Obras de construcción en una imagen de archivo

Obras de construcción en una imagen de archivo Pixabay

Observatorio de la vivienda

Madrid busca atraer inversión logística al recortar de 12 a 4 años los plazos urbanísticos con la reforma de la Ley de Suelo

El nuevo marco legal busca atraer inversión y evitar la fuga de proyectos en un contexto de escasez de suelo finalista y fuerte demanda logística.

Más información: El fracaso de la Ley de Vivienda de Cataluña: más alquiler temporal y menos estabilidad

Publicada

Las claves

La Comunidad de Madrid planea reducir de 12 a 4 años los plazos de tramitación urbanística con una reforma de la Ley del Suelo para atraer inversión logística e industrial.

Solo 21 de los 179 municipios de Madrid tienen su planeamiento urbanístico actualizado, lo que dificulta el desarrollo de nuevos proyectos y limita la competitividad regional.

La reforma busca agilizar el desarrollo de suelo mediante Planes Estratégicos Municipales y ofrecer más seguridad jurídica, plazos claros y mejor acceso a infraestructuras y energía.

La nueva normativa podría estar operativa a principios de 2027 y se espera que refuerce el liderazgo de Madrid como hub logístico e industrial, facilitando también el acceso a la vivienda.

La Comunidad de Madrid prepara una reforma histórica de su Ley del Suelo y Ordenación del Territorio, que pretende reducir de hasta 12 años a sólo 4 los plazos de tramitación urbanística y así desbloquear la inversión en suelo logístico e industrial.

Según Proequity, consultora especializada en proyectos inmologísticos, la lentitud de los trámites y la falta de suelo finalista están desplazando proyectos fuera de la región, limitando su capacidad de crecimiento económico y competitivo.

Actualmente, solo 21 de los 179 municipios de Madrid tienen su planeamiento urbanístico actualizado, y la aprobación de un Plan General puede tardar entre 10 y 12 años, según datos de la Comunidad.

La nueva normativa busca reducir esos plazos a 4-6 años mediante Planes Estratégicos Municipales y agilizar los tiempos de desarrollo de suelo, que podrían acortarse de 7 a 4 años, e incluso a 1 año en determinados supuestos.

Madrid no tiene un problema de demanda; tiene un problema de ejecución. Sin suelo finalista y sin plazos predecibles, los proyectos se retrasan, el coste financiero aumenta y la inversión termina buscando alternativas”, señala Daniel Galache, director de Suelo de Proequity.

El debate sobre suelo es especialmente crítico para la logística, uno de los sectores más resilientes de Europa. La escasez de terrenos preparados y la creciente exigencia regulatoria están limitando la expansión de centros logísticos en ubicaciones estratégicas.

Este fenómeno causa una tensión en el mercado y condiciona la implantación de nuevos proyectos", explica Begoña Crespo, líder de Industrial y Logística de CBRE a EL ESPAÑOL-Invertia.

Más allá del urbanismo, factores como los costes y la disponibilidad de energía, la mano de obra cualificada, las infraestructuras y la conectividad o la mayor sofisticación de la demanda "están pesando cada vez más en las decisiones de operadores e inversores", añade.

En este contexto, "cualquier avance normativo que aporte agilidad y mayor certidumbre en los plazos ayudaría a reforzar la competitividad de la región y a facilitar que Madrid siga atrayendo actividad industrial y logística de alto valor”, concluye Crespo.

Cuando los plazos se vuelven inciertos, "el riesgo no está en el mercado, está en el calendario. Y en logística, el calendario lo es todo”, añade David Martínez, CEO de Proequity.

Para que la reforma tenga un impacto real, la consultora identifica factores clave: definición de plazos claros y coordinación de informes sectoriales, simplificación del marco normativo, seguridad jurídica y certidumbre de costes y mejora de infraestructuras y acceso a energía.

Importancia de la colaboración

Según Sigfrido Herráez, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, la reforma debe fomentar la colaboración entre promotores, técnicos y administraciones para que sea efectiva.

“Lo importante es medir los resultados para saber si la reforma funciona. No podemos seguir tardando 25 años o más en desarrollos como Madrid Nuevo Norte o Berrocales”, advierte.

Herráez también subraya la necesidad de no sacrificar la seguridad jurídica y la transparencia: “Facilitar la construcción y la actividad económica es fundamental, pero no se puede perder la calma y la previsión que aseguran un desarrollo ordenado”.

La Comunidad de Madrid prevé que la nueva Ley esté operativa a principios de 2027, tras consulta pública y reuniones con ayuntamientos.

Según Galache, director de Suelo de Proequity, “si la reforma consigue menos fricción administrativa, plazos más cortos y un marco más predecible, Madrid puede recuperar capacidad de generación de suelo y reforzar su liderazgo como hub logístico e industrial”.

Con la combinación de medidas para agilizar la tramitación y garantizar la certidumbre legal, la reforma apunta a ser un impulso estratégico tanto para la logística como para el acceso a la vivienda, sectores clave en la competitividad de la región.