Primero mis condolencias a los fallecidos (DEP) y heridos del accidente de Adamuz y sus familias.
No estoy contra las formas políticas del ministro Puente, ni a favor. No me parece ni prepotente, ni lo contrario, dadas las circunstancias actuales de la política. Cuando yo “estaba en política” no existían redes sociales.
Las reflexiones y contestaciones públicas se hacían a través de los medios. No existía la inmediatez del mail, Facebook, Instagram, …
Por tanto, antes de opinar había tiempo para la reflexión. Ahora no. Es el juego de la inmediatez y la respuesta rápida. Por eso no voy a entrar en consideraciones sobre el estilo de hacer política del ministro Puente.
Pero si voy a entrar en la consideración de su eficacia como gestor y las consecuencias que tiene.
Desde hace tiempo la red y los trenes van teniendo incidencias, faltas de puntualidad, retrasos, …
Desde hace pocos años se viene hablando de la falta de mantenimiento de la red ferroviaria. Especialmente de la de Alta Velocidad.
No son sólo avisos técnicos y consideraciones de ingeniería. La red más larga del mundo después de China requiere un cuidado especial, cuando por sus vías circulan muchos convoyes a 300 kilómetros por hora en algunos tramos y horas.
Desde hace tiempo la red y los trenes van teniendo incidencias, faltas de puntualidad, retrasos, …
Los usuarios frecuentes de la red española empezaron a desconfiar de su puntualidad en los dos últimos años. En una institución sevillana donde doy clases, antes nos programaban los viajes de manera que llegábamos la misma hora en que empezaba la clase. Ahora los programan con tres horas de antelación y, en algunos casos, hay que ir el día anterior, por si acaso.
El número de viajeros que utilizan la Alta Velocidad ha subido extraordinariamente. Se superaron los 40 millones de viajeros en 2024. Un 22% más que en 2023 y un 77% más que en 2019.
Se ha perdido la confianza de los viajeros en la gestión y el responsable de esta es el Sr. Puente
Los trenes van más completos y circulan más convoyes, debido a tres factores: el aumento de oferta por la liberalización (tres operadores, en lugar de uno); la bajada de los precios debido a la competencia; el aumento del turismo interior y el exterior (llega a 100 millones de visitantes extranjeros).
Ese aumento de circulación supone un mayor esfuerzo para la red de vías y el control de circulación; para la infraestructura de seguridad.
Por eso los viajeros necesitan estar tranquilos de que se están haciendo las inversiones de mantenimiento adecuadas. Algunos tramos tienen más de 45 años de existencia. Su mantenimiento es necesario.
En 2024 se presupuestaron sobre 470 millones para ello ¿suficientes? No se sabe, porque no se trata sólo de lo que se gasta, sino también como se gasta.
Las dudas sobre el esfuerzo en ese mantenimiento y su eficacia asaltan a los viajeros desde hace tiempo. Una amiga que viajaba de Madrid a Barcelona en AVE se mareó por el traqueteo del tren y sus oscilaciones ¿Es eso estabilidad?
¿Este deterioro, es culpa del ministro Puente?
La respuesta no es sencilla. Pero él ha sido el responsable desde 2023, periodo en el que más sensación de intranquilidad están teniendo los viajeros de los ferrocarriles españoles y, en particular, de la Alta Velocidad.
Por tanto, mientras él permanezca en el cargo, los viajeros no estarán tranquilos. Se ha perdido la confianza de los viajeros en la gestión y el responsable de esta es el Sr. Puente.
El SR. Puente calificó el accidente de Adamuz como extraño, con causas discutibles. Probablemente varias. No se sabe y aunque los técnicos hagan informes, como este gobierno sabe “interpretarlos” a su favor, no será creíble lo que diga para muchos viajeros de la Alta Velocidad.
La seguridad es una de las señas del tren. Recuerdo aquel eslogan de hace tiempo: “papa ven en tren”.
La seguridad tiene dos componentes: a) una objetiva, técnica; b) otra subjetiva, que depende de la sensación de confianza que da la gestión, es psicológica.
Hasta esos informes técnicos no se sabrá cuál ha sido la seguridad técnica en el accidente. Pero lo seguro es que la confianza, la seguridad subjetiva, ha disminuido. Una forma de recuperar esa seguridad subjetiva es cambiando los gestores. Por eso: ¡Por favor, Sr. Puente, ministro, dimita!
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.