La reciente venta de Acento, la consultora de Publics Affaires (Asuntos Públicos, Lobby, …), ha vuelto a sacar a la luz pública (nunca mejor dicho) la naturaleza de este sector.
La venta se produce en un momento en que en las cortes se encuentra en tramitación el proyecto de ley de transparencia e integridad de los “grupos de interés” ¡Parado desde hace tres años!
Acento fue creado por políticos importantes tanto del PSOE, como del PP. Acento ha sido un vehículo para influir en los gobiernos.
No siempre con éxito para el cliente (por ejemplo, se dice que el BBVA contrató Acento para influir en el Gobierno de Sánchez a favor de la fracasada opa). Pero sí para el lobista, que el año pasado facturó sobre 10 millones de euros; con un beneficio de 1,5 millones (después de que sus dirigentes/accionistas retiraran sus buenos sueldos).
Ahora, han dado el pelotazo (la cifra de venta no se sabe aún); lo han vendido en el momento clave al grupo francés internacional Havas, experto en estos temas, que ha decidido ampliar sus operaciones en España.
El lobby se creó en los países anglosajones para encauzar el diálogo de los poderes económicos con los parlamentos
Acento pertenece a un sector de servicios profesionales conocido en el mundo anglosajón como: lobby. Empresas especializadas en facilitar la interlocución de particulares (personas jurídicas o privadas) con los órganos legislativos, las Administraciones Públicas y la estructura política (gobiernos y partidos).
El lobby se creó en los países anglosajones para encauzar el diálogo de los poderes económicos con los parlamentos. Para facilitar que los legisladores pudieran conocer y valorar los intereses y las opiniones fundadas de diversos sectores empresariales y particulares a la hora de elaborar leyes y para influir en la legislación.
Tanto es así que en la Cámara de Representantes y el Senado de EEUU hay sendas oficinas en las que los lobbies deben registrarse para obtener el permiso para ejercer como tales. Oficinas a las que deben informar de sus actividades.
Por ejemplo, declarar mensualmente los regalos superiores a 10 dólares que han entregado a senadores, diputados o sus equipos; o libros o informes por valor de más de 100 dólares. También todas las actividades y gastos de un viaje patrocinado, comidas, …
La teoría que rige en este tema es que “es imposible poner puertas al campo; siempre existieron, existen y existirán ese tipo de relaciones; y, además, los particulares y las empresas tienen derecho a expresar sus intereses o informaciones a los legisladores”. Por ende, es mejor que se sepa, que quede oculto.
El proyecto de ley tiene previsto declarar incompatible ejercer el lobby durante los dos años siguientes al abandono de un cargo en materias relacionadas con las responsabilidades ejercidas
Por ejemplo, si hubiera existido una ley similar en España, se hubiesen reflejado en los registros cuantas reuniones hubo y con quién han tenido reuniones los dirigentes de Acento (los exministros Blanco, PSOE, y Alonso, PP), y de que trataron en muchos asuntos.
En consecuencia, el ciudadano podría haber conocido mejor las razones o intereses que hay detrás de una determinada legislación, decreto o reglamentos sobre un asunto en particular.
En un pasaje del evangelio Jesús dice: los hijos de las sombras son más astutos que los hijos de la luz. Se refiere al mayordomo que sabiendo que el dueño de la fortuna va a despedirlo, decide perdonar deudas a sus deudores para tener su favor cuando esté en el paro.
Esa astucia ha hecho que los señores Blanco y Alonso hayan ejercido el lobby entre las sombras. En competencia con otros profesionales que, por no haber estado con sus cargos de ministros, han estado en condiciones de inferioridad para competir con ellos.
El proyecto de ley tiene previsto declarar incompatible ejercer el lobby durante los dos años siguientes al abandono de un cargo en materias relacionadas con las responsabilidades ejercidas. Creo que es poco tiempo, pero al menos limitará determinadas tentaciones.
En Acento ha habido unos astutos (espabilados) que se han aprovechado de la falta de esa legislación. No creo que haya habido nada ilegal. Pero visto, lo visto, para evitar sospechas: ¡Ley española del lobby ya!
Aunque con la composición que hay en Congreso hoy ¿es lo más prudente? ¿Será fiable esa legislación? Bueno, siempre se podrá cambiar en el futuro. La sabiduría popular dice que: lo mejor es enemigo de lo bueno.
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.