La bolsa es un mecanismo que transfiere dinero de los impacientes a los pacientes” (Warren Buffett).

Hay tres informes/eventos anuales imprescindibles para todo buen inversor en los mercados de valores: la carta anual de Berkshire Hathaway (Warren Buffett), la junta anual de accionistas de Fundsmith y el UBS Global Investment Returns Yearbook (antes lo hacía Credit Suisse).

El anuario del banco suizo es imperdible porque actualiza magnitudes muy útiles del largo plazo en los mercados financieros, así que, en el artículo de hoy, aprovecharé para resaltar algunos de los gráficos más relevantes del último estudio para que sirva como manual para consultas rápidas.

En el periodo de más de cien años comprendido entre 1900 y 2026, los pesos de los países en la bolsa mundial han variado significativamente: Estados Unidos ha pasado a suponer casi dos tercios del mercado (62%), aunque su PIB representa una cuarta parte del PIB mundial (26% aproximadamente).

Esa diferencia tiene lógica, ya que la todavía primera potencia mundial ostenta las principales empresas del planeta y las que más valor aportan en casi todos los sectores y, principalmente, en el tecnológico.

Sin embargo, el desfase del caso chino no tiene sentido. Pesa poco más de un 3% en la bolsa mundial, pero su PIB equivale a casi el 17% del global. Este desequilibrio se irá corrigiendo y he aquí precisamente una de las grandes oportunidades que hay en el mercado.

España ni aparece en el gráfico ni se la espera. Encima, en nuestra bolsa, hay muy poca presencia de sectores innovadores. No es de extrañar que los españoles inviertan casi todo en ladrillo. Aun así, muchos seguirán mirando a nuestro selectivo como si importase demasiado:

La poca presencia de sectores growth en el Ibex no es sólo un problema de nuestro país, sino algo común en Europa. A continuación, se comparan los pesos de los diferentes sectores económicos en la bolsa reflejando cómo han variado en más de un siglo. El Reino Unido nos puede servir como proxy del Viejo Continente.

En ambas regiones (hacia el año 1900), el sector líder era el ferroviario, nada extraño en aquel entonces. Pero hoy, el sector comandante en jefe de EEUU es el tecnológico. En el Reino Unido (y en Europa), el peso de dicho sector es ínfimo:

Invertir en bolsa es un riesgo a corto plazo, no invertir en bolsa es un riesgo a largo plazo. Einstein llamó al interés compuesto la fuerza más poderosa del universo (rentabilidad sobre la rentabilidad obtenida el año anterior y así sucesivamente).

La bolsa americana es la absoluta referencia mundial y ha dado una rentabilidad media anual del 9,8% desde el año 1900 (6,6% descontando la inflación).

¿Mantendrás tu dinero estancado en la cuenta corriente? Un 9,8% durante muchos años es una barbaridad. Ejemplo: si tienes 30 años y eres capaz de invertir 250 euros al mes en bolsa, cuando te jubiles con 67 años habrás acumulado casi 1.000.000 €. Después de leer esto, plantéate si vas a seguir despilfarrando el dinero:

Observa en este gráfico de Charlie Bilello la diferencia entre tener el dinero en bolsa o perdiendo valor en la cuenta corriente (rentabilidad negativa vía inflación). En los últimos 30 años, la bolsa te habría permitido casi multiplicar por 10 tu capital, mientras que en la cuenta corriente habría perdido más de la mitad de su valor:

Veamos las rentabilidades anuales en términos reales (descontando la inflación) de bolsa, bonos y letras del Tesoro en distintos países. Sudáfrica, Australia y Estados Unidos lideran la clasificación en bolsa. En la cola, están Bélgica, Italia y, como farolillo rojo, Austria (España no está muy lejos de estas tres naciones):

En esta tabla, podemos consultar el detalle. Dijimos que la rentabilidad media anual de la bolsa estadounidense es del 9,8% (6,6% en términos reales). Es decir, la bolsa americana triplica el dato de su inflación media (queda claro que es la bolsa lo que verdaderamente permite evitar la pérdida de poder adquisitivo que generan los precios).

En el caso de España, la rentabilidad media anual en términos reales de la bolsa es de casi tres puntos porcentuales menos: 3,7%. Aparentemente, los mercados que figuran en la parte baja de la tabla son más rentables, pero esto se debe a que nacieron más tarde y no sufrieron las consecuencias del crac del 29:

Mucha gente cree que los bonos son seguros. Sin embargo, los de EEUU han sufrido caídas de hasta el 50% debido a la inflación. Las acciones caen más fuerte en el corto plazo (hasta un 80% en el crac del 29), pero históricamente han recuperado su valor real más rápido que la renta fija:

En esta primera tabla de JP Morgan, podemos observar la rentabilidad desde 2016 de las diferentes clases de activos y estilos:

Y en esta otra, la rentabilidad de las principales bolsas mundiales:

Nunca comprarás en el mínimo exacto ni venderás en el máximo perfecto. No es ninguna tragedia. El éxito depende completamente de qué tan desapasionado te comportes con las fluctuaciones a corto plazo.

Peter Lynch decía: “Todo el mundo tiene capacidad intelectual para ganar dinero en bolsa, pero no todo el mundo tiene estómago”.