Preocupante aumento del riesgo de pobreza

Preocupante aumento del riesgo de pobreza

La tribuna

Preocupante aumento del riesgo de pobreza

21 julio, 2021 01:20

La información que acaba de publicar el INE sobre las condiciones de vida de los españoles son un jarro de agua fría ya que suponen una ruptura en la mejora que se estaba produciendo desde la salida de la crisis en 2013. Y es algo que se debe al impacto del Covid-19 ya que aunque los datos de ingresos de la encuesta del INE son de 2019 (y no permiten por tanto analizar el impacto del Covid), las condiciones de vida de los encuestados son las del cuarto trimestre de 2020, meses después del inicio de la pandemia.

Los diversos indicadores de condiciones de vida que proporciona la encuesta del INE apuntan en la misma dirección y sus principales resultados se resumen en:

1) El 21% de la población se encuentra en riesgo de pobreza, tres décimas más que un año antes, ya que sus ingresos son inferiores al 60% de la mediana de los ingresos medios. Ese umbral se sitúa en 9.626 euros al año en un hogar de una sola persona, es decir que el 21% de la población tiene ingresos inferiores a 802 euros al mes. No es que su renta haya caído en 2019 (ha aumentado de hecho un 6,8%), sino que hay un mayor porcentaje de personas que ganan menos de esa cantidad.

El 21% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza

2) El 7% de la población (2,3 puntos más que en 2018) está en una situación de carencia material severa, que se da cuando una persona no puede permitirse al menos cuatro de los siguientes nueve items: ir de vacaciones al menos una semana al año, una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, mantener la vivienda con una temperatura adecuada, afrontar gastos imprevistos (de 750 euros), pagar con regularidad gastos relacionados con la vivienda principal o en compras a plazos en los últimos 12 meses, disponer de un automóvil, disponer de teléfono, disponer de un televisor, y disponer de una lavadora.

No estamos hablando de ningún lujo, sino de necesidades hoy día básicas. Me llega al alma saber que el 5,4% de la población no puede comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días, o que el 10,9% no se puede permitir tener su casa a la temperatura adecuada. También es altamente preocupante saber que más de la tercera parte de la población (34,4%) no pueda afrontar un imprevisto económico de 750 euros sin endeudarse o pagar a plazos, como puede ser una reparación en el hogar o el coche, un problema de salud o un entierro, por poner algunos ejemplos.

3) El 10% de la población tiene muchas dificultades para llegar a fin de mes, lo que supone 2,2 puntos más que en 2019, rompiéndose la senda decreciente iniciada en 2013 donde ese porcentaje llegó al 18,6%.

Al diseccionar la información detalladamente, es fácil identificar las variables que explican en mayor medida las condiciones de vida de las personas. Estar desempleado penaliza enormemente los ingresos a los que una persona puede aspirar, y en consecuencia es el principal determinante del riesgo de pobreza.

El 5,4% de la población no puede comer carne, pollo o pescado -al menos- cada dos días

Así, mientras el riesgo de pobreza o exclusión social (la llamada tasa AROPE, At Risk Of Poverty or social Exclusion, por sus siglas en inglés) es del 15% en las personas que tienen un empleo, en los parados casi se cuadruplica hasta el 54,7%. También penaliza ser extranjero, con una tasa del 58% para las personas de fuera de la UE. Para la media de la población, la tasa AROPE es del 26,4% en España en 2020 (25,3% en 2019), un valor superior al 21,9% de la UE (en 2019, último dato disponible).

Otra de las variables que se muestran relevantes para explicar el riesgo de pobreza es el nivel de estudios, lo que sin duda está altamente correlacionado con el nivel de renta. Así, mientras una persona con estudios superiores tiene un riesgo de pobreza del 13,7%, con educación primaria o inferior aumenta al 36%.

En consecuencia, y no es una novedad, la mejor arma para luchar contra la pobreza es invertir en educación, ya que más capital humano implica mayor empleabilidad y la posibilidad de alcanzar mayores niveles de ingreso. En el fondo, lo más importante para reducir la pobreza es reducir la sangrante elevada tasa de paro de la economía española, que en gran parte es estructural, y que por tanto exige reformas estructurales para reducirla.

La encuesta del INE también analiza la distribución de los ingresos. Con datos de 2019, previos por tanto al Covid-19, la desigualdad se redujo ligeramente. Así, los ingresos del 20% de la población más rica es 5,8 veces superior al del 20% de la población más pobre, lo que implica una caída de una décima en este indicador de desigualdad.

Una persona con estudios superiores tiene un riesgo de pobreza del 13,7%. Con educación primaria o inferior es del 36%

Tampoco ha aumentado la desigualdad si se utiliza el llamado índice de Gini, cuyo valor ha pasado de 33 a 32,1 (un valor de 100 implica máxima desigualdad en la distribución de los ingresos y 0 equidad perfecta).

La información desagregada por regiones en lo que a los indicadores de condiciones de vida se refiere muestra un rango de variación importante, donde queda constancia quiénes son los ricos y los pobres.

En ingresos medios por persona, la diferencia entre el País Vasco (la comunidad más rica) y Extremadura (la más pobre) es de nada menos que el 73%, lo que implica 6.666 euros de brecha (15.813 vs. 9.147 euros por persona). Lo mismo ocurre en la tasa de pobreza, que varía de un mínimo en torno al 10% en Navarra y País Vasco (que son las regiones más ricas) y 31,4% en Extremadura (la más pobre).

Tendremos que esperar un año para conocer el impacto de la crisis del Covid-19 sobre la desigualdad en la distribución de los ingresos (con datos de 2020), pero intuyo que aumentará ya que es lo que suele ocurrir en las crisis, y eso a pesar de las medidas adoptadas para amortiguar el impacto de la crisis, especialmente los ERTEs y las prestaciones a los autónomos por cese de actividad.

Ojalá con las inversiones previstas con cargo a los fondos europeos de recuperación se cree empleo y de calidad, ya que es la variable clave para mejorar las condiciones de vida de las personas.

** Joaquín Maudos es Catedrático de economía de la Universidad de Valencia, director adjunto del Ivie y colaborador del CUNEF

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