He tenido la oportunidad de conocer una herramienta de big data que podría hacer funcionar de verdad el reparto de los fondos europeos. Su algoritmo fue encargado por un fondo de inversión para invertir en pymes. Y tiene éxitos probados. Ahora, los propietarios de esa tecnología se la quieren regalar al Estado -sí, han leído bien, ceder todos sus derechos- para dejar una España mejor para sus hijos. Hay veces que las cosas son más sencillas de lo que la política nos quiere hacer ver.

¿Cuál es el problema? Que para que tenga éxito haría falta un gran acuerdo parlamentario y ser generoso con futuras legislaturas. Piensen que cuando un fondo de inversión invierte, lo hace con un horizonte de ocho años vista para tener éxito. En este caso, se trataría de manejar horizontes de entre 10 y 15 años. Les cuento los detalles.

El directivo en cuestión es Borja Oyarzabal, consejero delegado de Tresmares. Este fondo de inversión tiene algo menos de 3.000 millones de euros bajo gestión y está participado por varios accionistas, pero el principal es el Banco Santander. En concreto, invierte como fondo de capital para empresas y en deuda alternativa con la que también financia pymes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación de España 2050.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación de España 2050. EL ESPAÑOL INVERTIA

Tresmares lleva unos ocho años operando y poco después de comenzar, sus gestores se dieron cuenta de que el big data podía ayudar a invertir para generar más dinero. Así, crearon un algoritmo para detectar tendencias en la economía española y también para buscar "anomalías de crecimiento", es decir, empresas que fueran tan bien que merecía la pena apostar más por ellas para hacerlas crecer. Así, descubrieron, por ejemplo, el sector de los bioestimulantes que cuenta con varias pymes en el Levante español que despuntan a nivel internacional.

El algoritmo muestra que hay algo más de 15.600 empresas en España con un ebitda superior al millón de euros. ¿Se imaginan organizar esa información para lanzar 'micro Pertes' realmente enfocados en hacer crecer pymes españolas (y no solo para grandes multinacionales)? ¿O para generar clusters?

El algoritmo hace 'microsegmentación' con información que obtiene del registro mercantil, de la macroeconomía, de la semántica de todo lo publicado en internet... 

La idea de Oyarzabal es cederlo al Estado de manera gratuita para que un Observatorio público complete esa información y blinde el acceso de esos datos solo al sector público. Sí, es una idea filantrópica, pero una muestra de que la sociedad civil no quiere que España desaproveche la oportunidad histórica que la Comisión Europea ha dado con 140.000 millones de euros de fondos europeos.

No se puede perder de vista que entre los deberes que Bruselas puso al Gobierno figura el de que el dinero llegue a las pymes que conforman el tejido productivo. La meta de NGEU es que el crecimiento del PIB sea más sólido para que no se repita lo que ocurrió con la crisis de la Covid-19: que España cayó más que la media europea y se quedó en el vagón de la recuperación.

Hay herramienta de big data que podría hacer funcionar de verdad el reparto de los fondos europeos. Sus propietarios se la quieren regalar al Estado

Con el altoritmo ya en sus manos, el Observatorio público se tendría que encargar después de gestionar el pertinente 'consentimiento al uso de datos' de las empresas para completar su información con los datos de Hacienda, del ecommerce o de transferencias bancarias. Para que el big data funcione, hace falta que las muestras sean ambiciosas (entre 2.000 y 3.000 mediciones empresariales).

Así sería posible hacer dos cosas. La primera es monitorizar en tiempo real el estado del tejido productivo español para ver dónde inyectar los fondos. Y la segunda, no menos importante, evaluar la gestión del dinero de Next Generation EU.

Dentro de un tiempo, sería posible ver el crecimiento real -en ebitda, empleo, impacto en el territorio, etc.- experimentado por esos sectores a los que han ido los fondos europeos.

En la secretaría de Asuntos Económicos de la Moncloa que lidera Manuel de la Rocha, ya se ha tomado conciencia de que en España es imprescindible impulsar una Agencia de evaluación de políticas públicas que complete la tarea que viene desempeñando AIReF. 

Borja Oyarzabal, Pablo Hernández de Cos, Jordi Sevilla, Íñigo Fernández de Mesa, Manuel de la Rocha y Pedro Sánchez.

Borja Oyarzabal, Pablo Hernández de Cos, Jordi Sevilla, Íñigo Fernández de Mesa, Manuel de la Rocha y Pedro Sánchez. EL ESPAÑOL INVERTIA

La imperiosa necesidad de evaluar cómo se está gestionando el dinero del contribuyente fue puesta sobre la mesa la semana pasada por Jordi Sevilla e Íñigo Fernández de Mesa en un coloquio en el que hablaron sobre la eficiencia del gasto público.

El primero es una voz autorizada ligada al PSOE y el segundo -ahora en la CEOE- ligado al PP. Otro de los que vienen defendiendo la necesidad de establecer estas evaluaciones es el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, que el miércoles pasado también pasó por el Congreso y tras escuchar las réplicas, vino a decir que en el fondo, no hay tanta distancia como se quiere hacer ver a la opinión pública entre lo que defienden los distintos partidos para la economía.

Según los últimos datos oficiales, los fondos europeos siguen atascados y la ejecución efectiva del dinero hasta abril solo alcanzó los 2.468 millones de euros. Si el big data estuviera implementado sería posible ver ya dónde está ese dinero, si está dando sus frutos y dónde funcionarían mejor los millones que quedan por ejecutar.

Oyarzabal lleva meses tocando puertas para ver si su mensaje cala en el Gobierno. Ojalá alguna se abra.

ATENTOS A...

El tirón de orejas que ha dado el Banco de España al Gobierno por las ineficiencias en el reparto de ayudas directas a empresas durante la crisis de la Covid-19.

Nadia Calviño y Ángel Gavilán

Nadia Calviño y Ángel Gavilán EL ESPAÑOL INVERTIA

Pese a que el director de Estadística del organismo, Ángel Gavilán, considera que los ICO y los ERTE fueron efectivas para paliar los efectos de la crisis, se ha mostrado crítico en las últimas semanas con la falta de apoyo con la que han contado empresas que son o eran viables y necesitaban capital.

Fuentes de mercado afirman a este periódico que faltan entre 50.000 y 60.000 millones de euros de capital para pymes en España. Un dato que evidencia lo vulnerables que son en caso de que llegue otra crisis y lo cortas que se quedaron las ayudas directas de Nadia Calviño.