Los lectores saben que hasta ahora mis previsiones económicas para España eran moderadamente optimistas. Pronosticaba un crecimiento superior al 2,5% del PIB para 2026 en contra de organismos como el FMI, el Banco de España y el propio gobierno que lo cifraban en un 2,1/2,2%.

Sin embargo, acabo de ver datos preocupantes. Son coyunturales, pero si se consolidan podría cambiar el escenario.

Son datos: nacionales, europeos e internacionales.

La EPA del primer trimestre es preocupante. El desempleo creció en 231.500 personas. La mayor cifra desde 2017. Superior, incluso, a la del primer trimestre de 2020 (121.000), en plena crisis de la pandemia.

La ocupación cayó en 170.300 personas. Número solo superado en ese primer trimestre de 2020 (285.600) ¿Está dando el mercado laboral español señales de estancamiento o declive? Aun así, hay 22.293.000 ocupados. Una cifra nada desdeñable.

Lagarde, la presidenta del BCE, no se atreve a subir el tipo de interés por si el continente entra en recesión

Con ese comportamiento el crecimiento del PIB español se compromete.

Más aún, la renta per cápita menguará. El aumento de la población hace que no sólo no crezca, se reducirá. Los españoles individualmente somos más pobres que hace un año, hace dos, hace tres, …

A nivel europeo las cosas pintan bastos. Lagarde, la presidenta del BCE, no se atreve a subir el tipo de interés por si el continente entra en recesión. Dice que necesita más información. En realidad, sabe que debería subirlos para evitar una inflación, alta en Europa (2,4%) y en España (3,2%).

Pero subir el tipo de interés supone desaceleración económica. Es decir que el BCE no ve fuerte la economía de la zona euro.

A todo esto, se suma un dato sutil, pero importante. Las inversiones de Warren Buffet, el gurú económico mundial, están en casi 400.000 millones en liquidez, creciendo mucho en los principios de 2026.

La economía mundial puede estar cogida con alfileres con alto riesgo de crisis

Lo que significa que considera que los activos de todo tipo están excesivamente caros y teme la ruptura de alguna burbuja, que arrastre a una crisis bursátil y de otros activos económicos. Algo que se vivió en 2007/2008 con las hipotecas subprime.

Conclusión: la economía mundial puede estar cogida con alfileres con alto riesgo de crisis, con activos demasiado caros, la europea no despega y la española se puede estar ralentizando.

Si hubiera un detonante, un cisne negro (así se llama en economía de crisis), todo podría caer como un castillo de naipes.

Hay dos factores que pueden desencadenar una posible crisis: el sector del crédito privado y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

El crédito privado financia las operaciones empresariales al margen de la estricta regulación bancaria. Tiene mucha variedad. Pero en síntesis se basa en entidades que prestan a empresas con menos garantía y más rentabilidad que los bancos. Una de las instituciones más dedicadas a ello es Blackstone, Apolo, …

Financian a empresas para su crecimiento con menos trabas que los bancos. Son operaciones con una alta tasa de riesgo y morosidad. Aunque los expertos desechan su implosión, se desconoce su situación por falta de regulación y transparencia. Si cayese arrastraría los bancos y aseguradoras que a su vez les financian originando una crisis sistémica.

Los expertos de USA consideran que su importancia es pequeña y no existe riesgo de impago generalizado. Pero lo mismo decían las casas de calificación (S&P, Moody’s, …) de las hipotecas subprime y los productos que las contenían y luego explotaron.

¿Qué hacer ante ello? Buscar rentabilidades en productos de renta fija, bonos soberanos, o inversiones inmobiliarias, sin olvidar ponerse en liquidez (como Warre Buffet) a la espera de las correcciones de mercado, para entrar a comprar luego.

Claro está que, si todos hacen lo mismo por temor a una implosión, la crisis se generaría igualmente. Sería la profecía autocumplida, en la que Warren Buffet sería la vanguardia.

El otro factor es el estrecho de Ormuz. Si su cierre dura mucho habrá falta de suministros, se disparará la inflación, los Bancos centrales subirán los tipos de interés y caerán los precios de los algunos activos.

Así que mire con el rabillo del ojo a los demás inversores y adelántese o rece. Cualquiera de las dos alternativas vale, la una para esta vida, la otra para la eterna.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.