No es la primera vez que lo denuncio, ni soy el único en hacerlo. Pero es necesario que la opinión pública sea consciente de la barbaridad que el Gobierno Sánchez está haciendo con los impuestos.

En 2025 el déficit público fue del 2,2% del PIB. Por debajo de lo previsto por el propio gobierno. Desde un punto de vista de la Hacienda pública podría considerarse un éxito ¿Montero deja las arcas públicas saneadas?

También el 100,4% que la deuda pública supuso ese año sobre el PIB puede considerarse un éxito. El Gobierno alardea de ello. 

Pero si se analiza desde el punto de vista del ciudadano la conclusión varía. El esfuerzo fiscal, la parte de la renta que los españoles han dedicado a los Impuestos, aumento entre 2018 y 2024 (periodo sanchista) en 2% del PIB, mientras en Europa disminuyó una media del 1,1%.

Es decir cada vez los españoles pagan más de su renta familiar al Estado; y cada vez más que la media de Europa. En 2024 el esfuerzo fiscal de un español era un 52,8% superior a la media europea.

En el caso del IRPF el aumento de recaudación en el periodo sanchista por IRPF ha sido por encima del 92%

En el caso del IRPF el aumento de recaudación en el periodo sanchista por IRPF ha sido por encima del 92%. Pasó de 83.000 millones de euros en 2018 a 160.000 millones de euros en 2025 (previsión de FUNCAS)

¿A subido en esa proporción la renta de la familia española? ¡NO! No en capacidad de compra, pero ni siquiera en valores absolutos.

Ese aumento se debe a que no se han deflactado los tipos del impuesto del IRPF en las franjas de la clase media. Algo que piden todos los expertos en hacienda pública.

En el caso del IVA lo mismo. A pesar de las medidas coyunturales de bajadas temporales, cuando se han recuperado los tipos del 21% el consumidor se ha visto aun más asfixiado por el impuesto. 

Un ejemplo: uno de los productos típicos de Semana Santa, la torrija, está entre 4 y 5 euros. Pero la subida de algunos de los componentes ha sido del 30% o más. 

El contribuyente medio español está trabajando desde enero a agosto para pagar impuestos al Estado

Sobre esta sufrida torrija encarecida, dulce modesto donde los haya, Hacienda cobra el 10% de IVA. A pesar del aumento del coste, el productor no puede subir mucho el precio y tiene que reducir su margen, porque al consumidor 4 o 5 euros ya es mucho. En realidad, a quién de verdad endulza la torrija es al gobierno que cobra ese 10%.

Porque el contribuyente medio español está trabajando desde enero a agosto para pagar impuestos al Estado.

Si desde el punto de vista de los ingresos de la hacienda pública la situación es asfixiante, desde el punto de vista del servicio público es decepcionante.

¿Ha subido un 90% la eficiencia de los transportes ferroviarios y las carreteras? ¿La asistencia sanitaria pública ha mejorado en esa cantidad? ¿Los resultados de la educación en PISA? …

El deterioro en el AVE es tan manifiesto que no hay duda. El ministro del ramo solo tuitea, incapaz de restaurar la vía entre Madrid y Malaga en Semana Santa. Las carreteras de competencia estatal, antaño joyas de la corona del servicio público, en muchos casos están llenas de remiendos y baches.

Los médicos están en huelga porque la ministra del ramo no quiere atender sus demandas profesionales.

El informe PISA de 2022/23 mostraba un retroceso en matemáticas y ciencias de los estudiantes españoles. La universidad pública, a pesar de que está financiada por los Presupuestos del Estado pierde alumnos que se van a las privadas que pagan sus familias o ellos mismos.

¿Y el resto de los servicios? Salvo la eficiente persecución de los servicios fiscales conseguir una cita en la Seguridad Social o el SEPE es una aventura.

Hay excepciones. En la Comunidad de Madrid mi experiencia con la atención sanitaria pública es buena. En parte porque la sabia combinación del gobierno de Ayuso entre sanidad pública y privada consigue reducir las listas de espera.

Justo una Comunidad Autónoma en la que los impuestos autonómicos van a la baja. Al contrario que en el Estado.

En resumen: el Estado cada vez cobra más impuestos y ofrece menos servicios, deteriorando su calidad.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.