Panel de la bolsa de Madrid

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Opinión

Europa: el nuevo motor de los mercados privados

Fabio Osta
Publicada

A medida que nos acercamos a 2030, Europa parece haber encontrado un nuevo impulso en los mercados privados. Después de varios años de turbulencias macroeconómicas, la región vuelve a atraer volúmenes crecientes de capital, respaldados por un entorno más estable (inflación moderada, políticas monetarias más predecibles) y unas necesidades de financiación estructural masivas.

Los datos recientes revelan una reestructuración duradera vinculada al auge de mega fuerzas, como la transición energética o la creciente relevancia de la inteligencia artificial, que están transformando la economía mundial.

Las infraestructuras son el ejemplo más claro de este cambio. Europa está registrando el crecimiento más rápido del mundo en términos de activos gestionados dentro de esta clase de activos, impulsado por la transición energética, la digitalización acelerada y el envejecimiento de las infraestructuras críticas.

La explosión de la demanda de centros de datos, impulsada por el auge de la IA, y las enormes necesidades relacionadas con la electrificación ponen de relieve esta transformación. Los inversores encuentran un perfil de riesgo/rentabilidad atractivo, relativamente poco correlacionado con los ciclos tradicionales, así como visibilidad a largo plazo.

El mercado de crédito privado está experimentando un auge similar. La combinación de empresas que permanecen en el ámbito privado durante más tiempo, un descenso estructural de los préstamos bancarios y una creciente necesidad de financiación flexible han abierto un espacio sin precedentes para los prestamistas alternativos.

Las carteras europeas están cambiando gradualmente hacia una asignación más equilibrada entre acciones

En Europa, este mercado podría casi duplicarse a finales de la década. Para los inversores, representa una fuente de ingresos estable que ofrece protección contra la inflación y una mayor diversificación, en comparación con la renta fija y la renta variable en los mercados públicos.

Por último, el acceso a los mercados privados está cambiando de naturaleza. La actualización de los marcos normativos, en particular ELTIF 2.0, está democratizando las inversiones alternativas, antes reservadas a los inversores institucionales.

Los bancos privados, los gestores de patrimonios, las plataformas digitales y las aseguradoras están multiplicando ahora las soluciones que permiten a los clientes de banca privada y de alto patrimonio acceder a estrategias que antes eran difíciles de alcanzar.

Las carteras europeas están cambiando gradualmente hacia una asignación más equilibrada entre acciones, bonos y activos privados, estos últimos aprovechando las oportunidades vinculadas a la propia estructura de la economía europea, donde casi el 90% de las pymes con ingresos superiores a 100 millones de dólares son de propiedad privada.

Europa se beneficia así de una alineación poco común: profundidad económica aún sin explotar, unas necesidades de financiación considerables y una base de inversores que busca sentido y diversificación. Si este impulso continúa, la próxima década podría posicionar a los mercados privados europeos no solo como un motor de crecimiento, sino como una verdadera ventaja estratégica en la competencia global por el capital.

***  Fabio Osta es responsable de alternativos para el canal de Wealth en EMEA de BlackRock.