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Opinión

M&A en España: por qué 2026 será un año clave para la consolidación empresarial

Pablo García-Villosada
Publicada

El mercado de fusiones y adquisiciones en España afronta 2026 desde una posición de mayor claridad que en los últimos años. Tras el ajuste posterior a la euforia de 2021 y 2022, el sector ha recuperado una lógica más racional, basada en métricas reales, visibilidad de ingresos y encaje estratégico.

Lejos de frenar la actividad, este nuevo contexto está sentando las bases para un ciclo de operaciones más sostenido y estructural.

Durante el último ejercicio se ha confirmado una tendencia clave: el mercado no se ha enfriado, se ha profesionalizado. Compradores e inversores mantienen liquidez y apetito, pero han elevado el nivel de exigencia. Hoy se paga menos por expectativas y más por modelos de negocio contrastados, equipos sólidos y capacidad de adaptación a un entorno tecnológico cada vez más exigente.

Este cambio de paradigma explica por qué 2026 se perfila como un año decisivo. Muchas compañías que crecieron con fuerza durante la última década han alcanzado un punto de madurez natural.

Empresas como Seedtag, Freepik, Cabify, Job&Talent, Fever, Exoticca o Factorial reúnen hoy características (escala, internacionalización y estructuras profesionales) propias de procesos de M&A de mayor tamaño, ya sea con compradores industriales o con fondos de private equity.

Junto al software, la consultoría tecnológica se consolida como el segundo gran polo de actividad

El sector tecnológico seguirá siendo el principal motor del mercado, con especial protagonismo del software empresarial y del modelo SaaS. En los últimos cinco años se han cerrado centenares de operaciones en este segmento en España y Portugal, la mayoría de tamaño medio y con escasa visibilidad mediática.

Sin embargo, son estas transacciones las que explican el verdadero volumen del mercado y las que sostendrán la actividad en 2026.

La fragmentación del software B2B, unida a ingresos recurrentes, márgenes elevados y modelos escalables, ha impulsado una intensa actividad compradora. Plataformas especializadas como BSG – Business Software Group, Total Specific Solutions, Cegid, Visma, Grupo Castilla, TeamSystem o Everfield… concentran buena parte de estas adquisiciones, mientras que en operaciones de mayor tamaño destacan fondos de private equity como HG, Oakley Capital, Silver Lake o PSG.

En todos los casos, el foco está puesto en compañías con previsibilidad, bajo churn y capacidad de crecimiento orgánico tras la integración.

Junto al software, la consultoría tecnológica se consolida como el segundo gran polo de actividad. Se trata de un sector históricamente atomizado que vive un proceso acelerado de integración. Consultoras cotizadas como Altia, Izertis, Sngular o Knowmad Mood, junto a grupos independientes como Hiberus u Oesía y plataformas respaldadas por private equity como Seidor, Plexus o Linkroad, protagonizan un elevado número de operaciones que, aunque de menor importe individual, sostienen gran parte del dinamismo del mercado.

Otro rasgo distintivo del ciclo que se abre es la evolución del perfil del vendedor. Cada vez más empresarios exploran una venta no por debilidad financiera, sino por anticipación estratégica. La aceleración tecnológica, el impacto de la inteligencia artificial y la necesidad de invertir de forma constante en innovación llevan a muchos fundadores a integrarse en grupos con mayor capacidad de inversión, tecnología y acceso a mercados internacionales.

Desde el lado comprador, la exigencia también es mayor. La due diligence tecnológica, la escalabilidad real del negocio y el encaje cultural pesan tanto como los estados financieros.

En este sentido, operaciones como la compra de ONUM por CrowdStrike reflejan una tendencia creciente hacia adquisiciones industriales, donde el objetivo es integrar tecnología crítica desarrollada en España y acelerar su despliegue global.

Además, comienza a emerger una tendencia aún incipiente en Europa, pero muy visible en Estados Unidos: la venta temprana de startups tecnológicas, especialmente en ámbitos ligados a la inteligencia artificial. Compañías como Supersonic, Maisa, Rauda, Happy Robot o Multiverse ilustran cómo la reducción de los ciclos de desarrollo está acortando los tiempos hasta el exit, priorizando la adquisición de talento y propiedad intelectual frente a trayectorias largas de crecimiento independiente.

En conjunto, 2026 no estará marcado por valoraciones desbordadas, sino por consolidación inteligente. El mercado avanzará a dos velocidades: grandes operaciones protagonizadas por compañías maduras y un flujo constante de transacciones medianas que sostendrán el volumen real del M&A.

Para las compañías bien preparadas, con ingresos previsibles, equipos sólidos y una estrategia clara frente a la disrupción tecnológica, el próximo año ofrecerá oportunidades reales para crecer, integrarse o culminar una etapa clave de su desarrollo.

*** Pablo García-Villosada, socio de Bondo Advisors