningún caso sus votos serían decisivos, entonces ¿para que aprobar algo que no sirve para nada?

De manera que la clave está en Junts ¿Por qué Junts no vota a favor de esos presupuestos y su techo de gasto?

Aprobarlos sería dar un voto de confianza a Sánchez; oxígeno para continuar la legislatura arguyendo que tiene el respaldo del Congreso.

Aunque Junts considera que Sánchez le ha engañado respecto a la ley de amnistía que debía recibir Puigdemont; eso puede cambiar.

Junts sabe que Sánchez no convocará elecciones generales, tenga o no presupuestos

La amnistía de Puigdemont podría acelerarse, después de la decisión del Tribunal Superior de Justicia Europeo sentenciando que la ley de amnistía es compatible con el orden jurídico europeo. El Tribunal Constitucional (TC), que preside Conde Pumpido, tiene ahora vía libre para declararla constitucional en España.

Sin embargo, Junts sigue diciendo que no se fía, tanto por este "incumplimiento" de Sánchez, como por otros.

Además, Junts sabe que Sánchez no convocará elecciones generales, tenga o no presupuestos. En consecuencia, su negativa a votar el techo de gasto no daría lugar a esa convocatoria.

Por eso se puede permitir el voto en contra. Para poder desmarcarse del sanchismo, sin acabar con este gobierno.

Porque en lo que Sánchez y Puigdemont están de acuerdo es en alargar la legislatura al máximo posible.

Sánchez quiere seguir gobernando hasta el verano de 2027 y busca un milagro para seguir, incluso, después.

Junts necesita recomponer su figura ante Alianza Catalana (AC), que muerde en su mismo electorado en Cataluña. Los cuadros de Junts se han acomodado y, con frecuencia, se pasan a AC.

La xenofobia de AC, ligada a la inseguridad ciudadana en Cataluña, hace mella en el electorado de Junts.

Silvia Orriols, su lideresa, engancha con esa sensibilidad. Frente a ella, Puigdemont es un moderado al que puede acusar de sanchista.

Y, aunque Junts no quiere parecer sanchista, tampoco puede hacer caer el gobierno de Sánchez. Por eso, le votará alguna cosa sin importancia mientras se opone a sus PPGG27: la ley básica de un gobierno. Lo mantiene en precario.

Sobre todo ello planea la política internacional.

A Trump le interesa debilitar a Sánchez; un grano que le ha salido en el sur de Europa.

La CIA sabe que Sánchez depende del equilibrio inestable que mantiene Junts.

No sería extraño su acercamiento a los independentistas de derechas, como parece que lo hicieron los rusos en el "process". Esos contactos tendrían como objetivo acelerar la caída de Sánchez sin mermar la fuerza electoral de Junts.

Es un tablero de juego complejo. Dicen que Sánchez ha sido avisado de ese movimiento internacional.

No es extraño, por tanto, que Sánchez en Turquía haya intentado un giro en su relación con Trump.

¿Se trataba de neutralizar el acercamiento de la CIA a Junts o, incluso, de pedirle que Junts para mantenga la legislatura?

Las corrientes subterráneas por las que se mueve la política en España dan para todo tipo de especulaciones.

En todo caso el equilibrio de Junts es precario, por lo que se puede esperar cualquier cosa.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.