Cada declaración de Trump influye en el mundo de las finanzas. Si dice que la guerra se ralentiza, como esta semana, la bolsa sube y los precios de los combustibles fósiles se relajan. Si amenaza con destruir a los ayatolás lo contrario.

Si sube los aranceles los mercado bursátiles tiritan, luego, cuando reduce la amenaza, vuelven a aparecer los compradores. 

A sensu contrario, los valores refugio (metales preciosos en general) bajan o suben según sus declaraciones en razón inversa a la bolsa o en razón directa directa a los precios de los combustibles fósiles. 

De manera que, si se supiera con un poco de antelación, que declaraciones iba a pronunciar el actual presidente de EEUU se vendería o compraría para especular.

Un especulador avispado vendería en bolsa un poco antes del momento en que Trump anuncie que va a atacar o a subir aranceles, porque al día siguiente los índices bursátiles mundiales bajarán. Al contrario, cuando Trump anuncia una tregua o una relajación de los aranceles.

La clave está en adivinar y estar atentos al oráculo de Trump

La clave está en adivinar y estar atentos al oráculo de Trump. Como los griegos querían descubrir el futuro preguntándoselo al oráculo de Delfos.

La relevante de la especulación trumpiana es esa adivinación previa. Pero hacerse Trumpologo no es fácil

Lo primero sería conocer con cuanta antelación se preparan los cambios de postura.  Es un pregunta clave ¿Actúa Trump después de un meditado análisis de la situación de al menos unos días? ¿O sólo son unas horas? ¿O unos minutos? ¿O lo hace instantáneamente a impulsos?

En todo caso hay una sospecha. Salvo que se produzca la última de las hipótesis -que responda a impulsos instantáneos- es seguro que el mismo Trump, o sus colaboradores más estrechos y los que están en contacto con ellos tienen “insider information” (información privilegiada) o, al menos, información anticipada.

De manera que no sería raro que los que poseen esta información la aprovechen, después de ver como se mueven los mercados ante los movimientos del presidente de EEUU. Tanto en los activos bursátiles, como en el precio de los combustibles y los valores refugio,¿Están jugando esos círculos a esa especulación? En caso afirmativo ¿Sería legal? ¿Sería ético?

La clave siguiente es la intención: se hacen las declaraciones por razones estratégicas y la especulación es solo una consecuencia inevitable o al revés

Para esos juicios lo primero es tener datos sobre los movimientos financieros de esos círculos. Reconozco que yo no los tengo, por lo que cualquier juicio que emitiera sería una imprudencia.

Pero en el supuesto de que existieran esos movimientos habría que ver si legalmente son punibles. 

La Insider Information está regulada por ley para los miembros de los Consejos de Administración de las empresas cotizadas y los operadores de los mercados bursátiles y de otras materias. También para los miembros de los gobiernos.

Pero en este último caso se refiere más a informaciones de tipo político que a las financieras. Aunque ambas están siempre relacionadas.

De manera que, demostrado el uso de esa información (lo cual ya es improbable), habría que desplegar un extenso aparato legal para definir si es o no legal y que jueces tienen la competencia para hacer el juicio.

Sin embargo, el nivel de responsabilidad no es solo legal. En lo profundo de las acciones está el nivel ético.

Para medir la responsabilidad ética se puede acudir al esquema clásico: objeto, intención y consecuencias.

La especulación en si (el objeto) no es ni buena ni mala. Es indiferente. Un especulador incluso equilibra el mercado porque vende cuando sube mucho y compra cuando baja mucho; amortiza las oscilaciones.

La clave siguiente es la intención: se hacen las declaraciones por razones estratégicas y la especulación es solo una consecuencia inevitable o al revés. En el primer caso el juicio ético sería neutral. En el segundo, si el interés primero es la especulación, el juicio ético sería  condenatorio.

Pero es en las consecuencias donde está la “madre del cordero”. Si se trata de guerra, con sus consecuentes “efectos colaterales”, es decir vidas, incluso de inocentes, el juicio es claramente condenatorio. Ganar dinero a costa de ello es reprobable.

Así de complicado es manifestarse sobre la moralidad o no de las declaraciones y los hechos de Trump y los que los aprovechan financieramente. Lo que es evidente es que “a rio revuelto, ganancias de pescadores”.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.