Embarcación estadounidense en el Estrecho de Ormuz.

Embarcación estadounidense en el Estrecho de Ormuz. Europa Press

Opinión EN EL MOMENTO ADECUADO

Irán, el peso pluma que encontró el punto débil del peso pesado

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Siendo muy joven, asistí a una pelea. Por un lado, un tipo joven, alto y muy fuerte. Por el otro, un tipo mayor, más bien bajito y desde luego menos fuerte. Lo recuerdo muy bien, porque cuando eres joven esas cosas impresionan mucho.

Empezaron vacilándose. La cosa se calentó y todos pensamos que aquello iba a acabar muy mal para el señor mayor. Pero hete aquí que el tipo lanzó de repente el brazo como un misil y cogió al joven por sus partes nobles. Bueno, 'cogió' es una descripción muy suave. En realidad lo que hizo fue apretar como si no hubiera un mañana.

El caso es que funcionó. El tipo grande se encogió poniendo una mueca terrible de dolor y se quedó inmovilizado, gritándole al otro que por favor le soltara. Cosa que finalmente hizo, tras asegurarse de que el daño infligido era suficiente para darle tiempo de salir corriendo, que es lo que hizo.

Y, de cara a lo que viene a continuación, es importante pensar cuál habría sido la reacción desesperada del grande si no le hubiera soltado.

Porque se estarán preguntando qué tiene esto que ver con mi negociado, que es el de asesor financiero, que nada tiene que ver con las peleas callejeras. Pero no es exactamente así, porque, como estamos viendo, la labor de asesor financiero sí que tiene que ver con esas peleas callejeras que son, a fin de cuentas, los conflictos bélicos y las tensiones geopolíticas.

La labor de asesor financiero sí que tiene que ver con esas peleas callejeras que son, a fin de cuentas, los conflictos bélicos y las tensiones geopolíticas

Los 'capos' políticos van bien vestidos y no pegan gritos – aunque hay excepciones -, pero al final son simple y llanamente luchas por territorio, poder, dinero o las tres cosas a la vez.

Y también luchas de egos. Es importante tenerlo en cuenta a la hora de analizar este tipo de situaciones.

En esta ocasión la pelea es de Irán contra EEUU. Irán sería el tipo bajito que ha demostrado ser muy astuto y EEUU el tipo grande que ha demostrado una enorme potencia militar, pero que no ha sabido proteger sus partes nobles. Irán ha sabido coger a EEUU por el estrecho de Ormuz.

Es difícil saber por qué EEUU se lanzó a esta aventura sin proteger ese flanco. La explicación más surrealista es la que sostienen algunos economistas: que a EEUU no le afectaría porque son autosuficientes, al ser el mayor productor mundial.

Obviamente esta teoría ya no se sostiene, porque se han dado cuenta de que el precio del petróleo se fija en un mercado global. Si quienes dejan de tener acceso al del estrecho lo necesitan, van a comprarlo a otro sitio y sube el precio en el mercado en general, da igual donde se produzca ese petróleo.

Si quienes dejan de tener acceso al del estrecho lo necesitan, van a comprarlo a otro sitio y sube el precio en el mercado en general, da igual donde se produzca ese petróleo

Por eso, también sube la gasolina en EEUU. Por muy gran productor de petróleo que sean.

Tampoco aporta mucho elucubrar sobre los motivos. Lo importante ha sido ser consciente de que el chantaje iba a funcionar, que el precio del petróleo iba a subir y que esta guerra no iba a ser un paseo para EEUU, precisamente por la presión de los mercados. Y por eso convenía tomar ciertas medidas de cobertura como aprovechar la subida del dólar o la del sector energético.

Ahora bien, también hay que ser conscientes de que, en este caso, de una u otra manera el tipo grande acabará desembarazándose de la presión del pequeño.

Ha empezado por cogerle a su vez sus partes nobles, bloqueando acceso y salida de los puertos iraníes (Irán un país que depende casi totalmente de la exportación de petróleo).

Obviamente parece que de momento no ha sido suficiente. Irán sigue bloqueando el estrecho, pero, ¿por cuánto tiempo? Si no suelta las partes nobles occidentales –Europa hace como que no va con ella, pero es la más perjudicada–, el grande, EEUU, en un acto de desesperación, podría lanzar toda su fuerza sobre el pequeño sin ningún tipo de control. Y eso sería la destrucción de Irán.

Lo importante ha sido ser consciente de que el chantaje iba a funcionar, que el precio del petróleo iba a subir y que esta guerra no iba a ser un paseo para EEUU

No pensamos que esto preocupe mucho a los dirigentes de la guardia revolucionaria en lo que respecta al país o la población, visto como suelen tratarla, pero probablemente si lo tengan en cuenta de cara a su propia integridad física y sus cuentas corrientes.

Por su parte, Donald Trump no puede permitirse que el precio del petróleo se mantenga por encima de 100 dólares mucho tiempo, porque entonces puede dar por perdidas las elecciones a las cámaras de representantes. Significaría, en la práctica, el final adelantado de su mandato.

La inflación es como la pasta de dientes: una vez sale del tubo, es muy difícil volver a meterla dentro, da igual que las elecciones sean en noviembre. Y si llega a las elecciones sin haber conseguido que baje el coste de la vida, sino que, más bien al contrario, la inflación sea superior a cuando llegó, puede darlas por perdidas.

Además, nadie se pone a enriquecer uranio por encima del 20% para fines pacíficos y mucho menos acercarse al 60 % en 420 kilos almacenados, qué es lo que tiene actualmente Irán (un dato que está más que certificado por todos los organismos internacionales).

Si Trump no consigue un triunfo frente al programa militar nuclear iraní después de la que ha montado, no le quedará más remedio que ir a por todas.

***Víctor Alvargonzález es socio fundador de la empresa de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance.