Productos de homeopatía.

Productos de homeopatía. EFE

Opinión

Liderazgo científico desde España: un compromiso innegociable con la salud de Europa

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La reciente y contundente conclusión de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre la homeopatía no es sólo un trámite administrativo, es un golpe de autoridad científica, que marca un antes y un después en la protección del paciente no sólo en España, sino en todo el continente.

Como médicos, nuestro contrato fundamental con la sociedad se basa en un pilar inamovible: la confianza. Una confianza que sólo puede sostenerse si nuestras decisiones, prescripciones y consejos emanan de la evidencia científica más rigurosa.

La AEMPS ha sido contundente: la homeopatía carece de evidencia científica que avale su eficacia en ninguna patología. Desde la OMC y especialmente a través de nuestro Observatorio contra las Pseudociencias, llevamos años alertando de los riesgos de legitimar prácticas sin base científica.

No se trata de una controversia académica, se trata de seguridad. El rigor mostrado por la Agencia al aplicar el Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias sitúa a España a la vanguardia de la regulación europea, enviando un mensaje de 'tolerancia cero' a quienes pretenden diluir los principios de la física y la farmacología bajo intereses comerciales.

Desde la OMC, y en estrecha coordinación con nuestros colegas europeos en la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) y el Comité Permanente de Médicos Europeos (CPME), mantenemos el firme compromiso de que la seguridad del paciente no dependa del código postal en el que se encuentre. La ciencia no entiende de fronteras y, por tanto, la regulación que garantiza nuestra salud tampoco debería tenerlas. Nuestra labor en Europa no es otra que velar por esa coherencia necesaria.

España no se limita a observar, hoy lideramos la conversación en Bruselas. Estamos exportando un modelo donde la salud pública prevalece sobre la lógica de consumo. No es aceptable que, en una Europa que aspira a la excelencia técnica, existan mensajes contradictorios que confundan al ciudadano. Permitir que productos sin eficacia probada convivan con medicamentos reales en los estantes de las farmacias no sólo erosiona la confianza en el sistema, sino que abre la puerta al riesgo más grave: la sustitución o el retraso de tratamientos eficaces que salvan vidas.

La farmacia comunitaria debe ser, hoy más que nunca, un espacio libre de pseudoterapias. Su credibilidad está íntimamente ligada a la evidencia que lo dispensa. No podemos pedirle al ciudadano que distinga lo que es ciencia de lo que no lo es, si el propio sistema sanitario no marca una frontera nítida.

El informe de la AEMPS es una excelente noticia, pero es también un mandato para la acción. Como médicos, seguiremos impulsando que este estándar de rigor se convierta en la norma común en la UE. Mi compromiso, y el de la corporación que represento, es asegurar que la ética profesional y la seguridad del paciente sean la brújula que guíe cualquier intervención terapéutica.

En salud, no todo vale. El camino de la evidencia es el único camino posible. Y España, hoy, tiene el firme propósito de liderar esa senda en Europa.

*** Tomás Cobo es presidente de la Organización Médica Colegial.