El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, en un acto en Teherán.

El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, en un acto en Teherán. Efe

Opinión EN EL MOMENTO ADECUADO

Un Irán debilitado y acorralado es un animal peligroso

Publicada

Hace años que Irán es un problema recurrente para los mercados. La posibilidad de una intervención armada a gran escala por parte de EEUU ha sido siempre motivo para que cayeran las bolsas y se disparara el precio del petróleo.

Pero ahora, que estamos ante una de las situaciones en las que es más probable que se produzca esa intervención, las bolsas ni se han inmutado. Y el petróleo, aunque ha subido, tampoco se ha disparado al alza.

La reacción del mercado está siendo racional. Irán no ha resultado ser tan poderoso como lo pintaban y sus misiles poco efectivos frente a las defensas antimisiles de Israel y EEUU. Que además aporta su paraguas defensivo a sus aliados del golfo.

La posibilidad de una intervención armada a gran escala en Irán por parte de EEUU ha sido siempre motivo para que cayeran las bolsas

La única arma que le queda a Irán es cerrar el estrecho de Ormuz. Y tampoco está claro que lo pueda mantener cerrado mucho tiempo. Es lo único que afecta a los mercados, porque es lo que afecta al precio del petróleo. La producción iraní es muy baja, lo grave es la producción que sale por ahí desde otros países del golfo.

Además, si Irán consiguiera cerrar el estrecho, a quien más daño haría sería a sí mismo y a su principal aliado geopolítico, China, que es el mayor comprador de petróleo iraní.

En cuanto a Putin, parece más interesado en que EEUU no se escore demasiado a favor de Ucrania en las negociaciones que se están llevando a cabo que a defender a los iraníes.

En cuanto a la parte económica, Irán tiene una inflación anual del 48% y su economía es un absoluto desastre. No están como para vender menos petróleo y dejar de ingresar divisas. Especialmente si quieren mantener un conflicto armado. Parece claro que les conviene alcanzar un acuerdo.

La única arma que le queda a Irán es cerrar el estrecho de Ormuz. Y tampoco está claro que lo pueda mantener cerrado mucho tiempo

Luego está la posición de la administración norteamericana. Qué duda cabe que nunca han estado en mejor posición negociadora o incluso que tengan la tentación de acabar con el problema para siempre.

Pero el riesgo de perder el poder en las cámaras de representantes en las próximas y no muy lejanas elecciones midterms es considerable. Imagínense presentarse con una guerra impopular, carísima y con el precio de la gasolina subiendo.

El problema de todo esto es que a veces las cosas ocurren de forma exactamente contraria a la lógica. Casi nadie esperaba que la invasión de Ucrania se alargara cuatro años. O que el plan norteamericano en Venezuela fuera el que estamos viendo.

Así que hay que plantearse qué podría fallar, para que en nuestro cálculo de probabilidades tengamos en cuenta todos los factores. Incluidos los que tienen menos probabilidad de producirse. Hay que estar preparados para todo.

Irán tiene una inflación anual del 48% y su economía es un absoluto desastre

En nuestra opinión, lo que puede salir mal es que Irán reaccione como un animal acorralado.

En la situación actual, EEUU, sus aliados del golfo e Israel han visto una oportunidad de oro para cortarle las alas, las uñas y hasta quitarle los dientes a Irán.

Trump tiene exigencias duras para los ayatolas, que, sintiendo que no tienen ya nada que perder, podrían plantearse el famoso dicho oriental de que “el miedo cambie de puerta”. En este caso la presión.

Imaginemos por un momento que se inicia un conflicto y que, por débiles que estén los iraníes, son capaces de aguantar un par de meses sin que caiga el régimen.

Lo que puede salir mal es que Irán reaccione como un animal acorralado.

Al cabo de dos meses de campaña de hostigamiento militar aéreo, en la que además seguro que se producirían accidentes, ¿cuál sería la presión mediática y popular en EEUU?

¿Cuál sería el precio de la gasolina? ¿Qué efecto tendría todo ello en las elecciones a las cámaras de representantes? ¿Cambiaría el miedo de puerta? ¿Mejoraría la posición negociadora de Irán?

Obviamente este no sería un cálculo que haría alguien racional. Pero podría ser el que realizara un régimen de clérigos acorralados. Nadie en su sano juicio va a una guerra que sabe que va a perder y donde no le quedaría ninguna capacidad negociadora.

Pero situaciones desesperadas generan reacciones irracionales: podrían jugárselo todo a la carta de la presión de la opinión pública norteamericana. Teniendo en cuenta que el consenso muchas veces se equivoca, es conveniente tener un plan para el caso de que el animal acorralado decidiera atacar al cazador.

***Víctor Alvargonzález es socio fundador de la empresa de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance.