"I can’t stand it no more, I’m going away, don’t ask me to stay", Peter Frampton.

A veces parece que la CNMC, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, tiene un concepto variable y sorprendente del mercado.

Hace poco han tomado una decisión dañina para la inversión en distribución, decidiendo una tasa de remuneración por debajo del coste de capital real y que penaliza a miles de empresas y viviendas que no tienen acceso a electricidad.

Ahora, parece que acude a una decisión de intención ejemplarizante y que podría interpretarse como aviso a navegantes a los que no sigan la política y mensajes del gobierno.

La multa millonaria a Repsol es alucinante en fondo y forma y, lo que es peor, introduce un precedente de aleatoriedad y exceso punitivo que puede considerarse una amenaza a empresas que se atrevan a tener su propia estrategia independiente de lo que les ordene el gobierno.

Pongamos las cosas en contexto. En 2022, con la inflación desbocada, la ideología predominante y el intervencionismo abyecto que nos asfixia, acusaban a las petroleras y grandes empresas de lucrarse con la subida de los precios y aumentar sus márgenes.

La evidencia era la contraria, pero la narrativa del intervencionismo que ha infectado el debate político en España lo repetía sin cesar.

El entorno de elevada inflación y dificultades para los consumidores fue creado, no lo olvidemos, por la desastrosa decisión de disparar el gasto público y la masa monetaria en un entorno de confinamiento y durante la apertura (MIT, Borio, Congdon y Castañeda etc).

Teresa Ribera, entonces ministra del aterrador ministerio de Transición Ecológica, agradeció a Repsol el “esfuerzo” llevado a cabo a la hora de reducir el precio de los combustibles con descuentos de cinco céntimos por litro para los consumidores minoristas de gasóleo y 10 céntimos para profesionales.

Ribera, además, recomendó a otras petroleras hacer lo mismo. Hoy les multan por ello.

Durante años hemos tenido que sufrir a la plana mayor de la propaganda socialista intentando culpar a las grandes empresas de aumentar márgenes y subir precios, creando –como no- un observatorio de los márgenes empresariales.

Teresa Ribera, entonces ministra del aterrador ministerio de Transición Ecológica, agradeció a Repsol el “esfuerzo” llevado a cabo a la hora de reducir el precio de los combustibles con descuentos

Para chiringuitos siempre hay dinero. La evidencia ha demostrado que nada de eso era cierto.

Afirma la CNMC en su nota de prensa que “Repsol desplegó una política de precios que estrechó los márgenes de las gasolineras de bajo coste (low cost) y les impidió competir”.

“Durante el periodo sancionado, Repsol tenía una posición de dominio en el mercado mayorista de combustibles de automoción a estaciones de servicio a escala nacional, lo que le imponía una especial responsabilidad”.

Y continúa: “En 2022, coincidiendo con el alza del precio de los carburantes por la guerra Rusia-Ucrania, Repsol aumentó de forma generalizada el precio de venta a sus rivales del Gasóleo A (GOA) en ese mercado”.

“Al mismo tiempo, en el mercado minorista de combustibles de automoción en estaciones de servicio, realizó una campaña de descuentos, adicionales a los previstos por el Gobierno, para los transportistas que repostasen ese combustible en las estaciones Repsol”, sentencia la CNMC.

Nada en ese comunicado tiene sentido. Los mismos que se pasaron años acusando a las empresas de aumentar márgenes te dicen que las empresas “low cost” no pudieron competir por un descuento de cinco céntimos.

¡Pero si esas empresas están todos los días llevando a cabo descuentos vía estrechamiento de márgenes! Se llama estrategia comercial.

Posteriormente, afirma que la posición dominante le exigía especial responsabilidad y a la vez parece que asume que esa responsabilidad es la de ¿no hacer descuentos?

¿Qué posición dominante puede justificar cuando el mayor peso en el precio es fundamentalmente impuestos y los independientes suponen el 45% del mercado?

¿Saben algo esta gente del concepto de economías de escala? ¿Debería haber subido los precios? ¿Les hubieran multado por ello? ¿Si los márgenes del sector se mantuvieron, a qué defecto de competencia acude?

Los mismos que se pasaron años acusando a las empresas de aumentar márgenes te dicen que las empresas “low cost” no pudieron competir por un descuento de cinco céntimos

Afirma que subieron precios a sus rivales en gasóleo A, cuando esos competidores pueden comprar a quien quieran y tienen, además precios internacionales, es decir, no fue una subida individual, subieron en todos los mercados de igual manera.

Si es ignorancia, es intolerable, pero si es sectarismo, es vergonzoso.

Su comentario sobre márgenes no tiene sentido cuando en el gasóleo, solo el 11% es coste de distribución y margen, el 51% es el coste de las materias primas, con precios internacionales, y el resto son impuestos.

Pues bien, a nadie se le escapa, y el que lo dude es muy ingenuo o muy sectario, que la estrategia de Repsol con respecto a Venezuela, los mensajes de Imaz sobre el sectarismo en política energética y su participación en la reunión con el presidente Trump han molestado profundamente al gobierno... ahora.

Y digo “ahora” porque a nadie se le escapa tampoco que la posición del sanchismo con respecto a Venezuela ha cambiado diametralmente en los últimos ocho años.

¿A qué Sánchez hay que hacer caso, al que condenaba la dictadura y reconocía a Guaidó como presidente o al que blanquea el chavismo acudiendo a la entelequia de un diálogo imposible entre asesinos y asesinados promovida por la ultraizquierda? Obviamente, a ninguno. Que nos olvidamos que son empresas privadas.

Hay que ver. Las empresas parece que no se han enterado de que al gobierno hay que seguirle, callar y asentir aunque diga una cosa y luego la contraria.

¿Que al gobierno le parece estupendo importar más gas natural líquido ruso? Si lo dice Sánchez, se acata. ¿Que el gobierno cambia de posición con Venezuela y pasa de condenar a la dictadura de Maduro a posicionarse en la equidistancia? A callar y asentir.

¿Que el gobierno quiere caer bien a EEUU con Biden y mal con Trump por activismo político? A asentir. ¿Que la misma persona que en el gobierno imponía las medidas más restrictivas y las ideas más sectarias en energía luego aprueba inversiones millonarias en nuclear y gas natural cuando llega a la Comisión Europea? Callar y aceptar.

¿Que hay que bajar precios en 2022 y luego te dicen que eso perjudica los márgenes? A pagar.

Con Sánchez, no se trata de estar de acuerdo con sus políticas, porque varían 180 grados dependiendo de lo que le interese a él. Lo que se exige es adhesión incondicional.

La decisión de la CNMC no tiene ningún sentido formal ni técnicamente y mucho menos en cuanto a la magnitud de la multa. No tiene sentido si se tiene en cuenta el periodo de excepcional inflación analizado, no tiene sentido tampoco desde el análisis de la competencia en un mercado tan intervenido como el de la energía, y mucho menos cuando se leen sus supuestos argumentos.

El que piense que esto no tiene nada que ver con una rabieta gubernamental está en su derecho de creerlo, pero cuando es un líquido extraído de una vaca y va en botella, la probabilidad de que sea leche es enorme.