Un inversor sentado frente a la pantalla en la que se muestra la curva del Dax. Europa Press
Todavía no sabemos cómo o cuándo se reabrirá el estrecho de Ormuz. Lo que sí sabemos es que, quien además de fondos de inversión tradicionales tenía en cartera fondos de inversión cotizados (ETFs), ha gestionado mucho mejor el conflicto.
Los fondos cotizados, más conocidos como ETFs (Exchange Traded Funds) son fondos de inversión, pero, entre otras muchas ventajas, tienen la de que se pueden comprar y vender en minutos (frente a los días que se tarda en traspasar un fondo de inversión tradicional a otro).
A nuestros clientes les insistimos de forma casi obsesiva que los fondos de inversión tradicionales y los fondos cotizados no son antagónicos, sino complementarios.
Para empezar, hay muchos activos en los que solo se puede invertir a través de ETF. Además, la inmediatez operativa mencionada anteriormente nos ofrece algo importantísimo en los mercados: la posibilidad de cubrirnos rápidamente ante un cambio de tendencia o una corrección significativa.
Algo que antiguamente estaba reservado a especialistas y operadores de las mesas de contratación, ahora es tan sencillo como comprar o vender una acción.
A nuestros clientes les insistimos de forma casi obsesiva que los fondos de inversión tradicionales y los fondos cotizados no son antagónicos
Tratar de hacer timing con fondos tradicionales en el corto plazo es peligroso. Traspasar el dinero de un fondo a otro puede llevar días y, en los mercados, las caídas pueden ser muy rápidas. Y las recuperaciones también.
Pretender sacar partido a movimientos inferiores al 10% con fondos que tardan días en traspasarse resulta complicado. Para cuando has vendido, puedes haber asumido una caída del 3% o 4% desde que diste la orden de traspaso.
Y que cuando quieras reincorporarte al mercado, ya haya subido un porcentaje similar. No se puede mover un petrolero cuando tu margen de movimiento es de solo 100 metros.
Por el contrario, a una lancha fueraborda le bastan 10 metros. Y eso es un ETF. Un fondo de inversión con una capacidad de maniobra infinitamente más rápida que la del fondo de inversión tradicional.
En lugar de dos o tres días, se tardan dos o tres minutos en salir de un activo y entrar en otro, pues cotizan como acciones. En los mismos periodos de apertura y cierre del mercado que las acciones.
Traspasar el dinero de un fondo a otro puede llevar días y, en los mercados, las caídas pueden ser muy rápidas
Un ejemplo de la utilidad de complementar una cartera de fondos de inversión tradicionales con una cartera formada por ETF (fondos cotizados) lo estamos viendo ahora en la guerra de Irán.
El ataque se produjo en un fin de semana, es decir, sin posibilidad de tomar ninguna posición. Pero la subida importante en el precio del petróleo —que es lo que afecta a los mercados— no fue inmediata.
El lunes siguiente al ataque, el petróleo todavía se movía en el entorno de los 85$. Tiempo suficiente para que avisáramos a nuestros clientes con fondos cotizados en cartera para que tomaran posiciones en activos que se beneficiaran de un entorno de guerra en el golfo Pérsico y cierre del estrecho de Ormuz.
Todo ello antes del cierre del mercado de ese día y a ese precio. Y quien simplemente quisiera reducir riesgo, pudo descargar su cartera de renta variable y renta fija de medio-largo plazo también en minutos. Y llevar ese dinero a un ETF monetario.
Hacerlo con fondos de inversión tradicionales no sólo habría sido mucho más lento, también hay que pensar que en algún momento habrá que volver al mercado y/ o deshacer esas coberturas.
Y quien simplemente quisiera reducir riesgo, pudo descargar su cartera de renta variable y renta fija de medio-largo plazo también en minutos
El estrecho de Ormuz no estará eternamente cerrado; Occidente no se lo puede permitir. Con fondos de inversión tradicionales, el proceso de vuelta al mercado puede tardar días, pero la recuperación en situaciones de sobreventa suele ser muy rápida, cuando sea que se produzca.
Alguien se preguntará también que por qué hacer esas coberturas, pudiendo esperar "tranquilamente" a que se recuperen los mercados. La respuesta es un ejemplo de la diferencia entre la teoría y la práctica en los mercados.
Es fácil esperar "tranquilamente" cuando el mercado cae un 5% o un 10%. A partir de un 15% la mayoría de la gente se pone nerviosa y, a partir de un 20 %, la mayoría vende porque tiene auténtico miedo. Y cuando se vende en pánico, normalmente se malvende.
Amortiguar los movimientos a la baja en las carteras de fondos ayuda a mantener la cabeza fría y, al tratarse de fondos cotizados, no es difícil volver a tiempo a la recuperación. Recordemos que se compran y venden en minutos.
Buscar fórmulas para evitar cometer errores de origen emocional cobra especial importancia durante una presidencia de Donald Trump. Lo dijimos en su día y cada vez está más demostrado.
Es fácil esperar "tranquilamente" cuando el mercado cae un 5% o un 10%. A partir de un 15% la mayoría de la gente se pone nerviosa
Como lo está, que, en caso de rotar la cartera en una presidencia Trump, mejor hacerlo con productos dinámicos que nos permitan adaptarnos rápidamente a los bandazos que caracterizan su forma de actuar y negociar
También se preguntarán ustedes porque esto no se hace más en las carteras gestionadas por la banca y las sociedades de valores y la respuesta es muy sencilla: porque los ETF les dejan poca comisión.
Los asesores no independientes obtienen la mayoría de sus ingresos de la parte de las comisiones de gestión que les ceden las gestoras de fondos. Los ETF, al tener una comisión de gestión bajísima, no "ceden" comisiones. Son muy rentables para el cliente, porque son muy baratos, pero no para bancos, sociedades de valores o sus agentes.
También se planteará alguien hasta qué punto es interesante esto, teniendo en cuenta que el traspaso de fondos tiene la ventaja de que no se afloran plusvalías cuando se trata de un particular y no de una sociedad.
En nuestra opinión, esa desventaja se compensa por todas las ventajas descritas anteriormente y porque los ETF permiten invertir en muchos activos y sectores, a los que no se puede llegar a través de fondos tradicionales. Además, no estamos hablando de invertir solo en ETF, sino de complementar la cartera de fondos de inversión tradicional.
***Víctor Alvargonzález es socio fundador de la empresa de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance.