Lagarde, presidenta del BCE, indicó el lunes que para modificar los tipos de interés "necesita tener más información".

Es decir, que la decisión más importante del BCE, tipo de interés, está en "veremos".

Mientras, los analistas escrudiñan los datos para ver si pueden adelantarse a esa decisión.

Porque el tipo básico de interés tiene efectos reales en muchos aspectos cotidianos, más allá de las teorías macroeconómicas.

Marca los tipos de interés de las hipotecas, los créditos y los préstamos. Influye en el bolsillo de todos los que tienen hipotecas de tipo variable a través del Euribor.

Una subida de tipos de interés reduce el crecimiento económico (el PIB) destruyendo puestos de trabajo y una bajada lo anima creándolos

La subida del tipo de interés favorece el rendimiento de la renta fija y, por ende, disminuye el de la renta variable, impulsando a la baja los índices bursátiles, al menos temporalmente. La bajada del tipo de interés tiene el efecto contrario.

Según la teoría de la política monetaria, la subida de tipos de interés restringe las peticiones de crédito y, en consecuencia, disminuye la masa monetaria. Lo que a medio plazo debería contener la inflación. Por el contrario, su bajada la impulsaría.

Además, una subida de tipos de interés reduce el crecimiento económico (el PIB) destruyendo puestos de trabajo y una bajada lo anima creándolos.

Pero hay otras variables que pueden interferir en estos mecanismos. Son las variables que Lagarde (BCE) quiere calibrar mejor para tomar decisiones.

Así que los españoles jóvenes y las nuevas familias tendrán más difícil encontrar vivienda si Lagarde sube el tipo de interés

Una de ellas es la situación del estrecho de Ormuz.

El cierre del estrecho de Ormuz produce inflación de costes con aumento de los precios de energía, fertilizantes, …

Para combatir esta inflación el BCE podría aumentar el tipo de interés, aunque sus efectos no son rápidos. Actuarían a medio plazo. Lo que los expertos llaman “efectos de segunda ronda”; porque a medio plazo la falta de circulación monetaria por el aumento de tipos de interés podría reducir la demanda de esos productos moderando sus precios. Pero a costa de perder puestos de trabajo e ingresos fiscales.

Eso es lo que Lagarde llama: necesitamos más información.

¿Y quién sabe qué ocurrirá en ese estrecho?

Difícil porque depende de dos partes a cada cual más impredecible: Trump, jefe del ejército estadounidense, y los ayatolás y su guardia revolucionaria.

A Trump parece que le trae al pairo lo que ocurra con el cierre. USA tiene asegurado el suministro de las materias que necesita. Tampoco le importa lo que les ocurra a los europeos que considera desleales.

Los ayatolás iraníes y su guardia revolucionaria han descubierto que el estrecho es su mejor arma y no quieren descargarla. Esperan convertir el estrecho de Ormuz en un peaje para financiarse. Tampoco les interesa lo que pueda pasar con su propio pueblo, al que tienen secuestrado bajo la capa de la religión.

Por tanto, hasta que Ormuz se despeje o se cierre a largo plazo, Lagarde no tiene la información que quiere para tomar decisiones sobre el tipo de interés.

Pero esperar y mantener el tipo de interés en el 2% en la situación actual implica a medio plazo subidas de la inflación; de costes y de demanda, de energía y de alimentos. Lo que reduce la capacidad adquisitiva de los salarios.

¡Habría que subir el tipo de interés ya¡

Sin embargo, en España, ese aumento del tipo de interés subiría el precio de la vivienda y su alquiler además de las hipotecas de interés variable. Subirían los precios por el aumento de la demanda de hogares debido a la migración y la falta de oferta por la política del gobierno Sánchez.

Así que los españoles jóvenes y las nuevas familias tendrán más difícil encontrar vivienda si Lagarde sube el tipo de interés. Pero si los mantiene o los baja, la inflación alimentaria reducirá la capacidad adquisitiva de las rentas de la clase media y trabajadora.

Mientras, la política tributaria de Sánchez ahoga a unos y otros.

Hagan lo que hagan parece que Lagarde, Sánchez, Trump y los ayatolás se han concertado para esquilmarnos ¿Qué hemos hecho para merecernos esto?

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.