Paneles fotovoltaica con nieve.
El invierno siempre llega en el mismo orden y en el mismo momento: después del otoño, que va enfriando la cálida temperatura del verano, al que siempre se llega después de la primavera.
La metáfora me sirve para hablar de una noticia que ha dejado congelado a más de uno. En enero de este año, se han instalado solamente 23 MW de energía fotovoltaica, cifra que contrasta con los más de 700 MW que se venían instalando en los últimos tres años.
Si repasamos los objetivos del PNIEC, no hay razón para que cunda el pánico, pues estamos en la senda de cumplimiento; pero si aterrizamos al nivel de los inversores, la cosa se complica.
La demanda debería ser alrededor de un 34% superior a la de 2019 para que los objetivos del mix de generación propuesto tengan sentido.
Es conocido en el mercado que los precios del pool en las horas solares son muy bajos, e incluso negativos, y que firmar hoy un PPA lo suficientemente atractivo para obtener retorno de la inversión, es una quimera.
Los financiadores, por supuesto, esperan que los proyectos sean rentables y sus ingresos previsibles para asegurarse de que los créditos les sean devueltos. Nada que deba sorprendernos.
La transición energética, que constantemente altera las variables de la ecuación, provoca nuevas incógnitas que solo se despejan cuando se asientan los cambios.
En un mercado en el que la demanda ha crecido de media un 0,7% desde 2023 hasta 2025, frente al 2,9% que estimaba el PNIEC hasta 2030, lo cierto es que no despega.
La demanda debería ser alrededor de un 34% superior a la de 2019 para que los objetivos del mix de generación propuesto tengan sentido. Sin un equilibrio entre generación y demanda aparecen los problemas que son ya de sobra conocidos por todos.
Con problemas de acceso tanto para la generación como para los consumidores, las baterías stand alone o en hibridación de proyectos renovables parecen aportar una solución, junto al bombeo, que además es muy eficiente.
Es presumible que esto también ocurra y que veamos cómo los proyectos fotovoltaicos sin hibridación vuelven a ser atractivos.
La primera necesidad que las baterías deben satisfacer es la reducción del curltaiment o vertidos de energía en aquellas horas en las que la demanda no puede absorber la capacidad de generación renovable del sistema.
Pero el almacenamiento abre también la ventana de la participación en los servicios de regulación, los pagos por capacidad y, una vez desplegadas de forma masiva, generan un efecto de aplanamiento de la curva de precios.
Dentro del sector renovable, estamos acostumbrados a la volatilidad, que puede ser de los precios, de la regulación, o de los costes de construcción que se han incrementado en los últimos años
Son momentos complicados, sin duda, pero como las estaciones del año que son cíclicas, también pasarán y llegará la primavera.
En mercados donde los sistemas de almacenamiento están más desarrollados, el spread o diferencia entre los precios de las horas solares y las nocturnas se ha reducido. De hecho, lo que ocurre es que los primeros tienden a subir y los segundos a bajar, en un movimiento de regresión a la media que reduce la volatilidad del mercado.
En un sistema eléctrico como el nuestro, es presumible que esto también ocurra y que veamos cómo los proyectos fotovoltaicos sin hibridación vuelven a ser atractivos.
En mercados como el griego, por ejemplo, no se autorizan proyectos de fotovoltaica sin hibridación, y quizás sea lo más sensato en un mercado con diferencias muy altas de precios entre las horas solares y el resto. Pero ya podemos anticipar que la solución funciona y que la industria que ahora atraviesa la tormenta, superará el trance.
Soy consciente de que hay mucho desarrollo en marcha, mucha inversión comprometida y, detrás de todo ello, historias de personas cuyo trabajo se ve afectado por los momentos difíciles que atraviesa el sector.
Solo deseo que nuestro sector renovable sea capaz de adaptarse como lo ha hecho siempre en momentos de dificultad.
Volverá la primavera. Quizás sea momento de refugiarse en los cuarteles de invierno.
*** Jorge González Cortés es el vicepresidente del Grupo Gesternova (Contigo Energía)