La escasez de vivienda perjudica a los inquilinos

La escasez de vivienda perjudica a los inquilinos iStock

Observatorio de la vivienda

La crisis de acceso a la vivienda retrasa la emancipación: la edad media del inquilino sube un 15% y alcanza ya los 36,2 años

La escasez de vivienda disponible y los altos precios dificultan la situación.

Seis de cada diez inquilinos en España tienen entre 30 y 40 años.

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Las claves

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La edad media de los inquilinos en España ha subido un 15% en cinco años, alcanzando los 36,2 años debido a la crisis de acceso a la vivienda.

La falta de oferta y el aumento de precios están retrasando la emancipación, con un 61,3% de inquilinos entre 30 y 40 años.

Crece la demanda de vivienda compartida y aumenta el traslado a municipios alejados de las grandes ciudades para encontrar alquileres más asequibles.

La contratación de seguros y garantías de impago en el alquiler se ha incrementado, reflejando la preocupación por la seguridad jurídica en el sector.

El mercado del alquiler continúa adaptándose a un escenario marcado por la falta de oferta y el aumento de los precios.

La dificultad para acceder a una vivienda y la falta de poder adquisitivo están provocando que cada vez más personas se vean obligadas a tener que retrasar su emancipación.

Según el Barómetro Anual del Mercado del Alquiler 2026, la edad media de los inquilinos ha alcanzado los 36,2 años, frente a los 31,5 años registrados hace cinco años.

Un aumento del 14,9% que refleja la realidad del retraso en el acceso al alquiler por parte de las generaciones más jóvenes.

Actualmente, el 61,3% de los inquilinos tiene entre 30 y 40 años. Hace cinco años, cerca del 90% se situaba entre los 20 y los 40 años.

Esta situación está modificando las preferencias de los inquilinos y también las zonas en las que buscan vivienda.

La vivienda compartida gana protagonismo, mientras que cada vez más personas optan por trasladarse a municipios alejados de las grandes ciudades para encontrar rentas más asequibles.

El informe, elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) y la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG), analiza las operaciones realizadas por las agencias inmobiliarias durante el último año y confirma la transformación que atraviesa el sector.

Compartir casa es la opción más demandada y concentra el 22,4% de las preferencias. Le siguen el alquiler de temporada, con un 21,8%, y el alquiler de habitaciones, con un 16,4%.

El presidente de FAI, José María Alfaro, considera que la situación afecta de forma directa a los proyectos de vida de muchas personas, ya que obliga a retrasar decisiones tanto personales como laborales.

Y es que el informe también detecta un cambio geográfico en la demanda.

Cada vez más personas abandonan la búsqueda de vivienda en las grandes ciudades y se trasladan a municipios periféricos o más alejados, algo que no entraba en la mayoría de sus planes.

El 76% de las agencias inmobiliarias afirma haber observado este fenómeno. Además, calcula que afecta a alrededor del 35% de las personas interesadas en alquilar.

Alfaro advierte del crecimiento del llamado éxodo inmobiliario y explica que "muchas familias ya no buscan vivienda donde quieren vivir, sino donde todavía pueden permitírselo, contribuyendo además a la congestión de los sistemas de transporte o vías de comunicación que no se han planificado para este fenómeno".

Sin embargo, detrás de este desplazamiento está el encarecimiento del mercado. Y es que los precios que buscan los inquilinos y los precios que encuentran no siempre coinciden.

El tramo más demandado se sitúa entre 700 y 900 euros al mes. Sin embargo, una parte importante de los contratos firmados alcanza rentas de entre 900 y 1.100 euros mensuales.

Por otro lado, según los datos recogidos en el informe, son las parejas sin hijos quienes lideran la demanda, seguidas de las parejas con hijos y de las personas que viven solas.

En la inmensa mayoría de los casos, el alquiler sigue utilizándose como vivienda habitual, muy por encima de otros usos relacionados con motivos laborales, estudios o segundas residencias.

En paralelo, aumenta la preocupación por la seguridad en las operaciones.

El 56,5% de las agencias asegura que la contratación de seguros y garantías de impago ha aumentado durante el último año. Coberturas que ya están presentes en el 65,9% de las operaciones.

Pedro Bretón, CEO de SEAG, señala que esta tendencia responde a una necesidad creciente de seguridad.

"El aumento de la contratación de garantías de impago que refleja el barómetro confirma lo que vemos cada día en SEAG: la seguridad jurídica ha dejado de ser una opción y se ha convertido en un requisito básico para cualquier propietario que quiera alquilar con tranquilidad", aclara el directivo.

No obstante, los datos sobre morosidad reflejan una situación más moderada de lo que suele percibirse.

El 52,7% de las agencias registró alguna incidencia durante el último año y la mayoría de los casos correspondió a retrasos en el pago de la renta.

Los impagos totales fueron menos frecuentes, pero para Bretón, esta situación demuestra que "gestionar bien el riesgo no significa desconfiar del inquilino, sino dar tranquilidad a las dos partes del contrato".

El sector coincide en que aumentar la oferta de vivienda en alquiler será clave para reducir la tensión del mercado y contener el alza de los precios.

Hasta que eso ocurra, inquilinos y propietarios tendrán que seguir adaptándose a un escenario marcado por rentas cada vez más elevadas, o a nuevas fórmulas con las que poder acceder a la vivienda.