El FMI reduce en dos décimas su previsión de crecimiento global para 2026. Lo deja en el 3,1% por la guerra de Irán ¡No es un mal dato! Junto con esta reducción anuncia un repunte de la inflación (3%). Peor dato. 

A España le pronostica un crecimiento de 2,1% de PIB en 2026 por encima de los países punteros de Europa y el doble que la media de ellos. Esa previsión es un 0,2% menor que la anterior (que era del 2,3%). A cambio anuncia que la inflación española será del 3% superior a la de Europa que estará en el 2,6%.

Airef (Agencia Independiente de Responsabilidad Fiscal) también rebaja el crecimiento del PIB español al 2,3 y sube la inflación prevista al 3% debido a la guerra de Irán.

Mi opinión es que tanto el FMI, como la Airef son excesivamente cautelosos en el PIB español. Como lleva pasando desde hace casi cuatro años España sobrepasará estas previsiones.

La guerra de Irán supondrá dificultades para este crecimiento. Pero dará ventajas a la economía española.

Estados unidos, otro gran mercado sólo representa el 4,5% del total de exportaciones españolas

Las exportaciones hacia los países asiáticos, incluyendo China, pueden bajar por su menor crecimiento. China ha reducido sus previsiones de crecimiento del 5/4,5% al 4% para este año: porque exportará menos a los países en conflicto y alrededores; y porque su demanda interna flojea. Pero China es solo el 2/3% de nuestras exportaciones.

Nuestros principales clientes son centroeuropeos e Inglaterra. Los europeos de clase media se han acostumbrado a comer productos frescos españoles, fruta y verduras, por razones de salud; una costumbre que varía muy poco a pesar de los precios. Consumirán menos cantidad, pero la pagarán más cara.

Estados unidos, otro gran mercado sólo representa el 4,5% del total de exportaciones españolas. Los aranceles de Trump influyen, pero no tanto.

Por el contrario, hay factores positivos para la economía española procedentes de la guerra de Irán.

El primero es el desvío del turismo europeo e internacional hacia la península ibérica y los archipiélagos balear y canario. La guerra dificulta el turismo del sudeste asiático porque las líneas aéreas pasan por los aeropuertos del golfo.

La inversión extranjera vendrá a refugiarse y dado que España sigue sin construir lo necesario

España repetirá los 100 millones de turistas. Turistas que gastarán más porque los precios subirán con la inflación.

Además, el mix energético español da ventaja a su industria intensiva en energía. La presencia de las renovables hace que España dependa menos de las energías fósiles. Alrededor del 50% de su energía es eólica, solar o hidráulica.

Su electricidad será más barata que a nivel internacional; un factor de competitividad. Y nuestro suministrador de gas está en el Mediterráneo (Argelia), o en el Atlántico (EEUU y el caribe). Los precios serán altos, pero habrá suministro, que en otros países escaseará.

La “regularización” aprobada por el gobierno hará entrar en el mercado laboral oficial muchas de las 500.000 personas regularizadas que estarán dispuestas a trabajar con salarios bajos. Eso reducirá el coste laboral y aumentará el margen empresarial.

En particular en las Pymes, hostelería y turismo. Un factor de crecimiento porque pocos de los “regularizados” se irán con la incertidumbre actual.

Un factor ambivalente será el sector inmobiliario. La inversión extranjera vendrá a refugiarse y dado que España sigue sin construir lo necesario, con el aumento del número de familias, el precio de la vivienda seguirá alto. Fuera del alcance de muchos jóvenes.

España crecerá en el sector inmobiliario. Pero los españoles jóvenes seguirán sin vivienda.

El sistema fiscal depredador, junto con la inflación creciente, empobrecerá de la clase media reduciendo la capacidad adquisitiva de sus salarios. Pero permitirá un mayor gasto público, que es lo que enloquece al gobierno Sánchez, que paga cada vez más a funcionarios, pensionistas, y subsidiados.

Hay más factores en juego. Pero sólo con esos se puede pronosticar que:

  1. La economía española crecerá más de lo previsto por los organismos nacionales e internacionales. Por encima del 2,5%.

  2. La clase media y trabajadora española perderá capacidad adquisitiva.

Este diagnóstico le agradará, o no, dependiendo, querido lector, de si es rico o clase media y trabajadora, del sector privado o público, propietario o en busca de vivienda.

Porque el PIB es estadística, lo real es su bolsillo.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.