Una oficina de empresa inmobiliaria.

Una oficina de empresa inmobiliaria. Europa Press

Observatorio de la vivienda

Crisis de la vivienda: el poder adquisitivo de los compradores extranjeros supera en un 80% al de los españoles

Las adquisiciones por parte de compradores no residentes suponen alrededor del 20% del total y se concentran en zonas costeras e insulares.

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Las claves

El poder adquisitivo de los compradores extranjeros no residentes es un 80% superior al de los españoles, según un informe de Bankinter.

La compra de vivienda por extranjeros ha pasado del 7% a cerca del 20% del total de operaciones en España, destacando especialmente en Baleares, Comunidad Valenciana y Canarias.

El déficit de vivienda en España alcanza las 700.000 unidades, lo que, junto al aumento de la demanda extranjera, presiona al alza los precios.

Las nacionalidades que más compran vivienda en España son británicos, alemanes, neerlandeses y marroquíes, siendo América del Norte la región que paga un precio medio más alto por metro cuadrado.

En un mercado que arrastra un déficit de 700.000 viviendas y afronta nuevas alzas de precios, la creciente presencia de compradores extranjeros se ha convertido en un factor que añade presión al mercado residencial español.

Especialmente los extranjeros no residentes, cuya capacidad de pago supera en un 80% la del comprador doméstico, según el informe Sector Inmobiliario de Bankinter. Su mayor liquidez los convierte en un actor con fuerte impacto en determinadas zonas del mercado.

La compra extranjera a principios de siglo representaba sólo un 7% del total de las transacciones. Ese porcentaje ha aumentado y ya se sitúa en torno al 20%, según datos del Consejo General del Notariado.

Dentro de ese volumen, la mayoría de las operaciones corresponden a extranjeros residentes en España, que concentran entre el 57% y el 58% de las compras.

El resto, algo más del 40%, lo protagonizan extranjeros no residentes, un perfil que suele contar con mayor capacidad de pago y cuyo impacto es especialmente visible en zonas de alta demanda.

El fenómeno se concentra especialmente en la costa mediterránea y en los archipiélagos. Por comunidades autónomas, Baleares (29,46%) encabeza el peso de compra extranjera.

Le siguen Comunidad Valenciana (27%), Canarias (25,3%), Murcia (21,89%), Cataluña (15,05%) y Andalucía (12,96%).

Si se baja al detalle provincial, el peso es aún mayor en algunos mercados. En Alicante supera el 43%, en Málaga alcanza el 31% y en Santa Cruz de Tenerife el 29%, según datos del índice inmobiliario de Fotocasa correspondientes al tercer trimestre de 2025.

No se trata de un movimiento coyuntural. En territorios como la Costa Blanca, la Costa del Sol o la Costa Brava la demanda internacional forma parte del funcionamiento estructural del mercado desde hace años. Pero en el actual contexto de escasez de oferta, su impacto es mayor.

¿De dónde es el comprador?

Según datos de Registradores de la Propiedad, las nacionalidades que más vivienda compran en España son: británicos (8,2%), alemanes (6,4%), neerlandeses (6%), marroquíes (5,9%), franceses (5,1%), rumanos (4,8%) e italianos (4,8%).

En cuanto a precios medios de adquisición, el ranking lo encabeza América del Norte (4.583 €/m²), seguida de Oceanía (3.160 €/m²), Asia (3.041 €/m²), Unión Europea (2.890 €/m²) y resto de Europa (2.815 €/m²).

Mercado tensionado

España arrastra un déficit de vivienda estimado en 700.000 unidades, una brecha que aumenta a un ritmo superior a 150.000 inmuebles al año.

Con esta base, las previsiones apuntan a que los precios seguirán subiendo en 2026 y podrían mantenerse al alza entre tres y cinco años más.

Este año se prevé que se superen las medias históricas tanto en niveles de accesibilidad (relación entre precio de vivienda y renta disponible) como en tasas de esfuerzo.

La compra extranjera no explica por sí sola la crisis de vivienda en España, pero su peso creciente y, sobre todo, su mayor capacidad de pago, actúan como aceleradores en los territorios más tensionados.

En un mercado con oferta insuficiente, cada punto porcentual adicional de demanda solvente tiene un efecto multiplicador sobre los precios.